miércoles, 22 de octubre de 2014

No te reflejes en mí

Él se compraba botes de Nocilla, y por una cuestión de higiene me decía que no agarrase. Muchas cucharadas con una misma cuchara y después muchas cucharadas con una misma cuchara pero de otra boca. Entiendo. Se lo terminaba en una tarde, pero no pasaba nada. 
"Si querías podías comprarte una vos, esto no es lo mismo, sabés que no es lo mismo, pero listo, ya está,  igual, me..." y le cerré la puerta. 
Voy siempre yo a comprar estas boludeces. Todas las veces te compro a vos el chocolate negro, del que yo no como, y ayer hice lo mismo. Hasta te compré dos porque estaba en oferta. Ahí tenés, tu chocolate negro, todo tuyo para repartírtelo como te dé la real gana. Y yo mi chocolate de golosa con oreo. Me lo compro para mí. Para comérmelo cuando quiera. Es mío. Si querés de este chocolate, la próxima te compro uno a vos. O mejor, vas y te lo comprás vos. 
Querido, no tenés ningún tipo de minusvalía.
Y yo tampoco. Así que cortala con el "¿Sólo vas a comer eso?" y a la siguiente "¿No te parece que ya es suficiente?". Y si se trata de chocolate, como cuánto quiero cuándo quiero y si no te gusta te jodés.

No hay comentarios:

Publicar un comentario