Lo leí en una pared y me pareció que no podía ser otra cosa que verdad.
Estoy temblando.
Después un auto de policía se subió a la vereda y volvió a bajarse, tan rápido que no cabía duda de que había sido involuntario.
Estoy temblando.
Digo que siempre es lo mismo pero en noches como hoy me recuerdo que también es posible disfrutarlo.
Estoy temblando.
No me gusta pensar que no fue nada. No vas a preguntar por mí, ni yo por vos, así que no podré echarte la culpa. Ni la tranquilidad de acusar me queda ya.
Estoy temblando.
Mejor me voy a dormir y ya me lamentaré mañana, cuando la realidad sea tan cierta como las mentiras que me cuento o las verdades que maquillo.
Estoy temblando.
No sabés quién soy o caeré en el olvido, nada nuevo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario