domingo, 19 de octubre de 2014

Ah, dulce rutina

Yo le pongo medio de voluntad a la cosa, llamo por teléfono por lo menos. Y me viene otra vez con el comentario de "¿Entraste en mi cuarto?". Bueno, listo, si te lo tomaste tan mal, no puedo hacer nada. Generalmente no entra nadie en mi cuarto, no entiendo porque te molestó tanto que me sorprendiera. 
Además, tenía el cuarto hecho un asco y no me gustaba ni a mí estar ahí adentro, cómo para querer que otra persona lo viera. 
Tan pronto como llegamos a eso te repetí "feliz día de la madre" y agregué "ya hablamos otro día", pero con buen tono, no vaya a ser que suene a ataque.

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