sábado, 30 de mayo de 2015

Bzz

Una invasión de moscas no me va a dejar dormir. El calor me abre las ventanas y la luz las atrae. Llevan un rato molestándome, chocando contra las lámparas, buscando algo que acabará por matarlas. Al principio las miraba e intentaba en vano espantarlas, me puse nerviosa y con un almohadón fui golpeando el aire. Alguna que otra cayó pero no sirvió de nada, siguen dándome vueltas, ignorándome. No les intereso, están acá de casualidad y mi presencia les es igual. Estoy empezando a acostumbrarme, pero cada vez que a alguna le da por posarse en mí me acuerdo de que estamos en la misma dimensión, de que ocupamos el mismo espacio-tiempo. Qué desagradable, qué repulsión, qué innecesario todo. Pueden quedarse, pero no me toquen. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario