- Entonces no vamos a limpiar nunca el piso, ¿no?
- No.
- Me parecía. Qué asco.
- Bueno, si querés limpiar...
- Sola, no.
- No, si querés limpiar, limpiamos.
- Ah.
- Yo no quiero limpiar.
- No, yo tampoco.
- Pero si vos limpias, limpio también. Pero no vas a limpiar.
- No sé, no creo.
- Yo voy a cumplir mi parte, digo.
- Sí, que si no limpio, tu parte es no limpiar, ¿no?
- Claro. Tendría que estar todo en dos ambientes, para que fuese más fácil. Tipo el baño en el salón.
Ahí me reí, no era para menos. Continuó:
- El salón perdería usos posibles y daría todo un poco de asco, ¿no? Pero...
- Qué incómodo todo.
- Pero sería más fácil de limpiar y eso es lo importante.
Y en el semáforo una señora se acerca a un hombre y asumimos que le está pidiendo dinero, a lo que el hombre responde algo que no escuchamos seguido de:
- Así está el país. Y ** que venga el de la coleta.
Así que empecé a reírme, porque había escuchado: "esperemos que venga el de la coleta"; y me hizo gracia esa simpatía expresada con los mismos términos despectivos que usan los que no les tienen ningún tipo de cariño.
- Era de derechas, ¿no?
- No, no, dijo "esperemos que venga". ¿No?
- Yo escuché "y queremos que venga el de la coleta", como mal, ¿no?
- Ah... No... ¿No?
- Es que dijo "el de la coleta".
- Por eso, me hizo gracia que...
- Mmmm...
Prefiero pensar que dijo "esperemos", la frase me parece mucho más entretenida.
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