Con las uñas rotas y pienso que todo es pretensión (yo también soy pretensión, pero no llego, no cumplo). Espero encontrarme en algún momento, pero solo siento que ya se me hizo tarde, aunque si no me muero mañana, tiempo hay. De sobra. Me gustaría haber sido esa chica adolescente con dinero y el alma hecha tirones que enamora (que atrae), como Oona. La que se pasa con el alcohol y las drogas y parece que supo vivir (supo morir, pero con qué glamour), sus ojeras la decoran (cuentan una historia) y su torpeza invita a rescatarla (¿quién no quiere ser rescatada?). Me digo entonces que estoy rota (¿quién querría ser esa chica?). Me digo después que es mentira. Me respondo entonces que es verdad, porque me rompieron. Me explico que me vendieron la autodestrucción y al mismo tiempo los complejos (imposible lo uno con lo otro).
Rota (por los otros), no me queda tiempo para ser eso (que quiero ser porque ya sé que pude ser otra cosa). Reprimo el impulso de dejarme corromper también. Estar rota es suficiente (duele, duele, duele).
Rota (por los otros), no me queda tiempo para ser eso (que quiero ser porque ya sé que pude ser otra cosa). Reprimo el impulso de dejarme corromper también. Estar rota es suficiente (duele, duele, duele).
Escondo todo lo que no entiendo hasta que explota el cajón, ¿y qué queda? Todo menos yo.
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