Codazos, empujones, chicos que aprovechan para molestar a las chicas y después, claro, llegan a la segunda fila. Si das asco es normal que se alejen de vos, pelotudo.
La magnificencia del directo es evidente.
Uno era igual a Arthur Shelby. Apareció sin la remera y me dije, "ahora agarra a uno del público y lo mata a golpes", pero no.
Después de ese litro de agua a las 2:30 de la mañana pensé que me iba a levantar a las 6 para ir al baño. Estaba tan cansada que no entendía por qué no me quedaba dormida. Cuando abrí los ojos eran las nueve y pico, "no, demasiado temprano, no sé cómo pero voy a conseguir dormir más, si tuviese ganas de hacer pis, esta hora tendría sentido, me levantaría y volvería a la cama. ¿Por qué no tengo ganas?". Luché y gané y a la una menos algo me digné a mirar el reloj otra vez. No sólo seguía sin tener que ir al baño, sino que tenía la boca sequísima. Tal fue mi deshidratación de la noche anterior, que mi cuerpo asimiló el litro por completo. No como yo, que no asimilo nada.
Shuk, shuk, el móvil vibra y yo intento hacer cómo si no me importase.
Hoy es día de darme vueltas y escuchar Adam Green.
Dicen que lo importante no es lo que hagas, sino con quién. Bueno, yo no sé, no estoy tan segura. ¿Ya está? ¿Ya soy la mala de la película? ¿O es que doy pena?
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