Dos cabezas no siempre piensan más que una. Menos cuando se trata de gente de letras y las matemáticas. Hay en quién la dicotomía se nota mucho. Y hay quién, como yo, se preguntará toda la vida si eligió lo correcto. La improvisación es tan mala como racionalizar demasiado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario