domingo, 30 de noviembre de 2014

Una pileta por etapa, la gran metáfora literal

No entiendo cuánto sos capaz de entender ni si entendiste ni si dejaste de entender. 
Estoy ocupada y eso está bueno pero tampoco tanto, no exageremos. 
¿Pido para irme o no? Pido y después lo pienso, mejor, ¿no? 

Quiero que haga calor y estar metida en la pileta, que nunca es la misma, y hundirme en el agua y gritar. Y ponerme anteojitos para poder abrir los ojos ahí abajo y darme la vuelta hasta estar boca arriba y mirar el cielo con una cortina de agua cristalina en el medio. Nadar del revés y esforzarme por no salir a la superficie, todo por seguir viendo las palmeras desde ese ángulo extraño, con ese filtro que me obliga a mantener la respiración. Llegar al fondo por reposar la espalda sabiéndolo imposible, fallar en el intento, salir a la superficie a tomar aire por fin y repetir el proceso.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Tal cual

- Qué pesado, estaba funcionando, chee.
- Pero esto también se puede borrar entonces.
- Sí, claro, pero no quiero, hacelo vos, a mí me toca las pelotas.
- ¿Te toca las pelotas?
- Sí. Me toca las pelotas. Todas las pelotas que tengo, me las toca.

Ehhh...

Se acercó a nuestra fila dispuesto a sentarse al lado de nosotros. Creo que no supe disimular la cara de pánico. "Ehhh...", susurré.
Había cinco sillas para cinco personas pero sólo éramos cuatro en ese momento, y en el momento va el error, ¿saben? Así que sólo pude decir "ehhh...".
Y fue suficiente porque me miró sorprendido y dijo "¿Puedo sentarme?"
"Ehhh...", respondimos las dos al unísono. "¿No?", insistió sin insistir, sin llegar a sentarse, dándose cuenta, digamos. 
"Mm, bueno", dijo ella.
"Es que somos cinco", murmuré, en un ataque de valentía.
"Bueno, bueno, no pasa nada, me siento por allí y así no os rompo lo que tenéis aquí montado", o algo así dijo, lo escuché y lo olvidé al segundo sin querer. 

No es bullying si se trata de un profesor, ¿no? Además, éramos cinco, sólo que uno no había llegado todavía.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Consecuencia o Porque quiere y sabe, ¿no?

Se repite la verdad en un intento de ahogar las voces que la atormentan. Pero las voces son muchas y las mentiras que le cuentan tantas y tan elaboradas que la lucha no parece más que una anécdota cómica y fácil de recitar, como aprendida de memoria. Como si ya la hubiese contado muchas veces, porque la vivió hace tiempo. Como si no fuera ella quien la estuviera viviendo.
Cree distinguir la voz honesta entre todas, a veces con más claridad que otras. Se dirige a ella sin tapujos, sin ocultarle nada, es un espejo cruel y sincero que no le tiene miedo. ¿Por qué debería? No puede hacer nada en su contra, nada consciente. Tampoco quiere, sabe que es la única que la respeta.
Las otras voces se alimentan de sus supuestas respuestas inevitables, involuntarias, a un ataque que ella sabe que no es tal. La mensajera de objetividad violenta la reconfortaría y la decepcionaría, la oscurecería y la iluminaría, o eso cabría esperar. Las demás crecen en número con cada realidad potencial, con todo aquello que no es pero podría ser, con todo lo que podría llegar a ser si el presente fuera otro.
Se superponen y la confunden, no la dejan identificar a su predilecta. Algunas le cuentan cuentos de alegrías y tranquilidad, de emociones fuertes y equilibrio, de justicia poética; su verosimilitud en el absurdo la deja vacía. Algunas aúnan pesadillas, la aterrorizan con arrepentimientos y le susurran horrores; invalidan cualquier posible lamento propio con un contexto terrible, una consciencia excesiva del dolor que no siente. Unas cuantas, más equilibradas, completan esa extraña comunidad a la que pretende en vano acostumbrarse.
Todas ellas le dan una versión de lo que querría escuchar si no quisiese conocer la verdad, si no supiese valorarse y valorarla.

Tengo un personaje, pero me falta la historia. Literalmente.

Ay

Hacía mucho que no me iba a dormir tan tarde un día de semana. Hay un no sé qué que qué se yo en esto de dejarte las cosas para el último momento. O de eso, por lo menos, intento convencerme. Porque por qué, me pregunto, y no sabría responderme. Y ahora estábamos todos siendo eficientes y eficaces. No, sólo una de esas dos, pero no intenten que averigüe cuál. No es el momento. 
¿A qué hora me pongo el despertador? Qué pocas ganas y qué eterna se me está haciendo esta espera. Y mañana no habrá quién me levante porque últimamente lo único que quiero es dormir. Y ahora, ¿qué? Nada, nada, estoy desvariando como siempre, sólo que un poquito más tarde, o más temprano, depende de cómo lo mires. 
Adoro la tecnología y ella me odia. 
Che, ¿y después cómo se haría si no funcionara? Siempre me adelanto. Relajá, che, relajá. 
Bueno, intentemos aprovechar el rato para algo productivo, que no necesariamente interesante.

martes, 25 de noviembre de 2014

Cumpliendo expectativas

En realidad no tenía ni hambre, pero estaban ahí mirándome y suplicándome piedad. ¿Cómo ignorarlos? Ya les había prometido que serían el postre. 

Otro de esos vacíos

Cheeeee, cuántas cosas que tenemos esta semana. Déjenme dormir, carajo. Por lo menos los cereales estaban ricos. 
Las erasmus me saludan con una sonrisa, y todo bien, ¿no? Pero, ¿por qué? O sea, tampoco para tanto. No es que una sonrisa sea mucho, ¿no? Pero igual. Es como difícil de explicar. 
Mejor me voy a hacer la cena.
Qué frío que empezó a hacer de repente.
Estaría bueno dejar de gastarme plata así tan como si fuera rica. SOY POBRE.
Y de postre: dátiles. 

lunes, 24 de noviembre de 2014

Bueno, tranqui

La semana que viene ya tengo examen y no me creé el glosario. Todavía. Ya haré que alguna clase me sea útil dedicándole el tiempo a eso. 
De repente se me cae el reloj encima otra vez, la misma guerra de siempre. Sigo una estrategia que me agota, pero es eficaz, al final siempre venzo, y por eso se repite. Si perdiese, si hubiese perdido al menos la menor de las batallas, entonces me vería obligada a replantear mi ataque. En cambio, me quedo en este limbo en el que no puedo celebrar las victorias.
Y me gusta cuando te confundo, aunque me gustaría más confundirte de otra forma. Tendremos que conformarnos cada uno con lo suyo.
Los parlantes hacen ruido de interferencias, como si me estuviesen llegando whatsapps, pero es mentira. 
¿La mentira no era invención humana?

domingo, 23 de noviembre de 2014

Doblepensar perjudica seriamente su salud

Estoy comiendo oreos con leche.
Estoy contemplando la existencia humana cuando debería estar redactando un trabajo. 
Estoy pensando en el sentido de la vida en este domingo que para mí es como un sábado. 
Estoy harta de tener la misma conversación una y otra vez, una y otra vez, y seguimos diciendo lo mismo porque nada cambia, es el inevitable, el gran por siempre de lo que ya fue. No, miento, sí que cambian cosas. Cambio como reacciono, cambio mi voluntariedad. Donde antes me dejaba caer por curiosidad ahora consigo decir en voz alta lo que pienso cuando puedo razonar. Me busqué otras obsesiones, estuvieron siempre ahí pero las había relegado para dejar que esto me comiese la cabeza. "Sólo es para distraerme" y fue cierto, hasta que mi subconsciente se acostumbró a la nueva realidad y terminó creyéndose todo lo que sabía que era mentira. Como cuando querés creer en Papa Noel aunque sabés que los regalos los compraron tus papás, porque los viste con tus propios ojos. 
Estoy volviendo poco a poco a reencontrarme.
Estoy sintiéndome orgullosa de mí misma. 
Estoy siendo consecuente.

-Pero estás bien, ¿no?
-No.
Estoy siendo sincera.

La obra de arte que escribí anoche no puede ver todavía la luz.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Trescientos dieciocho mil

Se iba a llevar el bote. 
Estábamos viendo el programa y mi hermano me dijo, "hoy se lo lleva porque todavía es temprano". Le creí. Cuando uno se lleva el bote dejan más tiempo al final para compartir la celebración. Uno le toma cariño a los participantes, sobre todo si parecen buenas personas. Así que queríamos que se lo llevara. Algo así como si significase justicia dentro del sistema. En realidad no, nada que ver, todo forma parte de la retroalimentación. Cuando uno se lleva el bote dejan más tiempo al final para vender la celebración.
A lo mejor no se lo llevaba.
"Bueno, ¿ponemos la película?", "¿pero no se iba a llevar el bote?", "no creo, mirá la hora que es ya", "bueno". Así que la dejamos con tres palabras sin contestar, pero el programa es grabado, lo que pase ya pasó y lo más seguro es que fuese igual que siempre. No las iba a responder todas o fallaría una, como mucho. 
Se llevó el bote.
Habíamos puesto la película y nos lo perdimos. "Bueno, no pasa nada, podés verlo por Internet". Eso hice y cayó alguna lágrima de alegría empática. Me gustó que ganara y no lo vimos por la tele. No hubiese sido más real, el programa es grabado, lo que pasó ya había pasado. Me dio pena porque esa alegría absurda nos la hubiese provocado a los dos y nos hubiésemos reído nerviosos como si la conociésemos. Como si hubiésemos jugado un papel importante en todo eso. Como si fuera también mérito nuestro. Habríamos compartido la alegría absurda, duplicándola, la habríamos hecho propia.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Llegó el libro

Tengo mejor plan de viernes que cualquiera: puse el lavarropas. 
Bueno, parece que esto salió bien. "Se nota que lo habéis trabajado." Bue, ellos, porque lo que es yo... y me siento culpable. Pero eficaz. Así que bue, estas cosas pasan, hoy por ti, mañana por mí.

Y hoy vemos Frank por fin.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Es maravilloso, ¿te lo repito?

- ¿Te dolió?
- No, nada, un poco incómodo a lo mejor, pero nada más.
- ¿Incómodo? Puede ser. Da vergüenza.
- No. Incómodo como molesto.
- ¿Molesto?
No le gustó el tono asustado.
- No, molesto no.
Pero sí. Molesto.
- ¿Entonces?
- Incómodo.
- Pero, ¿cómo incómodo?
- No sé, físicamente incómodo.
- Pero, ¿te dolió?
- No, no me dolió.
- Entonces te gustó, ¿no?
- Sí, supongo. Fue incómodo. Quería que se terminase.
- ¿Entonces?
- Entonces no sé. Estoy igual que antes. Pero no del todo.
- ¿Qué?
- Nada, dejá. Estuvo bueno.
- ¿Sí?
- Sí.
Su interlocutora parecía satisfecha. Buen trabajo.
- ¡Qué bien! Me alegro.

Al final les decís que sí como a los locos, por miedo a ser vos la loca.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

¿Hipocondría? No, eso no

No se me escapó. Lo dije sabiendo lo que estaba diciendo. Era un buen momento. No me arrepiento. Compartí un poquito de mí; no soy una hipócrita. No soy una hipócrita. No soy una hipócrita. 
Ser un hipócrita tal vez no sea lo peor que se pueda ser, pero en mi escala personal está bastante cerca. Como que ser otras cosas peores conlleva serlo o serlo te conduce a ser esas otras cosas peores. 
Yo no lo soy, me esfuerzo por no serlo aunque a veces pueda parecer lo contrario. O sólo era una boludez, no debería darle tantas vueltas, me lo dijo sin más, sin pensarlo. No, no fue así, sabía lo que hacía, o por lo menos quería decirlo. Tampoco a él se le escapó. 
Quizás lo dije por eso; o quizás lo dije porque quería soltarlo, porque quería que lo supieran, porque no quería sentir que estaba ocultando otra cosa más, y menos algo que no me parece que merezca la pena esconder. No quería sentir que me estaba intentando hacer la interesante. Puede que todas sean la misma cosa. La parte por el todo y el todo por la parte. Como lo de los tres mosqueteros pero en abstracto.
La cuestión es que nada de lo que escondo me parece que merezca la pena esconder. Nada de lo que escondí mereció la pena nunca, sólo que en el momento creía que sí, o ni siquiera, la mayor parte de las veces es pura inercia.
Esto es mío y a vos no te lo cuento. No porque no quiera contártelo a vos, sino porque no te importa. No te importa y no te incumbe, ¿para qué vas a querer saberlo? Si es que la cosa es que no querés. O sea, no vos, alguien, quien sea, la gente en general. Quiero decir, no te estoy privando de nada, no tengo nada que compartir.
Nadie quiere saber nada y a mí eso de hacer que me escuchen no me sale muy bien. Me esfuerzo a veces, después me siento como una paria. Tampoco lo necesito. Bueno, un poco, pero ese poco lo tengo medio arreglado, digo, más o menos de más más que menos, no del todo. Nadie arregla nada del todo. 

Contaminación acústica

No es dolor de cabeza, es sueño.
Un par de trabajos menos. A lo mejor consigo que no me salga joroba. "Sentate bien, sentate bien", sí, sí.
O pasás calor o pasás frío, no hay punto intermedio. 
¿Vio?
Paren con esos videos, por favorrrrr.

Ingredientes para 100 personas

Necesitaba un café. No quiero empezar a tomar café a la mañana. Estábamos en clase y teníamos que leernos un texto en alemán y no era capaz. Entre que se me cerraban los ojos y que cada dos palabras no entendía la mitad, era pedirme demasiado. Así que me sentía más bien inútil. 
Ahora tenemos que estar acá unas cuantas horas porque nos odian y nos ponen unos horarios que parecen llegados del infierno. Espero aprovechar el tiempo, aunque eso signifique que quede como una mentirosa o una exagerada. Veamos cómo va saliendo todo. Tengo que aprender a tenerme paciencia.

martes, 18 de noviembre de 2014

Pará, pará

Tengo el cansancio que se tiene después de esmerarse mucho en algo. Un cansancio satisfactorio. Esfuerzo bien empleado. Si cierro los ojos, hasta me arden un poco. Es la forma que tienen de pedirme que duerma. Es muy temprano todavía para darles el gusto. 
Al salir de la facultad regalaban palomitas, pochoclo. En paquete de plástico, como si fueran papas fritas. Ya saben de lo que hablo. Regalaban dos por persona mínimo, de repente te veías a uno llegar con 20 paquetes que parecía un chiste que no se le fueran cayendo por el camino. Lo lindo que hubiera sido eso, ver cómo se le iban cayendo. No, no se le cayó ninguna. Yo llegué a casa con cinco porque uno me lo comí en el recorrido. Una dieta variada la mía.
La vida se ríe de mí.

lunes, 17 de noviembre de 2014

¿Por qué no tenemos matamoscas?

Eh, eh, eh, una, dos yyyyyy tres. Cabezazo contra la pared. Me encantaría que me preguntaran cómo hago para relajar las tensiones. Cero estrés después de eso.

Todo lo que puede ser, es

Ahora que voy a hacer algo al respecto resulta que está todo bien y todo tranqui. Qué ridícula me voy a sentir mañana. Me estoy riendo, eh, no lo digo sufriendo. Todo se reduce a la Ley de Murphy, si no hubiese dado el paso estaría maldiciendo todo lo maldecible y lo inmaldecible, también, por qué no.
Iba a decir que me había ahorrado un gasto, pero ahorrarte un gasto no es ahorrar en sí. No gasté un posible gasto sería más preciso. Tengo sueño. Últimamente no estoy soñando nada. ¿Quién se llevó mis universos paralelos?

Sólo existís mientras te lo permita

Si alguien hubiese entrado en la casa, se la habría encontrado sentada en el sillón, seria, enfrentada a la nada. Los ojos ciegos, los oídos sordos. La espalda recta y los hombros echados hacia atrás. Los dedos entrelazados con las manos apoyadas en sus muslos. Las rodillas juntas y los tobillos también. Los pies fríos, como siempre. La pose antinatural que adoptaba por inercia.
Le costaba horrores respirar, el salón estaba repleto de seres, seres de todos los colores y tamaños, seres que hacían ruidos extraños y se comunicaban entre sí. El calor la sofocaba. Unos dientes a su derecha rechinaban y desde su izquierda le llegaba una risa vil que le producía escalofríos. No se atrevía, ni podía, girar la cabeza para ver qué aspecto tenía su dueño, sería distinto a todos los demás, es decir, una copia de los otros. No había en la habitación quién ignorase que estaba paralizada por el miedo. No podía echarlos porque sabía que no saldría sonido alguno de su boca. Estaba muda. No quería molestar a los vecinos, no quería que se asustasen. Si alguien llamase a su puerta, perdería el conocimiento.
A pesar del miedo, tenía la certeza de que esas deformidades cambiantes no le harían absolutamente nada. Respetaban el milímetro de espacio personal obligado, aunque no lo hiciesen por propia voluntad. Le invadían todos los sentidos menos el tacto. Esa era la única norma que les hacía seguir, al fin y al cabo, eran sus demonios y haría con ellos lo que le apeteciese. Bastaría con ponerse de pie para que desapareciesen. 

domingo, 16 de noviembre de 2014

Recién

-¿Estás descargando? - La misma pregunta de siempre, si descargo le va lento Internet. La respuesta no suele variar demasiado, "no" le digo la gran mayoría de las veces.
-Sí.
-...
-¡Pero es una película para los dos!- Añado, lo más rápido posible.
-... ¿Cuál?
-Frank.
-Ah, creo que ya la descargué yo.
-¿Sí?
-No.

Me cagué de risa con esta pelotudez.

Si quieren entenderme, me entienden

Hablan más de ellas que de ustedes mismos. Parece complicado porque son unos egocéntricos de los de ombligo del sistema solar, pero sé que son buenas personas. No es egoísmo, es simple egocentrismo. ¿Se aprecia la diferencia? Quien critica al criticón tiene cien años de perdón, y yo quiero llegar al paraíso. Van a disculparme pero hago lo que me da la gana con los dichos, que para algo están. El único pero que le encuentro a mi modificación es que ni el perdón (divino) ni el paraíso existen. En cualquier caso, que si dejases a la gente ser, como ellos deberían dejarte ser a vos, ¿no sería todo maravilloso? Casi un sueño. Una utopía. Asumí que lo actos de otros tiene consecuencias distintas a los tuyos y no hay nada de malo en ello. Es como funciona la tercera ley de Newton o el principio de acción-reacción. Más o menos.

No tengo mérito alguno

Facmi. No estaba decidida pero ahora que no puede ser y otros decidieron por mí, pienso en lo mucho que me hubiese merecido la pena. Culpa, culpa, culpa en mí y en él y en ella y en mí otra vez. Culpa en vos. Culpa, culpa, no existe la culpa. ¡No existe la culpa si no hay voluntad detrás! Me lo voy a repetir hasta la saciedad porque sé que es cierto aunque quiera arrancarle la vida al inocente.

¿Para quedarme ciega?

Me salió caro este cansancio que me traje. Creo que encontré algo. Éramos muchos. No puedo callarme, tengo cosas que no decir que decir. Déjenme que los ilumine con mi no sabiduría. Si hoy no puede ser, será otro día. Vas a saberlo aunque no preguntes. No pregunta por qué no le importa, carajo. ¿Y vos qué sabés? Lo mismo que vos, vos también lo sabés, vos me lo contaste. No, yo guardo muy bien los secretos. Esto no es ningún secreto. Depende de cómo lo mires. Probá a mirarlo con los ojos abiertos. 

sábado, 15 de noviembre de 2014

No tenía sed

Tenía que decidir si cruzaba el río. Era un río sin puente, la corriente no tendría piedad, chocaba amenazante contra las rocas y saltaba subiendo por el aire en espirales, burlándose de la gravedad. No llovía pero estaba empapada, llevaba horas parada en la orilla, dejando que el agua enfurecida hallase el camino hasta sus huesos. No tenía miedo de ahogarse, se sentiría en el agua tan cómoda como fuera de ella, luchar para llegar al otro lado sería como cruzar el bosque, exactamente igual. Podría hacerlo si se empeñase.
Iba descalza desde hacía varios días, sus embarrados pies habían sobrellevado el sufrimiento estoicos. Había dejado el bosque a sus espaldas, pero tenía la vista nublada por el cansancio. El esfuerzo no era suficiente para cerciorarse de que este no continuara del otro lado de la formidable avenida. En tal situación no se declararía capaz de encontrar la salida en ese segundo laberinto todavía incierto. 
La supervivencia, había escuchado muchas veces, dependía en gran medida de encontrar una forma de mantenerse hidratada. Localizar un río y seguir su cauce era la clave para asegurarse de que uno no estaba moviéndose en inútiles círculos. Se había cansado de estos después de tantas jornadas atravesando la espesura, pero algo en esa confusión la atrapaba, no podía negarlo, quizás por los infinitos desenlaces que al final de ella podía concebir. La claridad te roba posibilidades que tal vez nunca existieron.
Seguía sin saber por qué camino optar. En su mente existían ahora dos acciones viables. Llegar a la desembocadura del río bajando junto a él se le antojaba inteligente, cobarde y aburrido. Someterse al caos conocido o a la tranquilidad casual que la esperaba en la ribera opuesta le despertaba curiosidad, lo juzgaba entretenido, estúpido y autoflagelante. 
Mientras reflexionaba, se le hundían los pies en la tierra húmeda. Si dejaba pasar mucho tiempo más, no podría sacarlos nunca, tendría que quedarse allí para siempre. Comenzaba a notar el pánico crecer dentro de ella.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Eso es un problema, pero no el mío

Hago oídos sordos aunque no sean palabras necias. No sé qué necesitás, o sí lo sé y todavía tengo que convencerme, lo más probable. Estoy dispuesta a ser tres cosas, la más sencilla de ellas no es plausible en estas circunstancias. ¡Habrá que echarle coraje! 

And how can you know me and I know you
If nothing is true?

Es viernes y no se nota, me estoy perdiendo la sensación más agradable de la semana. Qué obsesión con el paso del tiempo y la verdad y qué pesada que soy.

Aunque me quede dormida

¿Os habéis leído Moby Dick?
¿No?
Bueno, leeros Moby Dick.
Bueno, o no, leeos Moby Dick si queréis, sino no, claro.

Me cae bien, señora.

jueves, 13 de noviembre de 2014

V de Burro

Lo que me molesta en realidad es no saber, la ignorancia. A mi me educaron para valorar el conocimiento, te da independencia o algo así decían. Así que no soporto esta falta de información. No es que nadie me prive de ella, sé que me falta porque no me la merezco, además de que no hago las preguntas (si lo hiciese, ¿me responderían? ¿Qué pensarían de mí?). Nadie me la debe pero me carcome la curiosidad como si implicase posibilidad cuando sé que esta es nula y lo cierto es que si pudiese llegar a ser, ya no debería buscarla ni aceptarla. Creo, ni de eso estoy segura.
En este caso, la tranquilidad tendría que venir desde otro lado. Me siento y espero a que algo cambie sin saber exactamente qué es lo que tendría que cambiar.

Me parece que este post me había quedado mejor la primera vez que lo escribí. No me acuerdo bien cómo era pero sí de que estaba más satisfecha. Una pena eso de que NO SE GUARDASE. 

No estoy acá aunque me vean

Esto es de lo más frustrante que me pasó en toda mi vida. Debería levantarme e irme y después ya ver cómo carajo seguir con todo el resto. Cuánta paciencia que tiene que tener una con la vida que se busca. ¿Ven? No soy una inmadura, me doy cuenta de que esto es tanto mi culpa como la de cualquier otro. Darse cuenta de eso no significa que no me frustre. Es como cuando sabés que querés chocolate porque te está por venir. Sabés el motivo, aún así querés chocolate, casi una necesidad, vas y te lo comés. 
Así que sonrío y me siento bien y después me quiero cortar los dedos de los pies para olvidarme. Al nene le duele una herida en la rodilla, el otro le hace el favor de golpearle el brazo. Dolor combate dolor. Tiene que doler hasta que pierdas el conocimiento. Será peligroso, pero también efectivo.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Lais, pero no las papas fritas

-Cheeee.
-Tampoco es para tanto.
-¿Cómo que no es para tanto? ¡El nene!
-Y, sí, es el penúltimo capítulo, ¿qué esperabas? ¿Que no pasara nada, como en el resto de la serie?
-¿Cómo que no pasó nada? Pasaron un montón de cosas.
-No, no pasó nada, todo lo que pasó era mentira.

Así que no sé si al final resultó que estábamos de acuerdo o todo lo contrario. Aunque lo que pase sea mentira, pasa. ¿O no? Empiezo a darme cuenta de que no estoy de acuerdo con la yo de hace diez segundos. Sea sincero, ¿es grave, doctor? No hay ningún médico en la sala. Grave no sé, pero suficiente. 
Ya me lavé los dientes, no merece la pena ponerse a comer pasas de uva.

Cosas

Qué lindo. Fue bastante absurdo, pero está bien que sea absurdo. Me esperaba que fuera absurdo. Tipo, fue exactamente cómo esperaba que fuese. Así que por lo menos estaba preparada. 
Ridículas las lágrimas pero inevitables. Agradables.
Como cuando llegás a casa y te sacás las zapatillas y el corpiño, para que se entienda fácil. Bueno, tanto no, las zapatillas sólo. 

Gracias a esos compañeros que de repente ya tienen todo el trabajo organizado. Va a ser más sencillo de lo que parecía. 

Uy, y el gigante, el gigante mañana o me aplasta o me da unas palmaditas a lo "tranquila, hoy no termino con tu vida".

martes, 11 de noviembre de 2014

Primera persona del singular, pretérito perfecto simple de indicativo

Te hacés el opaco y no podrías ser más transparente.
Abrí los ojos.
Segunda persona del singular, imperativo.

Aceite

Se descongeló la acelga. Vamos a hacer pascualina. En realidad no me gusta mucho la pascualina. Me gustaba la que hacía mi abuela y supongo que si mi vieja hiciera, también me gustaría. A nosotros no nos sale tan rica. Nos pasa igual que con el puré. No podemos hacer puré de papa porque siempre nos queda con un gusto a nada que para qué tanto esfuerzo.
De la pascualina algo sobrará y así mañana no tengo que comprarme la comida en la facultad. Los tortellini con tomate del otro día tenían gusto a aceite. Cómo puede ser, que alguien me lo explique. 

LO ESCUCHO

AHORA MISMO ESTÁ PASANDO EL CAMIÓN DE LA BASURA.

No me vengas con obviedades

El misterio de los tachos de basura continúa. 
Hoy tiré la lata de maíz dulce y dije "uy, mierda". Mi hermano me comentó "hoy te toca a vos tirar la basura". "Sí, por eso dije uy, mierda". Miré por la ventana y ahí estaban. El de la tapa naranja y el amarillo. Bueno, parece que no importa que sea feriado.
Lo fui estirando todo lo que pude y en piyama, por primera vez en mi vida, bajé con las bolsas. Pero los tachos ya no estaban. "Oh, debo haber mirado mal y no los sacaron. O ya es tan tarde que pasó el camión y no me di cuenta. ¿Me estaré quedando sorda? No, no pasan hasta la una y no era la una. Bue, los dejo en los tachos que deben haberlos metido ya en el cuarto, por un día no pasa nada". Los tachos tampoco estaban en el cuarto de los tachos. Los portales vecinos sí que tenían sus tachos. 
Que no cunda el pánico, pero alguien nos está robando nuestros tachos.


Esto, que no tiene nada que ver con los tachos, no tiene pinta de que vaya a terminar bien.


lunes, 10 de noviembre de 2014

Teo va al supermercado

-Mañana vamos al mercadroga.
-Y, a lo mejor.
-¿A lo mejor qué?
-A lo mejor vamos mañana.
-Eso no me sirve.
Esa noche de domingo escuchó gente gritando por la calle. Estaban borrachos. "Ni que fuera sábado", pensó.
A la mañana siguiente no lo despertaron los trabajadores de la esquina. "Qué bien que dormí", pensó.
-Vamos al mercadroga a las dos y media o así, ¿no?
-Pff, no sé.
-¿Cómo que no sabés?
-Que no sé, no sé si vamos a las dos y media al mercadroga.
-No hay nada, tenemos que ir.
-Pfff, bueeeno, listo, sí, está bien. Pfff.
-Me voy a duchar.
A las tres de la tarde, después de poner un pie en la acera, se dio cuenta de que el pelusa de la esquina estaba cerrado.
-Pará. ¿El mercadroga va a estar cerrado también?
-¿Qué día es hoy? Lunes. No, por qué. ¿Qué?
-Subamos.
-Sí, pero por qué está cerrado.
-¿Será fiesta? Si este está cerrado, el otro también.
-Bueno, volvamos a casa... Mañana vamos. ¿Para esto me vestí hoy?
-Y yo también.
El 10 de noviembre es el día de la P- Virgen de la Almudena.

La variable constante

No sé por dónde empezar. ¿Viste cuando se te juntan tantas cosas que no sabés establecer prioridades y después es como que si empezás con una es tiempo que podrías haber invertido en otra y entonces la culpabilidad es la misma y al final te terminás quedando sin hacer nada?
Estoy terriblemente molesta porque sí y no sé cómo arreglarme.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Ya no le quedaban migas de pan

Estaba tirándoles piedras a los patos. Se fijaba en uno y lo intentaba. Sabía que no tenía la habilidad necesaria para darle, ni con todo su empeño lo conseguiría. Así que apuntaba y lanzaba la piedra con sinceridad. Por lo menos eso era lo que quería creer, que la voluntad existía y el fallo era cuestión de coordinación. 
A lo mejor no funcionaba así. Cabía la posibilidad de que su subconsciente controlase la situación, tal vez en ningún momento pretendiese dar en el blanco. Esa hipótesis le producía un miedo tranquilizador que complicaba todo más de lo meramente indispensable. Para salir de dudas solo existía una manera: lograr que, como mínimo, una de las piedras golpease alguno de esos animales y estudiar su propia reacción. 
Con los ojos cerrados lanzó un par que chocaron contra sus objetivos. Al abrirlos se obligaba a reconocer que las piedras no habían sido más que bolas de algodón y los patos, ratas. Tenía que seguir probando para conocerse. Empezaba a cansarse. Si realmente no le interesaba hacer sufrir a los patos, todo esto era una pérdida de tiempo. Tenía que averiguarlo, cuanto antes mejor. 

sábado, 8 de noviembre de 2014

"La perspectiva es un invento para vender cuadros"

No soy la persona profunda que pretendo, vendo filosofía barata. Me tranquilizo con la idea de que por lo menos es honesta. Filosofía barata honesta. Filosofía honesta barata. Honestidad filosófica barata. El orden de los factores altera el producto literario. Siendo el producto, el mensaje y los factores, las palabras. Parece que dijera cosas inteligentes.
A veces me pregunto si de verdad Kafka estaba intentando decir algo con La Metamorfósis o si es lo que nos gusta pensar porque sería terrible estar venerando las ideas ridículas de un aburrido. Que conste que a mí me gustó. Nombro a Kafka como podría nombrar a cualquier otro. U otra. Es sólo que a veces me pregunto cosas. Las suelto al aire porque las respuestas de la gente siempre me decepcionan.
Me da miedo pensar que el arte está tan calculado.
Calcular es pretender. ¿Será el arte simple pretensión?

jueves, 6 de noviembre de 2014

Va quedando menos

Intento que dejes de ser la misma persona.
No te alarmes, mucha gente que conozco no es la misma persona. 
No cambiaron de nombre ni de documento ni de número de seguridad social. Tampoco su forma de ser, no necesariamente. En algunos coincidió, puede, pero eso no tiene por qué relacionarse con dejar de ser la misma persona. 
Todos cambiamos, muchas veces, para bien o para mal. Nos vamos perfeccionando a nuestra manera y si tenés suerte te da tiempo a ser lo que pretendías, hasta que te mueras o vuelvas a cambiar, ambas tragedias llegados a este punto. A pesar de todos esos cambios, yo diría que seguís siendo la misma persona, para vos.
Acá la cuestión no es que te comportes de otra forma, que trates distinto a la gente o que modifiques tu visión del mundo. Acá en realidad no sos vos la cuestión. Esto es todo cosa mía. Porque uno sólo deja de ser la misma persona a los ojos de. A mí lo que me importa es que dejes de ser la misma persona para mí, para el resto podés seguir siéndolo, me es totalmente indiferente.
Suena muy frío y calculado, pero no tiene nada de malo. Que alguien no sea la misma persona sólo significa que la relación se está especificando a las necesidades de los interesados, en este caso, vos y yo. 
El problema es que me está resultando más difícil de lo que me esperaba. Con la cantidad de gente que pasó a ser otra persona como llevada por la inercia, sin pretenderlo y sin que yo me diera cuenta... venís vos y te resistís, involuntariamente, encima. Así que no es tu culpa ni la mía. La culpa no es de nadie. La culpa no existe. Hay cosas que simplemente son.

La vecina

Cuatro semanas igual, 28 días. 
-Ahí está otra vez, mira, mamá, mira.
-Ya lo sé, pero no señales que es de mala educación - dijo esto sin levantar siquiera la mirada.
Una semana había sido suficiente para que hasta el niño aceptase la derrota. Todos sabían que estaba allí, todos la verían si mirasen. Llegados a ese punto, el asombro hubiese sido mayor de no encontrarla. No merecía la pena preguntar ya por qué. También es cierto que todos dejaron de preguntarlo y de preguntárselo al cabo de dos días. Tal vez en algún curioso extranjero surgiese el inicio de una duda, la cual, aunque no desapareciese, se disipaba con la tranquilidad que emanaban los transeúntes autóctonos. "Serán costumbres del barrio", pensaban, a lo mejor no todos con esas palabras, a lo mejor en otro idioma.
A final de mes había empezado a soplar el viento. La figura seguía allí, igual que el primer día. Sólo el clima se atrevía a cambiar a su alrededor. ¿Sería un maniquí? Un muñeco. Cosas de críos. Un experimento social. Una estrategia publicitaria fue la conclusión general. "Que sí, que sí, esto en un par de días lo cambian por un cartel y te venden lo que quieran. Un perfume o algo de eso. O alcohol. Vete tú a saber." O bien la empresa había caído en bancarrota o había olvidado tal propósito. 
Fuera como fuese, la broma perdió la gracia que nunca tuvo. 
No hubo testigos, nadie estaba preparado, a nadie sorprendió. Nadie les dio las explicaciones que nunca pidieron, todos sabían que no se las merecían. Todos la lloraron sin estar seguros del motivo. Sólo el niño tenía la consciencia tranquila.
Cuatro semanas igual, 28 días. 
La caída no había sido tal. 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

No nos confundamos

Dos cabezas no siempre piensan más que una. Menos cuando se trata de gente de letras y las matemáticas. Hay en quién la dicotomía se nota mucho. Y hay quién, como yo, se preguntará toda la vida si eligió lo correcto. La improvisación es tan mala como racionalizar demasiado.

El 'por' tiene valor preposicional

Tuve que volver a ir. Cuánta rutina. Me lloran los ojos y las responsabilidades. Cascadas de innecesariedades. Innecesariedad es una palabra útil aunque no estoy segura de que exista. Como el lenguaje lo creamos los hablantes, poco importa que esté aceptada o no, yo la uso igual. Llámenme rebelde si es preciso. ¡Viva la Revolución! Desde el sillón. Y la señora me pregunta cuál es el bus que la deja en el metro, pero el metro está a dos minutos caminando. Tengo los pies fríos, ¿no les importa? ¿Y si les digo que estoy en casa y en piyama? ¿Tampoco? Curioso. A lo mejor es mentira, a lo mejor no. Ser consciente hace que todo pierda la gracia. Se creen que soy de otra forma y al final terminaré siéndolo por agotamiento, uno no tiene la consciencia tranquila si el otro lo acusa y lo juzga de lo que no es. Fallo inapelable. "Pero, pero, pero...". Silencio. Ya fue suficiente. Muy bien, de acuerdo. 
No sé por qué te estás haciendo pasar. 

martes, 4 de noviembre de 2014

Llegó el frío

Cada año que pasa nos volvemos más boludos. 
Ya no sé si dos más dos son cuatro, pero tengo claro que las paralelas se cruzan en el infinito. Curiosa la memoria.
En la tele, Homer acaba de apuñalar peluches con unicornios. Y ahora le hacen propaganda al KFC. 
"Me importa un comino". 
¿Qué digo? 
-Llegará un momento en el que tengamos que prender la calefacción, pero no hoy.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Lo que iba a ser y lo que terminó siendo

El pomelo y la naranja comparten un secreto. 


En el fondo, no son tan distintos a las mandarinas.

Hasta ahí iba a ser la entrada pseudoartítica metafórica basada en el absurdo con la que deleitarlos. Llevaba años sin comer pomelo. Al terminar de pelarlo, pensé, "qué fruta linda". Fui consciente y le puse azúcar. NUNCA MAIS. Casi medio pomelo me comí y me cayó como el cu-. Se lo terminé dando a mi hermano que no entendía si es que se había puesto malo o qué porque cómo era posible que me hubiese dado tal asco. "¿Le pusiste azúcar?". Sí, carajo. Me lavé los dientes y me curé el espanto con cinco kilos de pasas de uva. Sabía que mi paladar no era fan de la cebolla y que no soportaba el picante, añado amargo nivel pomelo a la segunda lista. Todavía me siento mal, me dejó una sensación en el pecho así como de que me voy a morir, horrible. 

En otro orden de cosas, volví a ir a la peluquería y mi hermano me dijo que me quedaba muy bien y que estaba igual a mamá. Me pica todo el cuello.
Como si no estuviese diciendo nada. No estoy. No me escuchan. Pero qué c-.
En el 8 y 1/2 de enfrente del cine vendían cosas muy interesantes. Entre ellas, Desayuno de campeones con la portada hecha por Liniers. Guau.

Eme

Lo bien que me vendría una cerveza.

El océano ya tiene fijo.

Hoy fui al cine. En la puerta de la sala, trabajando, un chico. Nos quedamos con mi amigo parados mientras nos daba la espalda. Mi amigo creía que era de un grupo de rock, le pregunté si pretendía reconocerlo mirándole el culo. "Sí". "Bueno".
-Ve y pregúntale si se llama Javi.
Hago el amago.
-No, no, no vayas.
Media hora después y entre muchos voy-no-voys, fui. No se llamaba Javi, se llamaba De otra forma.
-Ahhhhh, De otra forma, que sí, que es él. Ve y pregúntale si tiene un grupo.
-Acabo de ir y de preguntarle si se llama Javi, y no se llama Javi.
-Tienes razón, no vayas.
Así que fui. Era él. "Un placer", dije. "¿Era eso?" "Sí". Pareció confundido porque alguien lo reconociera, extendí la mano pero me dio dos besos. 
Me siento extrañamente orgullosa de haber saludado a alguien que no conozco.
¿Ya dije que el ser humano me parece ridículo? Heme como ejemplo.

domingo, 2 de noviembre de 2014

No necesito una Nikon ni una Canon

Me pregunto por qué no hay más gente en la plaza. Es verdad que desde los árboles caen de vez en cuando gotas gigantes y desagradables, pero es parte del encanto, ¿no? Huele a lluvia, a pasto mojado.
Tal cual,





El olor a libertad duró un segundo.

La tranquilidad está en otra parte

Tengo mis principios así que no voy a poder hacerte el favor. No significa que no te tenga estima, sólo que no puedo darte algo que no tengo. Tampoco me interesa tenerlo, me caigo mejor así porque considero que es una falta de raciocinio. 
Quién se quiera mentir, adelante, está en todo su derecho. Y si no querés admitir que te estás mintiendo, bueno, la honestidad no está de moda en ninguna de sus formas. Ahora, si de verdad no te estás mintiendo y sos así de corto, te recomiendo que dejes las drogas. O podés seguir viviendo en tu burbuja fraudulenta. Lo importante acá es que no esperes que te siga el juego.
Yo dejé de intentar pincharte la burbuja, dejá vos de hacerme entender el sentido de la vida con falacias. 

BU

Raca, raca, raca. Me da pena la humanidad. No como conjunto de, sino como concepto, como cualidad de. Lo que quiero decir es que me da pena que a un ser le toque ser humano. 

Me obligo a seguir viendo House of Cards y parece que no se termine nunca. 

sábado, 1 de noviembre de 2014

Como un día de resaca, aunque no

Codazos, empujones, chicos que aprovechan para molestar a las chicas y después, claro, llegan a la segunda fila. Si das asco es normal que se alejen de vos, pelotudo.
La magnificencia del directo es evidente.
Uno era igual a Arthur Shelby. Apareció sin la remera y me dije, "ahora agarra a uno del público y lo mata a golpes", pero no.
Después de ese litro de agua a las 2:30 de la mañana pensé que me iba a levantar a las 6 para ir al baño. Estaba tan cansada que no entendía por qué no me quedaba dormida. Cuando abrí los ojos eran las nueve y pico, "no, demasiado temprano, no sé cómo pero voy a conseguir dormir más, si tuviese ganas de hacer pis, esta hora tendría sentido, me levantaría y volvería a la cama. ¿Por qué no tengo ganas?". Luché y gané y a la una menos algo me digné a mirar el reloj otra vez. No sólo seguía sin tener que ir al baño, sino que tenía la boca sequísima. Tal fue mi deshidratación de la noche anterior, que mi cuerpo asimiló el litro por completo. No como yo, que no asimilo nada.
Shuk, shuk, el móvil vibra y yo intento hacer cómo si no me importase.
Hoy es día de darme vueltas y escuchar Adam Green. 
Dicen que lo importante no es lo que hagas, sino con quién. Bueno, yo no sé, no estoy tan segura. ¿Ya está? ¿Ya soy la mala de la película? ¿O es que doy pena?

Prioridades, prioridades, establezcamos prioridades

Buena idea: tomar agua después del concierto.
Mala idea: que sea un litro de golpe.
Muy épico, muy agotador, muy "social, sí, pero hasta ahí".
¿Cuánto durará el efecto?
No doy más. No da para más.