martes, 31 de marzo de 2015

Silencio, por favor

Por favor, callate. Por favor, por favor, dejá de molestarme. Sé que no lo hacés voluntariamente, imagino que no sos consciente de que lo hacés, supongo que necesitás contarle tu vida a alguien, creo que lo entiendo. 
El problema es que a mí no me importa.
No me malinterpretes, quiero que seas feliz, si es que alguien puede serlo, y me gustaría que tuvieras gente para compartir esa felicidad y alguien con quien desahogarte cuando estés mal. 
El problema es que yo no soy ni quiero ser ninguna de esas piedras. Soy piedra de otros. Estás confundido. Tampoco sos una de mis piedras aunque vos así lo veas. 
Te imagino pensándome cuando te pasan cosas, cosas buenas, cosas malas, te imagino diciéndote que tenés que contármelo, te imagino preguntándote cómo estaré con más frecuencia de la que yo me pregunto lo mismo sobre vos. Me siento culpable.
Pero la culpa no es mía, no del todo, y si lo es que lo sea. Intenté explicártelo tantas veces, pensé que entendías, entonces la confundida era yo.
Necesito espacio porque sino me ahogo.
Necesito tiempo porque sino no aprecio.

Hoy no, querido, que me duele la cabeza.

viernes, 13 de marzo de 2015

Hay gente con la que hablás y es como un vaso de agua cuando no sabías que tenías sed. Hay gente que es todo lo contrario. 

No soporto el picante.

domingo, 8 de marzo de 2015

Nada de lo que pasa en mi mente pasa en la realidad. Nada. Ni es parecido siquiera. Lo que es, es. Lo que no, no. Tan simple parece, tan complicado lo hacemos. Lo hago, lo que sea. Da igual. Cómo no va a dar igual si lo que no fue nunca seguirá sin ser y tan solo queda lo que seguirá siendo siempre. Con otras palabras, con otros silencios. La diferencia reside en la mentira que dejé de contarme. La ignorancia no hace feliz a nadie, alabada sea la verdad.
No quiero que esto tenga que ver con vos pero si no tiene que ver con nadie más, tendré que resignarme.

viernes, 6 de marzo de 2015

A necessary Evil

Me pone nerviosa hablar con Vos. No me dejás hacerte preguntas, me lo tenés prohibido. Una prohibición que no es tal, pero las condiciones a las que tengo que atenerme la convierten en una. Me pedís que espere, me soltás burbujas independientes de datos que no pueden unirse porque explotan <pop> y te parece normal. Me pedís paciencia y si no supiera lo que viene después respondería que te fueras a la mierda. Sin rencor, eh, ya sabés que Yo mando a la mierda con mucha educación, con una educación silenciosa. Te mandaría a esa mierda de la que sí hay retorno y a quien le interesa volver, vuelve, porque, justamente, no es una mandada a la mierda rencorosa. 
Vos, sin embargo, tenés una excusa maravillosa para que no te mande a la mierda, para que sonría mientras pienso en como estoy perdiendo el tiempo, mientras intento convencerme de que en realidad es una inversión. Me conozco demasiado y sé que me engaño. Quién pudiera engañarse a placer y sin saberlo- y volvemos a lo mismo desde un lugar totalmente distinto.
Porque no estoy hablando de lo que hablé tantas veces pero, viste, todos los caminos llegan a Roma... 
Y tu Excusa, tu Excusa no la tomás como tal, Vos no la estás viviendo. Supongo que eso pasa más frecuentemente de lo que creemos. Gente contando Excusas que para Ellos solo son Razones. La Excusa es en general la Aceptación de una Razón muy a pesar de quien la acepta, una Aceptación a regañadientes que a veces se termina por desechar; y otras pocas es el Motivo que Alguien cuenta sabiendo que no es Motivo, un No-Motivo que se acepta o no se acepta según a quien se lo estés dando. 
Escribiendo esto ya no siento lo que sentía cuando empecé. No me gusta hablar con Vos, así, no, pero de alguna forma hay que llevarnos a hablar como es debido. Creo que lo sabés, creo que a Vos también te enerva hablar Conmigo.