lunes, 3 de noviembre de 2014

Eme

Lo bien que me vendría una cerveza.

El océano ya tiene fijo.

Hoy fui al cine. En la puerta de la sala, trabajando, un chico. Nos quedamos con mi amigo parados mientras nos daba la espalda. Mi amigo creía que era de un grupo de rock, le pregunté si pretendía reconocerlo mirándole el culo. "Sí". "Bueno".
-Ve y pregúntale si se llama Javi.
Hago el amago.
-No, no, no vayas.
Media hora después y entre muchos voy-no-voys, fui. No se llamaba Javi, se llamaba De otra forma.
-Ahhhhh, De otra forma, que sí, que es él. Ve y pregúntale si tiene un grupo.
-Acabo de ir y de preguntarle si se llama Javi, y no se llama Javi.
-Tienes razón, no vayas.
Así que fui. Era él. "Un placer", dije. "¿Era eso?" "Sí". Pareció confundido porque alguien lo reconociera, extendí la mano pero me dio dos besos. 
Me siento extrañamente orgullosa de haber saludado a alguien que no conozco.
¿Ya dije que el ser humano me parece ridículo? Heme como ejemplo.

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