sábado, 31 de enero de 2015

La melancolía del viajero

Todos pedimos que alguien invente el teletransporte cuando a veces lo mejor del viaje es el camino. No, no es una metáfora cutre. Hablo literalmente del camino en sí, de las horas en tren y demás. Puede que no lo mejor, pero es parte importante. Sin eso el viaje queda como insulso, ¿no? Sin historias de valijas perdidas o aviones retrasado. Me acabo de imaginar un avión retrasado y me hice reír. Soy cruel e idiota, pero me entretengo. En cualquier caso, que me estoy leyendo La vuelta al mundo en 80 días y pensé en la poca gracia que tendría plantearse un reto como ese a estas alturas de la tecnología. Oooooh, dio la vuelta el mundo en 48 horas. Qué logro. Qué logro de mierda. No hiciste nada, te sentaste en aviones hechos por unos y pilotados por otros. Te acomodaste con un mp4 y esperaste, seguiste carteles en distintos aeropuertos y mostraste tu pasaporte. No me jodas. El mundo tenía mucha más gracia y misterio hace unos siglos. Sobre todo si tenías plata para permitirte respirar, claro, eso no se lo voy a negar a nadie. Pero eso, que está bien eso de la rapidez pero qué vanalización se ha hecho del viajar
Lo único malo de los círculos es que no tienen salida. Esto no tiene que ver con nada de nada de nada, pero verdad es.

jueves, 29 de enero de 2015

Distinto pero no

Me lastimo a placer. Las excusas no son reales, me las saco de la manga y de la imaginación, cual mago, cual demente. No necesito mucho para alimentar este desorden. Personificada en mí la indecencia de ser consciente. Qué frustración esta repetición constante, este sinfín, esta eternidad infinita, este buscar sinónimos para una misma cosa que muta solo para mantenerse uniforme. La monotonía aplasta el alma, sin romperla, lo justo para que te creas capaz de salvarla. El paracetamol no te cura el dolor de cabeza, solo lo amortigua. Alcoholes que te confunden, analgésicos que te distraen, anestesias que te duermen. Dejen que me engañe un rato más, solo intento ser normal.

martes, 20 de enero de 2015

La vergüenza se sentiría orgullosa

No sé si quiero saber qué va a pasar. Que si va a haber conflictos, pregunta el señor. Tiene toda la pinta, querido. No tenemos en común más que el respirar. A veces hasta me hacen dudar de eso. Una parte de mí esperaba que no aceptaran, que buscaran otra opción - y si lo hubieran hecho, ¡qué mal me sentaría! No contra ellos, contra mí. Porque de eso se trata, ¿no? De buscar motivos para incomodarse a uno mismo... Para que toda decisión sea una mala, para que ninguna sea la acertada, esas se las dejamos al resto, que se regocijen. Regocijarse. Da como asco, creo. No exactamente, pero casi. 
Estoy dejando para mañana muchas cosas que podría hacer hoy. 

sábado, 17 de enero de 2015

¡Silencio!

Hoy festejé el fin de exámenes lavando los platos sucios que se me habían acumulado. Viva la liberación de la mujer.
Perdoná, pero me estás empezando a dar asquito. Mantené las distancias y seguí así, esto no es tan complicado como parecía. Simplifica mucho las cosas que seas insoportable.
No me estoy sintiendo bien.
Quiero arrancarme la vida.
Me duele la gente.
Me duelo.
Esto es todo culpa del pibe de la pandereta.
¿Dónde quedó el respeto?

jueves, 15 de enero de 2015

De postre un bonobón

Ya nos estamos yendo. Tenemos que ver medidas de valijas y qué nos llevamos y cuánta plata. Ya nos estamos yendo significa que nos vamos en unos días, muy pocos, y quiero ponerme a organizarlo todo. 
Todavía tengo que autoengañarme y repasar la última materia. No puedo evitar pensar que esta va a ser la excepción que confirme la regla, pero si funcionó hasta ahora... Qué estrategia de mierda la mía, ¿vieron?
No tengo ningún tipo de fuerza de voluntad y no sé qué vamos a cenar hoy. Tampoco importa mucho porque llevo demasiados días comiendo como una cerda y en realidad ni siquiera tengo hambre. 
Quiero hacer el examen, aprobarlo porfavorporfavorporfavor y olvidarme de todo lo que se supone que aprendí. Cuánto conocimiento inútil ha pasado por mi cabeza sólo para decorar los exámenes. Me pregunto cuánto conocimiento útil olvidé porque estaba camuflado entre idioteces.

Las cosas que menos me importan son las que más me decepcionan. Qué sinsentido. 

sábado, 10 de enero de 2015

Denme unas tijeras para deshacerme del círculo

La ensaladera esa de cristal va a terminar estallando contra el suelo.
Los vasos, uno a uno, van a empezar a caer. 
Suena música clásica, todo otro sonido se ahoga en ella, nada más se escucha, ni siquiera el grito que le desgarra la garganta. Los movimientos son lentos, unos pocos segundos caben en cada minuto,
hasta a la gravedad le cuesta hacer su trabajo.
Pedazos de cristal de todos los tamaños vuelan por los aires, aterrizan por todas partes. No tiene tiempo para sorprenderse de que ninguno le haya arañado las piernas, pero con cuidado deja los pies pegados al suelo, con cuidado, con cuidado, no realiza ningún movimiento, hace fuerza intentando hundirse en sí misma. Agarra otro vaso, más fuegos artificiales que no queman pero cortan. 
Se le acabaron los vasos.
Tiene que respirar.
Silencio.
No hiperventiles.
Se deja caer sobre las rodillas con los brazos colgando a los costados, tranquila, consciente.
Se me están clavando los cristales. Voy a tener que limpiar la sangre del suelo. No puedo dejar pruebas de esta desesperación.
La ensaladera está intacta y los vasos en su lugar.
Todo sigue igual.

lunes, 5 de enero de 2015

La mosca de hoy

- Entonces no vamos a limpiar nunca el piso, ¿no?
- No.
- Me parecía. Qué asco.
- Bueno, si querés limpiar...
- Sola, no.
- No, si querés limpiar, limpiamos.
- Ah.
- Yo no quiero limpiar.
- No, yo tampoco.
- Pero si vos limpias, limpio también. Pero no vas a limpiar.
- No sé, no creo.
- Yo voy a cumplir mi parte, digo.
- Sí, que si no limpio, tu parte es no limpiar, ¿no?
- Claro. Tendría que estar todo en dos ambientes, para que fuese más fácil. Tipo el baño en el salón.
Ahí me reí, no era para menos. Continuó:
- El salón perdería usos posibles y daría todo un poco de asco, ¿no? Pero...
- Qué incómodo todo.
- Pero sería más fácil de limpiar y eso es lo importante.
Y en el semáforo una señora se acerca a un hombre y asumimos que le está pidiendo dinero, a lo que el hombre responde algo que no escuchamos seguido de:
- Así está el país. Y ** que venga el de la coleta.
Así que empecé a reírme, porque había escuchado: "esperemos que venga el de la coleta"; y me hizo gracia esa simpatía expresada con los mismos términos despectivos que usan los que no les tienen ningún tipo de cariño.
- Era de derechas, ¿no?
- No, no, dijo "esperemos que venga". ¿No?
- Yo escuché "y queremos que venga el de la coleta", como mal, ¿no?
- Ah... No... ¿No?
- Es que dijo "el de la coleta".
- Por eso, me hizo gracia que...
- Mmmm...
Prefiero pensar que dijo "esperemos", la frase me parece mucho más entretenida.

sábado, 3 de enero de 2015

Uia

Me salió rana. Casi funciona. Tampoco pasa nada, ¿no? Pero una pena. Hubiera sido lindo, por lo menos para distraerme, después me voy a distraer, sí, con culpa. Porque va a llegar a las dos horas de que me haya subido al tren, es un poco frustrante esta impotencia. Entonces, llega a las dos horas de que me haya ido, me lo reenvían, ¿qué? ¿Esa misma tarde? No creo. A lo mejor sí. Digamos que sí, esa misma tarde van y me lo reenvían y tengo que ir a buscarlo, digamos... ¿el martes? Bueno, no está tan mal, porque el martes tengo que ir a preparar una semi-exposición y de todas formas tenía que salir de casa. 
Lo realmente frustrante es que aumenta el precio y entonces digo, ¿para qué? Si lo mandaba a mi piso, me iban a dejar una notificación e iba a tener que irlo a buscar pero sin el lío de que me lo tengan que volver a enviar. 
Me equivoqué.