Era esto lo que me daba tanto miedo: volver a caer.
Culpo a las hormonas, me mezclaron y ahora no sé dónde estoy.
Empiezo a tener que empujarme, contra la corriente, mientras me pido dejarme caer.
Yo quiero, quiero, quiero. Quiero verte, quiero verlos. Y lo pienso y me enrollo y lloro. No puedo. No llego.
Ya no somos.
Lo odio.