domingo, 23 de noviembre de 2014

Doblepensar perjudica seriamente su salud

Estoy comiendo oreos con leche.
Estoy contemplando la existencia humana cuando debería estar redactando un trabajo. 
Estoy pensando en el sentido de la vida en este domingo que para mí es como un sábado. 
Estoy harta de tener la misma conversación una y otra vez, una y otra vez, y seguimos diciendo lo mismo porque nada cambia, es el inevitable, el gran por siempre de lo que ya fue. No, miento, sí que cambian cosas. Cambio como reacciono, cambio mi voluntariedad. Donde antes me dejaba caer por curiosidad ahora consigo decir en voz alta lo que pienso cuando puedo razonar. Me busqué otras obsesiones, estuvieron siempre ahí pero las había relegado para dejar que esto me comiese la cabeza. "Sólo es para distraerme" y fue cierto, hasta que mi subconsciente se acostumbró a la nueva realidad y terminó creyéndose todo lo que sabía que era mentira. Como cuando querés creer en Papa Noel aunque sabés que los regalos los compraron tus papás, porque los viste con tus propios ojos. 
Estoy volviendo poco a poco a reencontrarme.
Estoy sintiéndome orgullosa de mí misma. 
Estoy siendo consecuente.

-Pero estás bien, ¿no?
-No.
Estoy siendo sincera.

La obra de arte que escribí anoche no puede ver todavía la luz.

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