- Qué calor y cómo me pesa la mochila.
- Si quieres te la llevo yo.
- Pero, ¿por qué harías eso? - Nos reímos. - Entiendo que somos amigas pero no veo por qué te sacrificarías por mí.
- ¿Verdad que no?
Volvemos a reírnos.
Al final me llevó la mochila y yo seguí sin entender por qué.
No hay comentarios:
Publicar un comentario