Tengo el cansancio que se tiene después de esmerarse mucho en algo. Un cansancio satisfactorio. Esfuerzo bien empleado. Si cierro los ojos, hasta me arden un poco. Es la forma que tienen de pedirme que duerma. Es muy temprano todavía para darles el gusto.
Al salir de la facultad regalaban palomitas, pochoclo. En paquete de plástico, como si fueran papas fritas. Ya saben de lo que hablo. Regalaban dos por persona mínimo, de repente te veías a uno llegar con 20 paquetes que parecía un chiste que no se le fueran cayendo por el camino. Lo lindo que hubiera sido eso, ver cómo se le iban cayendo. No, no se le cayó ninguna. Yo llegué a casa con cinco porque uno me lo comí en el recorrido. Una dieta variada la mía.
La vida se ríe de mí.
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