Por las grietas, las goteras. Esta semana fue la de las inundaciones y las cataratas en los ascensores, que a fin de cuentas vendrían a ser lo mismo (inundaciones y cataratas, no cataratas y ascensores).
Con tanto tiempo libre ya conté todos mis lunares y mis cicatrices. Un número redondo, como la nada.
El cielo gris de Barcelona y las paredes verdes del parque me hicieron sentir en Inglaterra. No sé si bien, no sé si mal. Sé que fue. Estuve, como estuve en tantos lugares. Todo se desvanece y se convierte en un único recuerdo desordenado.
¿Qué aprendí?
Me reafirmé.
Pls, breik ma hart.
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