viernes, 12 de diciembre de 2014

Comida de verdad

Los trabajos en grupo y su eterna eternidad. Estoy harta. De repente todo va a quedarse en el pasado. Ya estoy llegando tarde, porque pareciera que ellos saben mucho del tema, pero saben tanto que me da la impresión de que es contraproducente. Menos investigar, menos leer, más escribir, escribir, escribir. No lo considero ni empezado el trabajo. Es pesado, largo y aburrido. No me interesa en absoluto, no así, no para esto. Si alguien me lo estuviese contando como curiosidad... tampoco. La teoría literaria simplemente no es lo mío. Si eso significa que no sé apreciar lo que leo, que lo signifique. En mi subjetividad soy feliz leyendo y transformando lo que dicen para ajustarlo a mi mente, no necesito tantos líos. 
Por otro lado, tengo que sentarme a hacer el otro trabajo que es en grupo pero está más dividido entonces bueno, supongo que avanzaré algo esta noche, mm linda perspectiva de viernes noche mm... mm... Sé que tengo el domingo... ¿pruebo suerte? ¿En un día lo empiezo y lo termino? No vayamos por ahí... Difícil sacarme el reto de la cabeza una vez que se puso sobre la mesa.
Ah, no, que la noche mejor la uso para ese otro trabajo de esa otra asignatura en la que es imposible tomarse en serio al profesor. Porque en algún momento tendré que hacerlo. Porque no puedo hacerlo en otro momento. 
Y sabía que íbamos a pasar por ahí y sin embargo ahí se quedaron. Como esperando, una obra de teatro para deleitarnos. Imposible saber si una conversación fue sólo eso, si estaba hueca, si no estábamos diciendo nada. No estábamos diciendo. Vos no, desde luego, yo un poco sí, hacía coincidir lo que decía con lo que diría si estuviera diciendo algo, pero si vos no decías - que no decías nada, desde luego - entonces yo no estaba diciendo nada tampoco. 
¿Qué querés cenar? Comida de verdad. Hay que cocinarla y se tarda. Jorobar. Estoy cansada. Pero quiero comida de verdad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario