Entrada antigua, ponen. Como si la palabra anterior, o incluso previa, no existiese en español, como si no se ajustase mucho más a lo que en realidad están diciendo.
Entrada antigua, dicen y se quedan tan contentos. Como si se hubieran apropiado de repente de la palabra y pudieran hacer con ella lo que quisieran.
Hacemos nuestras palabras que no lo son y pretendemos que los demás comprendan el significado que les vemos. Lo malo de intentar explicarlas es que, por escrito u orales, las explicaciones resultantes no son más que otro conjunto de palabras apropiadas que esperamos que el otro entienda. Hablar le quita a lo que tengas que decir todo su sentido, lo vacía y te vacía.
No terminé nunca ninguna conversación, no estoy de acuerdo con nada de lo que dije porque lo que deseaba soltar no vio la luz - ¿no oyó el sonido?
Me preguntas si las cosas no habían quedado claras, como si eso fuese posible.
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