- Uh, vienen los grandes.
- ¿Qué vas a hacer cuando vengan los grandes?
- ¡Che!
- ¿¡Qué!?
- ¡Atendé!
- ¡Estoy en el baño!
- ¡Yo también!
- ¡Entonces andá vos!
- ...
Ya casi pasó un año desde que me leí el tercero del Señor de los Anillos.
Ya pasó un mes desde que me vino la regla por última vez, hace un mes que dejé las pastillas. No sé cuándo me va a venir ahora.
Sigo sin habitación en Madrid.
Sigo sin hacer el trabajo.
Estot cansada.
sábado, 26 de diciembre de 2015
miércoles, 11 de noviembre de 2015
No soy una buena persona
Hay algo. Me nubla la vista y me aprieta los órganos. Ya no estoy acá, ni allá, ni en ningún lado. Y este algo duele. Me deja respirar pero me engaña. Volver, cruzar, a ciegas.
Busco consuelo en gente que no existe, me los inventé a todos. Digo, háblame, cuéntame, estoy aquí cuando lo necesites. Espero. Dices, silencio. Soy innecesaria. Podría arrastrarme pero no sabría qué decir. Me levanto, me sacudo el polvo, nada, nada, estaba cansada, eso es todo. Ya no existo. Ya no hablan. Y yo, que entiendo, no dejo de sentirlo. Entender un sentimiento no lo hace desaparecer, quejarse es mucho más que la manifestación de tu ignorancia. Quejarse es soltar. Suéltame.
miércoles, 1 de julio de 2015
Un bisturí y la piel se abre en dos. El sonido de una bala atravesando un hueso. Respiración entrecortada por un ataque de pánico. El dolor de un brazo izquierdo augura el paro inminente de un corazón.
Déjate guiar, no sabes ni a dónde vas. Te quiero segura y controlada, calculada, anestesiada. Cierra los ojos, el camino da miedo. Me das miedo.
lunes, 22 de junio de 2015
No era mía
No sé que esperan que responda. Las posibilidades me están atormentando porque podría haber servido para algo y solo sirvió para confundirme. Sería sencillo si alguien viniera con todas las respuestas, con la tranquilidad que de ellas se respira. Y ni siquiera hablo del qué hubiese sido si, para nada, ahora solo quiero el qué ha sido, que me lo repitan porque me lo perdí. No sé dónde estaba, pero me sucedió sin mí.
martes, 16 de junio de 2015
Dejar de fumar
Cuando te despiertes no recordarás mi nombre. No soy nadie y ya estoy lejos. El círculo vicioso, lo que no fuimos y lo que no seremos, siempre lo mismo. Me duelen las encías, tengo herida la lengua y el orgullo. Las ilusiones nos desangran. Quiero estar, quiero irme, quiero todo y nada. No merece la pena este nudo en el estómago, no merece la pena morir de pena tampoco. Contame un cuento que pueda criticar, contra el que rebelarme. La insatisfecha soy yo y pido demasiado.
Todo conduce al llanto. Puede que haga un mes que no lloro. Sigo contando.
sábado, 30 de mayo de 2015
Bzz
Una invasión de moscas no me va a dejar dormir. El calor me abre las ventanas y la luz las atrae. Llevan un rato molestándome, chocando contra las lámparas, buscando algo que acabará por matarlas. Al principio las miraba e intentaba en vano espantarlas, me puse nerviosa y con un almohadón fui golpeando el aire. Alguna que otra cayó pero no sirvió de nada, siguen dándome vueltas, ignorándome. No les intereso, están acá de casualidad y mi presencia les es igual. Estoy empezando a acostumbrarme, pero cada vez que a alguna le da por posarse en mí me acuerdo de que estamos en la misma dimensión, de que ocupamos el mismo espacio-tiempo. Qué desagradable, qué repulsión, qué innecesario todo. Pueden quedarse, pero no me toquen.
miércoles, 27 de mayo de 2015
En cuanto pueda
Te escribo desde donde puedo y ya me oyes respirar. No pretendo que me prestes atención, te volviste a sacudir y significa que cumplí mi parte del trato. Ahora solo quiero que estés bien y que me pienses como a la nada que un día se nubló. Te daría las gracias si te las merecieras pero ambos sabemos que hiciste muy poco por conseguirlas.
No leas más de lo que está escrito, solo estoy haciendo tiempo. Llevo ya un rato esperando y estoy cansada. Los ojos se me cierran y ya tengo sed otra vez. Fue hace una eternidad que me acabé el agua que quedaba.
A veces el arte llega del aburrimiento, lo importante es saber disimular.
domingo, 24 de mayo de 2015
En el horizonte se intuyen las respuestas. Más nos acercamos, más nos duele. Lo vemos alejarse y a cada paso nuestras piernas se quejan. Llevamos mucho tiempo sin cambiar de rumbo, la mirada fija. Agradezco tu silencio aunque me pregunte qué esconde. Nada es por sí mismo y esto tiene que ser otra cosa. No admitiré mis ansias de conocimiento, ya asumí que es pretencioso pensar que alguien puede tenerlo claro.
jueves, 21 de mayo de 2015
lunes, 18 de mayo de 2015
La cerradura está rota
Pocos momentos son nuestros, el resto les pertenecen a los demás. Algunos los damos, otros los robamos, o nos los roban, raspando, arañando, ¿no me oyes gritar? Este momento no te pertenece y no quiero dártelo, te lo prometí en un pasado y ya no soy la misma, vos tampoco. Esto no es tuyo y me pregunto qué estás haciendo aquí, por qué te llamé, qué andaría yo buscando para encontrarte y pensar que eras vos.
No era nadie, era un momento lo que buscaba, la suma de muchos de ellos supongo, y los encontré cuando paré de buscar, ¿quién lo diría? cualquiera, y aunque no te des cuenta me los estás quitando, me estás coaccionando, me lastimás, pará.
Quiero culparte por no verlo, quiero sentarte en un rincón de cara a la pared para que reflexiones sobre lo que estás haciendo, quiero que me pidas perdón y vuelvas cuando te necesite, si te necesito. El egoísmo reprimido provoca úlceras.
Me trago mis palabras en pos de unas más ligeras, más digeribles, porque te culpo y sé que no es tuya la culpa, porque dentro de este remolino sigo siendo consciente y creo que ese es el problema. Ya no soy yo si estoy despierta; ya no soy yo en ninguna circunstancia. Solo soy si no estoy. Dejame salir.
domingo, 17 de mayo de 2015
¿Qué te estaba diciendo?
Estos delirios de grandeza no son más que un síntoma de la más baja autoestima.
Hasta ahí, no voy a desarrollarlo.
Por otro lado, abandonaste la transparencia, a mis ojos. Cobraste vida, tomaste color, a mis ojos. Los demás ya te veían. Me da vergüenza pensar lo que pensé y pido disculpas, pero no muy alto porque no sabes que he pecado.
martes, 12 de mayo de 2015
3, 2, 1 [pausa dramática]
Estaba tan confundida que metí el ojo de la aguja por el hilo y prendí la luz para dormir. Me duché con agua hirviendo en verano, por las quemaduras todavía se me ven los huesos, después de un año. Cuando me pican me rasco, sangran, pero hace unos días que dejaron de picar, estoy esperando que vuelvan a empezar. Desayuné té helado todo el invierno y a mí no me gusta el té, lo probé con azúcar y sin ella, con canela, no hay manera. Una taza cada día. Cuántas muecas. Me arrancó las pestañas para pedir deseos, después los contó y no se cumplieron. Ya estoy bien. No tengo miedo, tengo pánico, esto también tiene final. Alguien me pregunta: ¿Cuál?
Oh, well
Nonononononononononono, que se escapa, nononono, que estábamos bien. Esperen, esperen, a lo mejor no todo está perdido. Que alguien pare la maquinaria que se está sobrecargando. Qué calor hace acá adentro de repente, qué calor hace ahí afuera, no podemos huir por ningún lado, empiezo a sospechar que tendríamos que haber puesto una salida de emergencia, nada sofisticado, un simple hueco en la pared por el que escurrirnos. El humo nos va a llegar a los pulmones, nos va a nublar la vista. ¿Están preparados?
domingo, 10 de mayo de 2015
sábado, 9 de mayo de 2015
Mientras dé de sí
Mírame, mírame y déjame que te sonría, o no me mires, ya da igual porque la del espejo soy yo y estos granos son míos, y estos ojos y estas manos. Ya me veo y qué alegría, ya soy mía y no te tengo y no me importa. Déjame, que ya me miro yo y me sonrío, me lo debo. Tengo ampollas en los pies y qué. Hoy soy yo, conmigo, y qué bonito.
viernes, 8 de mayo de 2015
Tengo que levantarme a cerrar la ventana. Tengo que ir al baño a sacarme las lentillas. Están viejas, se me secan. Estoy tranquila. La tinta traspasó las páginas, pero no hay dolor. Y los genios se reúnen, tienen un campo gravitatorio propio y se retroalimentan. No soy uno de ellos. Cuánta pretensión. Inevitable. Me gusta tu desprolijidad. Sos normal. ¿No? En serio, me molestan las lentillas.
miércoles, 6 de mayo de 2015
2+2
Déjame, que yo te lo explico. Déjame, que esto es simple.
Dos más dos son cuatro y ya no te soporto. Otra vez. Eres tan fácil de querer, tan fácil de odiar. Eres simple, uniforme. Estás hueco. Sos ruido, puro ruido, inútil, inevitable, aborrecible. Y yo me alegro. Porque esto es cierto. Es tan verdad como todo lo que ha sido, como todo lo que fue y ya no te oigo. Me chirrían los oídos con tu voz, qué molesto tu sonido, y qué agradable no pensarte. No te encuentro, ni quiero y llegué a casa sonriendo. Las canciones saben a terceros, a alcohol, a todo menos a vos.
Me quiero.
lunes, 4 de mayo de 2015
A veces sí
No lo vi irse. Estaba ahí y desapareció - ya era hora - sin avisar. Tal vez lo intentó pero yo estaba muy borracha, a veces pasa. Qué sensación tan agradable no tener unos ojos clavados en la nuca, no caminar sobre cristales rotos. Qué lindo no ser consciente de las responsabilidades pero saber que están ahí, acechando, incapaces. Saberlas e ignorarlas. La tranquilidad de quien de repente es feliz.
miércoles, 29 de abril de 2015
Molida
Ramona Molida vivía en Gascueña. Ramona tenía un primo. Ramona y su primo tenían el mismo trabajo en la misma empresa con el mismo jefe y los mismos compañeros. Ramona, su primo y sus compañeros a veces iban a tomar unas cañas al bar de la esquina. Ramona, su primo y sus compañeros aprovechaban para criticar a su jefe y hablar de boludeces. Ramona se llevaba bien con su primo y con sus compañeros. Ramona también estaba un poco cansada de Gascueña, de su primo y de sus compañeros.
Los accionistas de la empresa decidieron que era hora de vender, condición de tal acuerdo era que no podían despedir al personal. Así que los nuevos dueños no lo hicieron. No despidieron a Ramona, ni a su primo, ni a ninguno de sus compañeros.
Recursos Humanos se encontró una estrellita dorada en los informes de Ramona y su primo y les hicieron ofertas que no podrían rechazar. Al primo de Ramona le propusieron un ascenso, con un sueldo menor pero más responsabilidades, con un nombre largo y bonito que adornaría su currículum y le permitiría al cabo de un par de años llegar a socio. Por si no le gustaba mucho la idea, también le ofrecieron un ascenso y su correspondiente aumento de sueldo, claro que el prestigio de ese puesto no se correspondía con el anterior. Tal vez, le dijeron, prefieras un aumento pero mantener tu puesto de trabajo, todo se puede negociar. ¿O un ascenso por aquí y un aumento por allá pero sin esto de más acá?
Ramona se conocía todas estas posibilidades, le habían hecho las mismas ofertas. Ramona, aparte, había pedido que la mandasen a la capital y se lo habían concedido. Ramona estaba contenta y nerviosa.
El primo de Ramona le había explicado a todo ser vivo con oídos su gran dilema. ¿Ascenso, aumento, prestigio, carajo? ¿Ascenso, aumento, prestigio, carajo? Todo el que había tenido el honor de escuchar sus dudas se las sabía ya de memoria. Ramona habría sido capaz de repetir su discurso palabra por palabra, gesto por gesto, respiro por respiro. Ramona tampoco sabía qué elegir y ya era la séptima vez que su primo le contaba su situación, como si de la primera se tratase, una situación no muy distinta de la de Ramona, que pensó que tal vez a su primo no le importaría escuchar como intentaba arreglarse. Ramona estaba equivocada, su primo no quería escucharla, porque Ramona se iba a la capital y él se quedaba y tenía que elegir: ¿ascenso, aumento, prestigio, carajo? Ramona estaba harta.
lunes, 27 de abril de 2015
This side up
Había hecho mío el peso que cargaba mi vecino. Cada vez que los rumores me decían que había conseguido deshacerse de él sentía el alivio y estiraba mi espalda. Visualizaba con una sonrisa como la caja llegaba al suelo, lentamente, con cariño y rencor. Mi vecino sufría, la caja pesaba pero era suya, seguro que había lágrimas bajando por sus mejillas. Ojalá pudiese verle la cara, ojalá pudiese preguntarle, ojalá pudiese convencerle. Mi vecino no sabía que detrás de esa esquina la atrapada era yo, no sé por qué, no sé que hacía yo ahí, como si no tuviese nada mejor que hacer. Le habría dado igual. Estaba tan concentrado en la caja... Dio un par de pasos y retrocedió. Usó la espalda y no las piernas para volver a cargar con la caja. Crujió. Lo ignoró. Un par de pasos y la caja cayó con más fuerza que antes. Idiota.
No sé cuántas veces soltó y recogió la caja.
No sé cuántas veces soltó y recogió la caja.
Maldito vecino, maldita caja, malditos dolores de espalda.
domingo, 26 de abril de 2015
sábado, 25 de abril de 2015
Qué
Explotó la birome. En realidad, no. Nunca pasó. La tinta que de las manos te llegó a la cara nunca estuvo ahí. Te miraste en el espejo y la viste pero no era más que una ilusión. Y ahora estás confundido porque querés decir que eran sombras, pero para que haya sombras tiene que haber luz y la luz estaba apagada. ¿Cómo hiciste para verte en el espejo?
viernes, 24 de abril de 2015
miércoles, 22 de abril de 2015
Microfractura
No me pinté la uña para no tapar la evolución, la mancha roja ya está violeta y se ríe de mi ignorancia. Un anillo de dolor a una altura comprensible.
La verdad no se sabrá nunca porque estaría sola, o eso quiero pensar si es que es cierto que no había nadie presente. El recuerdo nunca existió. No tendré respuesta.
Es inútil insistir con la misma pregunta.
sábado, 18 de abril de 2015
Apocalipsis
Asimismo, el título de otra obra de Steinbeck, The Grapes of the Wrath, puede estar inspirado en la imagen empleada varias veces en el Apocalipsis (14, 10, etc.).
No me pienso ir a dormir hasta que haya terminado esto.
No quiero tener que hacerlo en otro momento así que tengo que hacerlo ahora.
¿Dónde están mis cuatro jinetes?
miércoles, 15 de abril de 2015
Me dan asco
Como el chicle que se pega a la suela de la zapatilla y esperás que con paciencia y paso a paso se vaya despegando, sin más esfuerzo, con toda la frustración que eso supone.
El chicle sigue ahí, provocando una desagradable sensación de claustrofobia. No podrás librarte tan fácilmente, parece que te dijera.
No querés pero tenés que agarrar un palo y raspar, agua y pañuelos de papel si hace falta. El ataque directo es mucho más desagradable, pero mucho más efectivo.
Te echás la culpa porque no mirabas por donde pisabas cuando sabés que la culpa es del desgraciado que tiró su chicle al piso en lugar de a un tacho.
Popurrí
Tengo sed constantemente.
Últimamente no estoy teniendo hambre pero como igual, la costumbre... la supervivencia, que lo llaman algunos.
Al español lo que le falta es un pronombre neutro.
Me sorprendo y me lamento de cosas que no son, cuando tampoco hice nada para que fueran. La vida, que lo llaman.
Quiero ser espontánea y me da miedo porque si sale mal me van a tener que arreglar otros. Pobres otros.
Tengo miedo, mucho mucho miedo. Hago de cuenta que no, que no me importa nada, pero todo me da miedo. Siempre estoy intentando demostrar(me) algo.
Tengo curiosidad.
martes, 14 de abril de 2015
A pensamientos necios, ¿qué?
Y yo me pregunto si a quienes admiro también sintieron la mediocridad riéndose de ellos.
Y si así fuere, ¿cómo supieron que estaban equivocados?
¿Se puede saber eso?
¿Lo estaban?
meikitstahp
Hay un placer en no estar disponible. Una tranquilidad en la que lo que no es, tampoco podría ser. Un homicidio de las posibilidades que anhelo y, muy a mi pesar, también aborrezco.
sábado, 11 de abril de 2015
¿Qué es lo que (no) sabés y qué es lo que (no) creés?
No sé qué esperás que te responda. O sí, lo sé, y si así fuera, ¿qué te convenció para que creyeras que lo que pasa es que no quiero admitirlo? O admitírtelo, a vos, como si no te dijese verdades.
Sé que nos parecemos, sé en que nos parecemos, te molesta que me crea que sé cosas, creo.
Te lo repito: no es eso, no es eso, sé que no es eso. No sé lo que es pero sé que no es eso.
Te duele escucharme así, sin poder consolarme, escucharme como nunca antes me habías escuchado. Te hacías una idea de lo que te dejaba suponer, pero no lo tenías tan asumido, tan claro. ¿Me creés ahora? Ahora que decidí no ocultarme, ahora que decidí que era demasiado para mí, ¿me creés?
Sigo sin creérmelo yo, eh, tampoco te creas... Lo intento mientras intento todo lo contrario. Estoy enfrentada a mí misma y no puedo decirlo en voz alta por miedo al ridículo. Las ideas contradictorias, los sentimientos encontrados, no son muy respetados entre los seres humanos. A mí tampoco me gustan. Cuánto odio llevo conmigo y qué poquito lo aprecian los demás. Odio que canalizo hacia mí misma y me hace daño. Nadie debería odiar tanto.
No, no me creés, y en parte es culpa mía porque yo tampoco me creo.
No, no me creés, y en parte es culpa mía porque yo tampoco me creo.
sábado, 4 de abril de 2015
La otra noche
Por algún motivo que no era capaz de recordar estaban en la casa de sus abuelos. Claro que su abuelo ya no estaba en ninguna parte y su abuela... su abuela estaba en otro lado, una historia para contar en otro momento, o para no contar nunca. No todo tiene que decírse en voz alta para ser asumido.
El caso es que estaban ahí, donde habían pasado tantas cosas, donde habían tenido lugar tantas conversaciones que no había entendido y que ya no hubiese sido capaz de recordar aunque se lo propusiera.
Estaban solas. La luz artificial que no provenía de ningún lugar iluminaba el comedor homogéneamente. La persiana del balcón que no era tal estaba, como tantas otras veces, bajada hasta la altura de sus rodillas, ¿o tal vez más? Aún era de día fuera de esas paredes. Intuía un cielo azul que no cabía en su campo de visión, pero sabía que estaba ahí, sin una mísera nube, como burlándose de su persiana.
Las puertas estaban abiertas y daban a una oscuridad poco natural. No se molestó en asomarse, era consciente, en su inconsciencia, de que no podría distinguir una mísera forma a pesar de sabérselas de memoria, a pesar de que, ella lo sabía, las persianas de las otras habitaciones estaban bajadas solo hasta sus rodillas, o menos, y, si hubiese creído por algún momento que las leyes de la física estaban encendidas, debería estar todo el piso medianamente iluminado. Lo cierto era, estaba segura de ello, que la oscuridad significaba vacío. Ella también desaparecería si intentase adentrarse en esa nada.
La mirada fija en su hermana, que estaba diciendo algo, conocía las palabras pero no tenían sentido. Era como un susurro alto y claro que no llegaba hasta sus oídos. Intentaba concentrarse pero la escena le robaba atención. La veía mover los labios, con la mirada vaga hacia sus manos. Estaba ocupada llenando un tiempo muerto con manualidades. No relacionaba los sonidos, ni las imágenes, no llegó a descubrir qué estaba haciendo porque de repente había entendido una frase y el peso había conseguido que se supiese en una pesadilla.
jueves, 2 de abril de 2015
Daemon
Cuidado.
¿Lo viste? Latente.
Detrás del humo se esconde, lo sabés.
¿Cómo advertir al resto sin que ataque, sin estrategia?
Cuidado.
Está suelto, salvaje, se acerca, acecha. Qué impotencia, e intentás ignorarlo pero es inevitable. Avisá, avisá cuanto antes porque una vez que ataca es insaciable. ¿Cuántas veces te enfrentaste a él, cuántas saliste victoriosa?
Respondeme.
Se acaba el tiempo.
Se acaba el tiempo.
Cuidado.
Ya es tarde.
martes, 31 de marzo de 2015
Silencio, por favor
Por favor, callate. Por favor, por favor, dejá de molestarme. Sé que no lo hacés voluntariamente, imagino que no sos consciente de que lo hacés, supongo que necesitás contarle tu vida a alguien, creo que lo entiendo.
El problema es que a mí no me importa.
No me malinterpretes, quiero que seas feliz, si es que alguien puede serlo, y me gustaría que tuvieras gente para compartir esa felicidad y alguien con quien desahogarte cuando estés mal.
El problema es que yo no soy ni quiero ser ninguna de esas piedras. Soy piedra de otros. Estás confundido. Tampoco sos una de mis piedras aunque vos así lo veas.
Te imagino pensándome cuando te pasan cosas, cosas buenas, cosas malas, te imagino diciéndote que tenés que contármelo, te imagino preguntándote cómo estaré con más frecuencia de la que yo me pregunto lo mismo sobre vos. Me siento culpable.
Pero la culpa no es mía, no del todo, y si lo es que lo sea. Intenté explicártelo tantas veces, pensé que entendías, entonces la confundida era yo.
Necesito espacio porque sino me ahogo.
Necesito tiempo porque sino no aprecio.
Hoy no, querido, que me duele la cabeza.
Pero la culpa no es mía, no del todo, y si lo es que lo sea. Intenté explicártelo tantas veces, pensé que entendías, entonces la confundida era yo.
Necesito espacio porque sino me ahogo.
Necesito tiempo porque sino no aprecio.
Hoy no, querido, que me duele la cabeza.
viernes, 13 de marzo de 2015
domingo, 8 de marzo de 2015
Nada de lo que pasa en mi mente pasa en la realidad. Nada. Ni es parecido siquiera. Lo que es, es. Lo que no, no. Tan simple parece, tan complicado lo hacemos. Lo hago, lo que sea. Da igual. Cómo no va a dar igual si lo que no fue nunca seguirá sin ser y tan solo queda lo que seguirá siendo siempre. Con otras palabras, con otros silencios. La diferencia reside en la mentira que dejé de contarme. La ignorancia no hace feliz a nadie, alabada sea la verdad.
viernes, 6 de marzo de 2015
A necessary Evil
Me pone nerviosa hablar con Vos. No me dejás hacerte preguntas, me lo tenés prohibido. Una prohibición que no es tal, pero las condiciones a las que tengo que atenerme la convierten en una. Me pedís que espere, me soltás burbujas independientes de datos que no pueden unirse porque explotan <pop> y te parece normal. Me pedís paciencia y si no supiera lo que viene después respondería que te fueras a la mierda. Sin rencor, eh, ya sabés que Yo mando a la mierda con mucha educación, con una educación silenciosa. Te mandaría a esa mierda de la que sí hay retorno y a quien le interesa volver, vuelve, porque, justamente, no es una mandada a la mierda rencorosa.
Vos, sin embargo, tenés una excusa maravillosa para que no te mande a la mierda, para que sonría mientras pienso en como estoy perdiendo el tiempo, mientras intento convencerme de que en realidad es una inversión. Me conozco demasiado y sé que me engaño. Quién pudiera engañarse a placer y sin saberlo- y volvemos a lo mismo desde un lugar totalmente distinto.
Porque no estoy hablando de lo que hablé tantas veces pero, viste, todos los caminos llegan a Roma...
Y tu Excusa, tu Excusa no la tomás como tal, Vos no la estás viviendo. Supongo que eso pasa más frecuentemente de lo que creemos. Gente contando Excusas que para Ellos solo son Razones. La Excusa es en general la Aceptación de una Razón muy a pesar de quien la acepta, una Aceptación a regañadientes que a veces se termina por desechar; y otras pocas es el Motivo que Alguien cuenta sabiendo que no es Motivo, un No-Motivo que se acepta o no se acepta según a quien se lo estés dando.
Escribiendo esto ya no siento lo que sentía cuando empecé. No me gusta hablar con Vos, así, no, pero de alguna forma hay que llevarnos a hablar como es debido. Creo que lo sabés, creo que a Vos también te enerva hablar Conmigo.
sábado, 14 de febrero de 2015
sábado, 31 de enero de 2015
La melancolía del viajero
Todos pedimos que alguien invente el teletransporte cuando a veces lo mejor del viaje es el camino. No, no es una metáfora cutre. Hablo literalmente del camino en sí, de las horas en tren y demás. Puede que no lo mejor, pero es parte importante. Sin eso el viaje queda como insulso, ¿no? Sin historias de valijas perdidas o aviones retrasado. Me acabo de imaginar un avión retrasado y me hice reír. Soy cruel e idiota, pero me entretengo. En cualquier caso, que me estoy leyendo La vuelta al mundo en 80 días y pensé en la poca gracia que tendría plantearse un reto como ese a estas alturas de la tecnología. Oooooh, dio la vuelta el mundo en 48 horas. Qué logro. Qué logro de mierda. No hiciste nada, te sentaste en aviones hechos por unos y pilotados por otros. Te acomodaste con un mp4 y esperaste, seguiste carteles en distintos aeropuertos y mostraste tu pasaporte. No me jodas. El mundo tenía mucha más gracia y misterio hace unos siglos. Sobre todo si tenías plata para permitirte respirar, claro, eso no se lo voy a negar a nadie. Pero eso, que está bien eso de la rapidez pero qué vanalización se ha hecho del viajar
Lo único malo de los círculos es que no tienen salida. Esto no tiene que ver con nada de nada de nada, pero verdad es.
jueves, 29 de enero de 2015
Distinto pero no
Me lastimo a placer. Las excusas no son reales, me las saco de la manga y de la imaginación, cual mago, cual demente. No necesito mucho para alimentar este desorden. Personificada en mí la indecencia de ser consciente. Qué frustración esta repetición constante, este sinfín, esta eternidad infinita, este buscar sinónimos para una misma cosa que muta solo para mantenerse uniforme. La monotonía aplasta el alma, sin romperla, lo justo para que te creas capaz de salvarla. El paracetamol no te cura el dolor de cabeza, solo lo amortigua. Alcoholes que te confunden, analgésicos que te distraen, anestesias que te duermen. Dejen que me engañe un rato más, solo intento ser normal.
martes, 20 de enero de 2015
La vergüenza se sentiría orgullosa
No sé si quiero saber qué va a pasar. Que si va a haber conflictos, pregunta el señor. Tiene toda la pinta, querido. No tenemos en común más que el respirar. A veces hasta me hacen dudar de eso. Una parte de mí esperaba que no aceptaran, que buscaran otra opción - y si lo hubieran hecho, ¡qué mal me sentaría! No contra ellos, contra mí. Porque de eso se trata, ¿no? De buscar motivos para incomodarse a uno mismo... Para que toda decisión sea una mala, para que ninguna sea la acertada, esas se las dejamos al resto, que se regocijen. Regocijarse. Da como asco, creo. No exactamente, pero casi.
Estoy dejando para mañana muchas cosas que podría hacer hoy.
sábado, 17 de enero de 2015
¡Silencio!
Hoy festejé el fin de exámenes lavando los platos sucios que se me habían acumulado. Viva la liberación de la mujer.
Perdoná, pero me estás empezando a dar asquito. Mantené las distancias y seguí así, esto no es tan complicado como parecía. Simplifica mucho las cosas que seas insoportable.
No me estoy sintiendo bien.
Quiero arrancarme la vida.
Me duele la gente.
Me duelo.
Esto es todo culpa del pibe de la pandereta.
¿Dónde quedó el respeto?
jueves, 15 de enero de 2015
De postre un bonobón
Ya nos estamos yendo. Tenemos que ver medidas de valijas y qué nos llevamos y cuánta plata. Ya nos estamos yendo significa que nos vamos en unos días, muy pocos, y quiero ponerme a organizarlo todo.
Todavía tengo que autoengañarme y repasar la última materia. No puedo evitar pensar que esta va a ser la excepción que confirme la regla, pero si funcionó hasta ahora... Qué estrategia de mierda la mía, ¿vieron?
No tengo ningún tipo de fuerza de voluntad y no sé qué vamos a cenar hoy. Tampoco importa mucho porque llevo demasiados días comiendo como una cerda y en realidad ni siquiera tengo hambre.
Quiero hacer el examen, aprobarlo porfavorporfavorporfavor y olvidarme de todo lo que se supone que aprendí. Cuánto conocimiento inútil ha pasado por mi cabeza sólo para decorar los exámenes. Me pregunto cuánto conocimiento útil olvidé porque estaba camuflado entre idioteces.
Las cosas que menos me importan son las que más me decepcionan. Qué sinsentido.
sábado, 10 de enero de 2015
Denme unas tijeras para deshacerme del círculo
La ensaladera esa de cristal va a terminar estallando contra el suelo.
Los vasos, uno a uno, van a empezar a caer.
Suena música clásica, todo otro sonido se ahoga en ella, nada más se escucha, ni siquiera el grito que le desgarra la garganta. Los movimientos son lentos, unos pocos segundos caben en cada minuto,
hasta a la gravedad le cuesta hacer su trabajo.
hasta a la gravedad le cuesta hacer su trabajo.
Pedazos de cristal de todos los tamaños vuelan por los aires, aterrizan por todas partes. No tiene tiempo para sorprenderse de que ninguno le haya arañado las piernas, pero con cuidado deja los pies pegados al suelo, con cuidado, con cuidado, no realiza ningún movimiento, hace fuerza intentando hundirse en sí misma. Agarra otro vaso, más fuegos artificiales que no queman pero cortan.
Se le acabaron los vasos.
Tiene que respirar.
Silencio.
No hiperventiles.
Se deja caer sobre las rodillas con los brazos colgando a los costados, tranquila, consciente.
Se me están clavando los cristales. Voy a tener que limpiar la sangre del suelo. No puedo dejar pruebas de esta desesperación.
La ensaladera está intacta y los vasos en su lugar.
Todo sigue igual.
lunes, 5 de enero de 2015
La mosca de hoy
- Entonces no vamos a limpiar nunca el piso, ¿no?
- No.
- Me parecía. Qué asco.
- Bueno, si querés limpiar...
- Sola, no.
- No, si querés limpiar, limpiamos.
- Ah.
- Yo no quiero limpiar.
- No, yo tampoco.
- Pero si vos limpias, limpio también. Pero no vas a limpiar.
- No sé, no creo.
- Yo voy a cumplir mi parte, digo.
- Sí, que si no limpio, tu parte es no limpiar, ¿no?
- Claro. Tendría que estar todo en dos ambientes, para que fuese más fácil. Tipo el baño en el salón.
Ahí me reí, no era para menos. Continuó:
- El salón perdería usos posibles y daría todo un poco de asco, ¿no? Pero...
- Qué incómodo todo.
- Pero sería más fácil de limpiar y eso es lo importante.
Y en el semáforo una señora se acerca a un hombre y asumimos que le está pidiendo dinero, a lo que el hombre responde algo que no escuchamos seguido de:
- Así está el país. Y ** que venga el de la coleta.
Así que empecé a reírme, porque había escuchado: "esperemos que venga el de la coleta"; y me hizo gracia esa simpatía expresada con los mismos términos despectivos que usan los que no les tienen ningún tipo de cariño.
- Era de derechas, ¿no?
- No, no, dijo "esperemos que venga". ¿No?
- Yo escuché "y queremos que venga el de la coleta", como mal, ¿no?
- Ah... No... ¿No?
- Es que dijo "el de la coleta".
- Por eso, me hizo gracia que...
- Mmmm...
Prefiero pensar que dijo "esperemos", la frase me parece mucho más entretenida.
sábado, 3 de enero de 2015
Uia
Me salió rana. Casi funciona. Tampoco pasa nada, ¿no? Pero una pena. Hubiera sido lindo, por lo menos para distraerme, después me voy a distraer, sí, con culpa. Porque va a llegar a las dos horas de que me haya subido al tren, es un poco frustrante esta impotencia. Entonces, llega a las dos horas de que me haya ido, me lo reenvían, ¿qué? ¿Esa misma tarde? No creo. A lo mejor sí. Digamos que sí, esa misma tarde van y me lo reenvían y tengo que ir a buscarlo, digamos... ¿el martes? Bueno, no está tan mal, porque el martes tengo que ir a preparar una semi-exposición y de todas formas tenía que salir de casa.
Lo realmente frustrante es que aumenta el precio y entonces digo, ¿para qué? Si lo mandaba a mi piso, me iban a dejar una notificación e iba a tener que irlo a buscar pero sin el lío de que me lo tengan que volver a enviar.
Me equivoqué.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)