jueves, 18 de diciembre de 2014

Puro cliché, sea cuál sea

Encontró de repente el Gran Motivo que venía buscando desde hace tanto tiempo. Le resultaba curioso lo que había tardado en encontrarlo teniendo en cuenta que sabía exactamente cuál era su aspecto e incluso dónde residía. Le resultaba curioso... y un poco agotador. Pensó: "A lo mejor no lo encontré antes porque me daba miedo". ¿Qué era lo que le daba miedo? "Admitirlo", se dijo. ¿Admitir qué? Qué preguntas que se hacía, qué pesada que era. 
En cualquier caso, que después de haber permitido la bifurcación, le llegó el momento de serse sincera. Y en la sinceridad, el momento exacto, como era de esperar. Se le plantó el Gran Motivo delante de su cara y movió los brazos señalando lo obvio con los ojos muy abiertos y soltando a gritos "¿¡No me ves!?", "Sí, te veo". Menos mal que había permitido la bifurcación. Porque el Gran Motivo, aparte de grande, era obvio. El Gran Motivo Obvio, pero ignorado, casi conscientemente, casi o del todo. Es decir, el Gran Motivo Obvio e Ignorado.
El problema ahora era que no dependía de ella el camino que tomaría. De hecho, dependía de tantas cosas que se empezó a maldecir por no asegurarse una vía de escape. Se maldecía aunque no por ilusa, nunca llegó a pensar que "A lo mejor es que el Gran Motivo no existe y estoy exagerando, soy humana, a los humanos les encanta exagerar". Bueno, sí, lo había llegado a pensar, pero lo pensaba sabiendo que era mentira. Lo que pasa es que al cerebro le da bastante igual si algo de lo que se cuenta es verdad o no, así que lo toma todo como tal, a fin de cuentas se lo está diciendo a sí mismo. ¿Para qué iba a mentirse? "Para intentar ser feliz", como si alguna vez le hubiera funcionado. 
Bueno, entonces, que a pesar del Gran Motivo Obvio e Ignorado no pretendía hacer nada al respecto porque hacerlo le daba al Gran Motivo un peso que no quería que tuviese. No se soportaba. "¿Es Motivo o Excusa?" ¿Y eso qué importa? "Mucho, porque si es Motivo tengo que reaccionar, si es Excusa estoy reaccionando para nada". Pero por si acaso se dejó espacio para reaccionar, y ahora era lo único que quería hacer, porque no sólo era Motivo, era el Gran Motivo.
Sigue tapándose los oídos porque no quiere escuchar. O porque lo que se dice no es cierto. No lo tiene claro.

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