Me lastimo a placer. Las excusas no son reales, me las saco de la manga y de la imaginación, cual mago, cual demente. No necesito mucho para alimentar este desorden. Personificada en mí la indecencia de ser consciente. Qué frustración esta repetición constante, este sinfín, esta eternidad infinita, este buscar sinónimos para una misma cosa que muta solo para mantenerse uniforme. La monotonía aplasta el alma, sin romperla, lo justo para que te creas capaz de salvarla. El paracetamol no te cura el dolor de cabeza, solo lo amortigua. Alcoholes que te confunden, analgésicos que te distraen, anestesias que te duermen. Dejen que me engañe un rato más, solo intento ser normal.
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