Me enfadé. Vino de repente y no me lo esperaba. Estoy tan triste. Estoy bien. Estoy tan triste.
Ya lo conozco, no hay solución. Las opciones no me interesan; esta versión es mi mal menor.
Espero que llegue la resignación, porque sé que no hay más, no hay nada; no puedo sacarme un as de la manga. Pero la resignación no llega. Quiero deshacerme de esa duda, de esa posibilidad, del qué será. Quiero saber que no habrá más, nunca, que soy yo y listo. Quiero aceptarlo, superarlo, ser mejor de lo que soy, ligera, coherente.
Quiero necesitar poco, centrarme en otras cosas y que no parezcan distracciones. Quiero verme ocupada y feliz, satisfecha. Quiero dejar de querer lo que no tengo, de esperar algo que no existe.
Quiero estar y que sea suficiente.