lunes, 27 de noviembre de 2017

Lejos

Era esto lo que me daba tanto miedo: volver a caer.
Culpo a las hormonas, me mezclaron y ahora no sé dónde estoy.

Empiezo a tener que empujarme, contra la corriente, mientras me pido dejarme caer.

Yo quiero, quiero, quiero. Quiero verte, quiero verlos. Y lo pienso y me enrollo y lloro. No puedo. No llego.

Ya no somos.

Lo odio.

martes, 12 de septiembre de 2017

De Sol a Cion

I'm racist
Because I play by the rules of a racist game
I'm doing my best
I'm trying to change it                                   I wonder
                                   Will it be enough? And I know
It won't

sábado, 5 de agosto de 2017

Símiles y mierdas

Y de lo necesario que resulta a veces sentirse la nada no se habla demasiado. Que yo no creo que me encuentre en esta neblina por placer ni voluntad de nadie, pero toda la paciencia que pongo cada vez en esperar a que se disipe me está empezando a tocar las narices. Mis narices. Todas mis narices, una a una, hasta explotar. 
Ya no sé por dónde sujetarme, porque cada vez que creo que encontré un borde me deshago y me derramo. Llevo cayendo más o menos toda la vida, exagerando un poquito seguramente, aprovechando que no sé desde dónde hay que medir ni si los puntos suspensivos cuentan.
Pero hablo y se me enreda la lengua y pareciera que se me hinchase como si fuese alérgica al aire. Y suspiro y me callo porque no quería suspirar y siento mucho que me hayan escuchado. Y si a todos les duele la vida tanto, no entiendo qué hacemos todavía aquí. Buscamos empatía en la que rebozarnos, como si eso se deshiciese un poco del tedio del aburrimiento y el dolor existencial. Y puede ser que un rato, ¿pero qué hago yo todavía sentada en el mismo banco? Mil veces busqué y encontré. No sirve de nada. Quiero decir, sirve, hasta que deja de servir.
Estoy intentando dejar de hacer metáforas y símiles y mierdas varias, pero es que no sé cómo se habla de esto. No tengo las palabras ni sé lo que siento.

domingo, 4 de junio de 2017

Y saber

Nadie canta el aburrimiento.

Esa no es la cuestión.
Estoy aburrida, pero la cuestión es otra.
La cuestión es que soy infeliz. Una bola de nada en movimiento. Todo es trabajo, esfuerzo, desagradecimiento.
Debería ser feliz. Miro para adentro y me encuentro, chiquita y sola. Tanto tiempo en el que debería haber sido feliz. Debería y no lo era. Miraré para atrás y me diré que tendría que haber sido feliz ahora. 
Nunca seré tan joven, nunca tendré tanto tiempo por delante, mírenme y vean.
La manguera silba, hay sol, viento y cansancio. El aburrimiento cansa tanto y nunca conocí otra cosa (excepto borracha, desconectada, ciega: abandonemos la conciencia, la realidad puede esperar).
Me siento egoísta por ser infeliz, pero esa es otra.
Si todo el mundo está igual, si todo el mundo está tan agotado, ¿por qué lo seguimos intentando?
Y si todo el mundo está cansado, no importa lo que haga, a dónde llegue; todo da igual. Me obligo a ser algo más para demostrarme que mi infelicidad está adentro, que ser y tener no significan nada.
Me siento parte de una secta, repitiendo mentiras que no me creo intentando convencer y convencerme.
No sé qué es verdad ni mentira, quiero ser de los que digan: lo tengo todo y, en serio, sigo sin ser feliz. Porque el dinero no da la felicidad, pero no tenerlo tampoco.

martes, 16 de mayo de 2017

jia

Vine acá sin nada para decir, pero el vértigo que siento es bueno. Se me enreda el estómago y quiero sonreír, mientras me siento culpable y llegando tarde: «No seas absurda».
Lo absurdo es esto y lo que puede que sea, como escrito en las estrellas, pero sin pelotudeces: todo metáforas y nada más.



If I had known what now I know
Maybe I would have taken a moment
Maybe looked upon my shoulder
Maybe shed a tear

Now I'm here

jueves, 4 de mayo de 2017

uia

Estancada no estoy tranquila. Me pongo palos en las ruedas y me dejo caer.
Si supiera qué estoy haciendo, como lo supe antes de empezar con todo esto, tal vez podría sonreír.
Se me caen los ojos y soy un cansancio que se mortifica y se dice que no.
No sé si voy a llegar, no se si me voy a caer por el camino, por si acaso ya me tiro yo, de cabeza.

sábado, 22 de abril de 2017

Ojos rojos

Déjame que te cuente que mi habitación olía a tabaco y las pelusas tenían vida, que a veces lloraba durante el día y me escondía. Dejame que te cuente que a veces escribo en argentino... y a veces no. Te cuento que el tabaco no era mío, subía por la ventana e invadía mi habitación. A lo mejor no olía a tabaco, pero yo había fumado más temprano y mi mente jugaba con mis sentidos, se vengaba.

Antes de eso, te leí.

jueves, 20 de abril de 2017

Breezeblocks otra vez

Unos días. De acá a unos días y todo va a haber sido. Y cuando llegué todo sería, y fue, pero no fue. Existió y me evitó y me cansé de perseguir la nada. Espero que dentro de poco haya un algo que me alimente (metafóricamente, literalmente ya me alimento yo).

Todos los días son como peso muerto, los llevo a la funeraria y vuelvo a casa para empezar de nuevo. Al final, el cadáver vibra por los gases, se revuelve, me increpa. Todos me miran sospechosos, soy una asesina que sufre cada muerte, que llora cada víctima. 

Déjenme sufrir, déjenme recuperarme.

domingo, 2 de abril de 2017

Adramática

Mañana lo suelto, tengo que, no soporto el, me angustia la, me voy.
Me fui y me estoy arrastrando y me engaño y no vivo, tengo los ojos tapados, todo es nada.
¿Para qué?

Hoy hay sol y se escuchaba música, desde la plaza, todos los fines de semana, entra música por mi ventana y yo subo el volumen porque no entiendo bien los diálogos y quiero leer algo que me encierre, me proteja, calme el ruido, el desperdicio.

Como mal, no me muevo. Estoy cansada. La semana se hace larga, el fin de semana es un yunque en el pecho. Sueño realidades, las confundo con la vida, no sé qué conversaciones existieron y cuáles no. Llego tarde y me pierdo, no tengo control, y todo pasa y decido y me mortifico y me despierto. Confundida.

Necesito alguien que me planche un poco y que limpie mi cabeza... ♪

Soy el desperdicio.

martes, 10 de enero de 2017

Malvenida

Me podría ir y hacer de cuenta que nunca estuve acá.
Darme por vencida y volver a la nada como un regalo de cumpleaños.
«Gracias por venir y volvé cuando no estés enferma, inútil», con una sonrisa.
Si somos objetives, lo conseguí. Llegué, encontré, mantuve. Si no conquisté es porque estoy enferma.
No podés ser una enferma sana. Y estar enferma de verdad es suficiente mierda de por sí como para preferirlo a este limbo que no provoca ni empatía.
La única solución es no estar enferma, en ninguno de todos los niveles posibles. Sino solo sos un estorbo.

Solo soy un estorbo. Soy un estorbo para mi misma.