Facmi. No estaba decidida pero ahora que no puede ser y otros decidieron por mí, pienso en lo mucho que me hubiese merecido la pena. Culpa, culpa, culpa en mí y en él y en ella y en mí otra vez. Culpa en vos. Culpa, culpa, no existe la culpa. ¡No existe la culpa si no hay voluntad detrás! Me lo voy a repetir hasta la saciedad porque sé que es cierto aunque quiera arrancarle la vida al inocente.
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