Me pregunto cómo lo vería si lo estuviera viendo. No puedo saberlo. Me siento culpable por este vacío y me revuelvo; me doy vergüenza y pena, así que paro; y se repite.
Una y otra y otra y otra vez.
El vacío del drama y del no-drama. Del desdrama y el pre-drama. El asco propio del post-drama.
Una y otra y otra y otra vez.
La plenitud muere en manos de la vergüenza o del dolor de cabeza. Responsable inútil e inconsciente. Soy culpable y víctima inocente.
Una y otra y otra y otra vez.
No se es consciente de que se es hasta que ya se ha sido. Y yo ya fui tantas cosas (y ninguna, el contraste, como siempre).
El círculo se cierra para empezar en otra parte, hasta que me canse.
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