domingo, 31 de julio de 2016

Vergogna

Se va enrollando sobre sí mismo, la espiral perfecta, el movimiento continuo que no llega a ningún lado.
Decilo todo, y rápido, porque no tenés tiempo.
Pero no sé qué decir, qué gusto que me da el silencio, estoy podrida por dentro y querría ser feliz, acá, con esto, debería, podría, pero no. La gravedad me lleva para otro lado y todo está oscuro y el cuerpo me pesa tanto. Estoy aplastada contra el suelo cuando estoy de pie, siento la nuca en los tobillos, pero eso no se ve. No lo ven. No ven nada. Siento que sienten la necesidad de pegarme los pies al suelo si no hablo en gris, siento que sienten que me pierdo. Contrarresto y nos dolemos. Me duelen y les duelo y no puedo. Si hablo, porque hablo; si callo, porque callo. Bajo el agua la presión me levanta y el silencio, ese silencio. Me quieren feliz, pero con cuidado; no puedo. 
Supongo que esto es la ansiedad.

miércoles, 27 de julio de 2016

Em sap greu

I estic pensant que potser no vull hi anar. Però si no hi vaig a anar hauria de dir-ho. M'esperen. 
Potser no hi hauria d'anar. 
Potser si no hi vaig, em penediré. No vull penedir-me, però, no ho sé. 
No sé res.

Només sé que no sé res.

lunes, 25 de julio de 2016

Tuve un sueño anoche en el que el Estado nos reprimía con balas y al día siguiente con flechas y al día siguiente, después de haber visto a la gente morirse a mi lado, de escuchar los gritos desesperados y ver la sangre manchar las ropas y las calles, todos nos decían que aquello era mentira. Era ficción. Todo eso para una película, nadie había muerto, inocentes, confundidos. Todo era verdad, yo los escuché, sentí la sangre en mis manos, yo también gritaba y no quería morir, no quería que muriese nadie. Esos gritos, la gente corriendo, ¿dónde estaban las cámaras? Las mentiras dolían como si los viese morir a todos otra vez. Y me tapaba los oídos, no servía para nada, los gritos venían de dentro. Cómo callar un sonido que no existe. Viví una masacre de mentira.

Y estás relajada

- Porque este verano estás relajada.
- Cómo se nota que estás relajada.
- ¿Y qué vas a hacer?
- Pero, ¿qué vas a hacer?
- ¿No tenés nada pensado todavía?
- Ah, cómo se nota que estás relajada.
- Descansando.
- ¿Y de qué? ¿Camarera?
- Pero, ¿no tenés nada?
- Estás descansando, se te ve relajada.
- Y, sí, disfrutando.
- ¿Dónde vas a vivir?
- Pero, ¿no estás mirando todavía?
- Mírala, re tranquila. 
- ¿Y están contratando?

Qué esperás de la vida ya estás llegando tarde a dónde querés ir podés hacer lo que quieras no tenés nada porque no vas a encontrar nada porque no hay nada pero tenés muchísimo potencial podés llegar a dónde quieras vas a ver nosotros ya lo vimos ya sabíamos así que tranquila a lo mejor deberías probar en otros lugares estás segura de que va a ser así y ella ella va seguro pero si no podés encontrar nada no podés estar ahí viste deberías

- Silencio.

No es el momento. No firme nada, no tengo nada, podría morirme mañana, cá llen se.

viernes, 15 de julio de 2016

GnF

- Then you're gonna have to [b]log.
- How is that gonna do anything?
- How is that not gonna do EVERYTHING? You become your own personal therapist, and when you really commit to the process you find yourself saying exactly what you need to hear.
- Maybe if I got really drunk first...
- No, drunk [b]logging... that yields nonsense, but hallucinogens, I've got some ayahuasca that will knock your socks off.


jueves, 7 de julio de 2016

Sobre cómo una cocacola me salvó la vida o cómo viajar de resaca

Todavía me queda casi una hora para subir al tren. Espero que salga desde la misma puerta de siempre porque desde donde estoy no veo las pantallas. Me están entrando ganas de hacer pis. Tengo demasiadas maletas, demasiado peso, demasiado dolor de cabeza como para andar de acá para allá y permitirme lujos como ir al servicio. 
En cualquier caso, se cerró un círculo y se abrirá otro. ¿Y si todos tenían razón y estos fueron los mejores años de mi vida? Buenas noches y hasta otro día.

miércoles, 6 de julio de 2016

Recién cumpliste treinta y nadie me dijo que una historia no pudiese empezar por el final.

La revolusión


Me subí al ascensor y se me olvidó apretar el número 4, así que estuve ahí metida como medio segundo pensando «¿Por qué esto no se mueve? Ah».
Venía fumando de la parada, así que seguí caminando un rato y me di la vuelta sin mucho disimulo hasta volver a mi portal.

«Tengo que dejar de hacer planes después de tomarme medio litro de cerveza», nunca sigo mis propios consejos, así que mañana voy a probar sushi por primera vez en mi vida.
Cabía la posibilidad de que el metro se quedase ahí parado, en mitad de un túnel, y esperaba que así fuera. Habría sido divertido.
Viva la revolución.