Nada de lo que pasa en mi mente pasa en la realidad. Nada. Ni es parecido siquiera. Lo que es, es. Lo que no, no. Tan simple parece, tan complicado lo hacemos. Lo hago, lo que sea. Da igual. Cómo no va a dar igual si lo que no fue nunca seguirá sin ser y tan solo queda lo que seguirá siendo siempre. Con otras palabras, con otros silencios. La diferencia reside en la mentira que dejé de contarme. La ignorancia no hace feliz a nadie, alabada sea la verdad.
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