miércoles, 31 de diciembre de 2014

Un año más, un año menos

Bueno, no soy muy de escribir cosas de este estilo, pero voy a hacer una excepción porque es Fin de Año, y todos sabemos que una vez que den las doce y la última cifra del año cambie, no sólo cambia el año. Cambiamos nosotros y nuestras vidas, cambia todo. 
Así que creo que ha llegado el momento de hacer balanza, puesto que más tarde y más próxima a la hora de la transición no tendré posibilidad de hacerlo.
Allá va:
NO ME TERMINÉ DE LEER EL LIBRO QUE PRETENDÍA ANTES DE QUE SE ACABASE EL AÑO. POR QUÉ. POR QUÉ.

No podés compartir lo que no podés explicar

Entrada antigua, ponen. Como si la palabra anterior, o incluso previa, no existiese en español, como si no se ajustase mucho más a lo que en realidad están diciendo. 
Entrada antigua, dicen y se quedan tan contentos. Como si se hubieran apropiado de repente de la palabra y pudieran hacer con ella lo que quisieran. 
Hacemos nuestras palabras que no lo son y pretendemos que los demás comprendan el significado que les vemos. Lo malo de intentar explicarlas es que, por escrito u orales, las explicaciones resultantes no son más que otro conjunto de palabras apropiadas que esperamos que el otro entienda. Hablar le quita a lo que tengas que decir todo su sentido, lo vacía y te vacía. 
No terminé nunca ninguna conversación, no estoy de acuerdo con nada de lo que dije porque lo que deseaba soltar no vio la luz - ¿no oyó el sonido? 
Me preguntas si las cosas no habían quedado claras, como si eso fuese posible.

martes, 30 de diciembre de 2014

Alternativa

Con todas las películas buenas que hay, me tuve que ver este bodrio. Bodriazo. 
Va de una prostituta de lujo y como un barman se enamora de ella y como se acuestan porque ella se cree que es rico y entonces los ve el tipo que la mantenía a ella y la deja y ella lo hace perder el trabajo al barman y entonces el barman se convierte en el prostituto de una que le regala unas pesas y entonces consigue ropa carísima y un reloj carísimo y un scooter y entonces la prostituta se enamora de él y él está dispuesto a dejar de sacarle plata a la rica con tal de que la prostituta vuelva con el señor que la mantenía al principio y entonces la prostituta se da cuenta de que sí, estaba enamorada y mejor dejar la vida de prostitutos e irse los dos a Venecia y vivir del aire, porque no sé de qué pretenden vivir.
Yo haría un pequeño y único cambio:
Que vaya de una prostituta de lujo y como un barman se enamora de ella y como se acuestan porque ella se cree que es rico y entonces los ve el tipo que la mantenía a ella y la deja y ella lo hace perder el trabajo al barman y entonces el barman se convierte en el prostituto de una que le regala unas pesas y entonces consigue ropa carísima y un reloj carísimo y un scooter y entonces la prostituta se enamora de él y él está dispuesto a dejar de sacarle plata a la rica con tal de que la prostituta vuelva con el señor que la mantenía al principio y entonces la prostituta se da cuenta de que sí, estaba enamorada y como no quiere que eso se interponga en sus proyectos personales va a la habitación del prostituto y agarra una de las pesas y le pega un golpe en la coronilla, él cae al suelo justo cuando la señora entra en la habitación y se encuentra con el cadáver de su prostituto en el suelo, la prostituta con la pesa ensangrentada en la mano, dándole la espalda pero medio girada, mirándola con cara de terror y locura, así que la señora saca un arma de su bolso y le pega un tiro en la mitad de la frente.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Yo soy yo y otras cuantas

Esto sí es culpa tuya. Claro que que la culpa sea tuya no quita que también sea mía. 
Esto es culpa de los dos y yo lo sé. Vos también lo sabés, seguro que lo sabés, no podés no saberlo. 
Venía bien, atenta pero acomodada, acostumbrada. Tenías que joderlo. Tenías que llevarme otra vez a ese lugar sin arribas ni abajos ni derechas ni izquierdas. Me pierdo porque sé que no puedo hacer otra cosa. Vos me llevas y por eso es tu culpa, yo me dejo llevar y por eso es mía. 
Ya no pretendo convencerme de que pondré resistencia la próxima vez. No será así. Sé que habrá una próxima vez porque te conviene venir para llevarme de vez en cuando, todo esto no hace más que alimentar tu ego. Un ego que pretendo destrozar... un ego que me gustaría destrozar.
No. No sirve para nada. Esto es inútil y cualquier otra cosa también lo sería. Cualquier derivado, cualquier alternativa.
Si lo sé, ¿para qué intento dejarme convencer por mí misma de lo contrario? 

domingo, 28 de diciembre de 2014

jueves, 25 de diciembre de 2014

Y bue

No me hace mucha gracia que sea Navidad. Ayer vinieron visitas, hoy vienen visitas, el 31 nosotros seremos las visitas. Visitas que no me importan, que no necesito, que me ahorraría si pudiera. Acá estoy, haciendo tiempo para no estudiar ni prepararme para recibir gente. 

La misma certeza que te oprime

A lo mejor voy mal.
A lo mejor voy bien. 
A lo mejor todo cambió.
A lo mejor no cambió nada.
A lo mejor estoy en las mismas pero distinto.
A lo mejor estoy en las mismas pero distinta.
A lo mejor, a lo mejor, a lo mejor, a lo mejor, a lo peor.
Es cierto que no estoy cómoda donde estoy, pero no suelo estar cómoda en ninguna parte, así que realmente no sirve como referencia de nada.
Voy a decirme que sí. Por una vez, qué más dará si me estoy mintiendo o me estoy diciendo la verdad. A nadie más parece importarle, ¿por qué iba a importarme justo a mí?
Por lo menos esta mentira no tiene nada de esperanzadora. Esta mentira no me puede decepcionar. Elegida la mentira sólo tengo que mantenerme en ella, no puedo darme el lujo de inflarla ni de dejar que se marchite, tengo que respetar sus límites. 
Esta estupidez no conduce a nada, a absolutamente nada, te estás dejando llevar pero sabés que no hay un fin ulterior, esta ida a ninguna parte es en sí misma, es sin posibilidad de llegar a ser. Pero... No. No hay nada más allá de la corriente. La corriente acaba contra un dique inquebrantable. Eso significa que tendrás que abandonarla, sí, pero no te aflijas, encontrarás otra. 

domingo, 21 de diciembre de 2014

Pero es un vago lamento, parecido al viento

Lo intenté y no pude, así que me perseguirá este par de semanas. Entendido y asumido. Podría ser peor. 
Por lo menos es entretenido e interesante. 
Bueno, bueno. 
Esta música siempre me pone de buen humor. Dejé de escucharlos porque soy tan mártir como cualquiera.

sábado, 20 de diciembre de 2014

La dificultad de enfocar

Lo leí en una pared y me pareció que no podía ser otra cosa que verdad. 
Estoy temblando.
Después un auto de policía se subió a la vereda y volvió a bajarse, tan rápido que no cabía duda de que había sido involuntario.
Estoy temblando.
Digo que siempre es lo mismo pero en noches como hoy me recuerdo que también es posible disfrutarlo. 
Estoy temblando.
No me gusta pensar que no fue nada. No vas a preguntar por mí, ni yo por vos, así que no podré echarte la culpa. Ni la tranquilidad de acusar me queda ya.
Estoy temblando.
Mejor me voy a dormir y ya me lamentaré mañana, cuando la realidad sea tan cierta como las mentiras que me cuento o las verdades que maquillo.
Estoy temblando.
No sabés quién soy o caeré en el olvido, nada nuevo.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Puro cliché, sea cuál sea

Encontró de repente el Gran Motivo que venía buscando desde hace tanto tiempo. Le resultaba curioso lo que había tardado en encontrarlo teniendo en cuenta que sabía exactamente cuál era su aspecto e incluso dónde residía. Le resultaba curioso... y un poco agotador. Pensó: "A lo mejor no lo encontré antes porque me daba miedo". ¿Qué era lo que le daba miedo? "Admitirlo", se dijo. ¿Admitir qué? Qué preguntas que se hacía, qué pesada que era. 
En cualquier caso, que después de haber permitido la bifurcación, le llegó el momento de serse sincera. Y en la sinceridad, el momento exacto, como era de esperar. Se le plantó el Gran Motivo delante de su cara y movió los brazos señalando lo obvio con los ojos muy abiertos y soltando a gritos "¿¡No me ves!?", "Sí, te veo". Menos mal que había permitido la bifurcación. Porque el Gran Motivo, aparte de grande, era obvio. El Gran Motivo Obvio, pero ignorado, casi conscientemente, casi o del todo. Es decir, el Gran Motivo Obvio e Ignorado.
El problema ahora era que no dependía de ella el camino que tomaría. De hecho, dependía de tantas cosas que se empezó a maldecir por no asegurarse una vía de escape. Se maldecía aunque no por ilusa, nunca llegó a pensar que "A lo mejor es que el Gran Motivo no existe y estoy exagerando, soy humana, a los humanos les encanta exagerar". Bueno, sí, lo había llegado a pensar, pero lo pensaba sabiendo que era mentira. Lo que pasa es que al cerebro le da bastante igual si algo de lo que se cuenta es verdad o no, así que lo toma todo como tal, a fin de cuentas se lo está diciendo a sí mismo. ¿Para qué iba a mentirse? "Para intentar ser feliz", como si alguna vez le hubiera funcionado. 
Bueno, entonces, que a pesar del Gran Motivo Obvio e Ignorado no pretendía hacer nada al respecto porque hacerlo le daba al Gran Motivo un peso que no quería que tuviese. No se soportaba. "¿Es Motivo o Excusa?" ¿Y eso qué importa? "Mucho, porque si es Motivo tengo que reaccionar, si es Excusa estoy reaccionando para nada". Pero por si acaso se dejó espacio para reaccionar, y ahora era lo único que quería hacer, porque no sólo era Motivo, era el Gran Motivo.
Sigue tapándose los oídos porque no quiere escuchar. O porque lo que se dice no es cierto. No lo tiene claro.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Ya no es un tema

- No te lo digo por nada, sólo es una cuestión de salud, ya nos lo dijeron los médicos, todo es mejor y más fácil si no te sobra. Lo digo por vos. Por el futuro. ¿Cómo podés estar tan segura de que no va a ir a más? Mejor ir cuidándose desde ya, después es más difícil volver. Ya lo sabés. No es cuestión tampoco de matarse de hambre, sólo cuidarse un poco, todos nos cuidamos, todos tenemos que cuidarnos. ¿Te creés que yo a tu edad no me lo quería comer todo? Y ahora también, pero no sé, no se puede. Hay que tener cuidado con las proporciones, sólo eso. Es un tema de salud. Además, yo te veía más contenta antes, con diez kilos menos. Te probabas ropa y te gustaba, no como ahora. No sé, lo digo por vos.
- ¿No era un tema de salud?
- ...

domingo, 14 de diciembre de 2014

Cuatro días terribles

En época de estrés me relajo con comida y en época de aburrimiento me distraigo comiendo. Y si estoy triste me consuelo con comida y si estoy alegre festejo comiendo. La frustración la aplaco con comida y la pereza la combato comiendo. 
Vine a decir eso porque por estas fechas no tengo mucho más para decir. 
Bueno, sí. Que no sé qué quiero hacer con mi vida. Por lo pronto, irme a dormir. 
Qué al pedo todo.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Comida de verdad

Los trabajos en grupo y su eterna eternidad. Estoy harta. De repente todo va a quedarse en el pasado. Ya estoy llegando tarde, porque pareciera que ellos saben mucho del tema, pero saben tanto que me da la impresión de que es contraproducente. Menos investigar, menos leer, más escribir, escribir, escribir. No lo considero ni empezado el trabajo. Es pesado, largo y aburrido. No me interesa en absoluto, no así, no para esto. Si alguien me lo estuviese contando como curiosidad... tampoco. La teoría literaria simplemente no es lo mío. Si eso significa que no sé apreciar lo que leo, que lo signifique. En mi subjetividad soy feliz leyendo y transformando lo que dicen para ajustarlo a mi mente, no necesito tantos líos. 
Por otro lado, tengo que sentarme a hacer el otro trabajo que es en grupo pero está más dividido entonces bueno, supongo que avanzaré algo esta noche, mm linda perspectiva de viernes noche mm... mm... Sé que tengo el domingo... ¿pruebo suerte? ¿En un día lo empiezo y lo termino? No vayamos por ahí... Difícil sacarme el reto de la cabeza una vez que se puso sobre la mesa.
Ah, no, que la noche mejor la uso para ese otro trabajo de esa otra asignatura en la que es imposible tomarse en serio al profesor. Porque en algún momento tendré que hacerlo. Porque no puedo hacerlo en otro momento. 
Y sabía que íbamos a pasar por ahí y sin embargo ahí se quedaron. Como esperando, una obra de teatro para deleitarnos. Imposible saber si una conversación fue sólo eso, si estaba hueca, si no estábamos diciendo nada. No estábamos diciendo. Vos no, desde luego, yo un poco sí, hacía coincidir lo que decía con lo que diría si estuviera diciendo algo, pero si vos no decías - que no decías nada, desde luego - entonces yo no estaba diciendo nada tampoco. 
¿Qué querés cenar? Comida de verdad. Hay que cocinarla y se tarda. Jorobar. Estoy cansada. Pero quiero comida de verdad.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

"Porque eres muy particular"

Yo en realidad no tenía pensado venir a quejarme hoy. De hecho, me estaba yendo a dormir. Los días son largos y ¿para qué? Si es que nada de lo que es tiene razón de ser. Excepto dormir. Dormir es maravilloso. Si conseguís dormir bien, si no te despertás por las noches pensando en que el colchón medio que se hunde ahí por el medio y no te endereza la espalda, ay, los riñones, ¿a qué día estamos? Ya tiene que estar por llegar, pero nunca avisa. O avisa de tantas formas distintas, con un destiempo admirable diría incluso, que me hace desconfiar de que realmente sea ella intentándose comunicar conmigo. Algo que sería tan simple como tocarme el timbre. La recibiría con la misma resignación pero sin tanto rencor.
En cualquier caso, que yo en realidad no tenía pensado venir a soltar metáforas brutas y sin pulir, no pretendía envolverme en mi propia maraña de palabras que suenan a culto y no significan nada. Por favor, soy una repetición de mí misma. Voy a ir porque total no significa nada. Nada significa nada, nada es, nada implica, nada esconde, nada aparenta, nada es siquiera lo que es. Nada. Si tiene que ver conmigo es que no existe.

lunes, 8 de diciembre de 2014

La conclusión duele todavía

No estuve y me da una pena rara que no es del todo pena. O sí, sólo es pena y no estamos acostumbrados a que la pena sea por sí misma. Tiene que haber algo más, envidia, celos, culpabilidad, despecho, asco, impaciencia, curiosidad. Supongo que la costumbre se encarga de que esos sentimientos desaparezcan. Tenía entendido que lo que el tiempo curaba era el dolor, creía que el dolor venía de la pena. Empiezo a pensar que no tienen nada que ver una cosa con la otra. Pasó algo importante, muy importante, algo calculado y definido, y no estuve, no estuvimos sería más correcto, pero no hace falta irnos por las ramas. El tiempo se lo lleva todo pero la pena es inevitable. No me pregunto más qué hubiese vivido estando con ustedes, sólo me da pena. Me da pena y espero que sean felices.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Pesadillas de ceguera

No soy la chica que sobrevivió porque nada podría haberme matado. Yo, en realidad, no tengo ningún mal con el que adornarme para que todos me admiren, eso es un privilegio de quien toma decisiones tapándose los ojos. Sería simplemente cuestión de salir a la calle sin anteojos, pero nunca me haría algo así. Lo intenté y terminé llorando sentada en el escalón que simboliza la entrada de mi casa. Cuando no veo tampoco escucho, me desoriento y me empieza a doler la cabeza.
Parece ridículo - lo es. Me gusta pensar que si acabara por algún casual en una isla desierta, mi fuerza me mantendría con vida, hasta sacaría la fuerza de voluntad que durante el día a día se las apaña para esconderse en lugares desconocidos de mi propio cuerpo, entre las costillas, entre los riñones, en el tendón de Aquiles. Lo cierto es que si no tuviese mis anteojos conmigo, me quedaría en la orilla y dejaría que la marea me llevase consigo, no opondría ninguna resistencia.

Me aguanto las ganas de regalarte un rebaño

Estoy volviendo a casa como si volviese desde la tuya, un poco más borracha, un poco menos fumada, y te extraño.
Y habrá quien a estas alturas se crea que eso es una frase de amor. Tal vez lo sea, desde mi punto de vista desde luego lo es. No es amor romántico, eso no es lo mío, ya quedó demostrado. Tendré que resignarme a lo que soy, que poco no es exactamente.
Ni siquiera soy yo quien escribe, sino un alter ego con mala suerte. Llegaste a ser más de lo que a mí me hubiese gustado, mucho más de lo que vos pretendías ser. No es tu culpa ni es la mía y ya empiezo a repetirme.
Mis pasos resuenan en una calle vacía y me pregunto si a alguien le molestan, porque ya está la noche del sábado muy avanzada, ¿o la madrugada del domingo? Todo depende de tu edad y de tu estado civil: soltera-casada-viuda-divorciada-un hijo-dos hijos; y salta la de siempre: "a mí una vez me salió que iba a tener 100 hijos". No. Esa tendría que haber sido mi respuesta. "No, tenés siete años y si tu coordinación fuese tal estarías preparándote para unas olimpiadas". Pero yo también tenía siete años y mi respuesta era "guau". 
En cuanto a la edad, bueno, ¿física o mental? ¿Hablamos del tiempo que pasó desde que empezaste a tomar oxígeno sin que el cuerpo de tu madre te lo proporcionase o de tu forma de comportarte? Las edades a veces se corresponden, pero la mental es mucho menos estable. En un día, en cuestión de horas, de un momento en realidad, la segunda muta y podrás otorgarle los números que le correspondan sólo con la ayuda de la perspectiva que te da el paso del tiempo.  
Esto lo dejo acá como esperando que lo lea quien lo tiene que leer, algo que no va a poder ser. Me dan escalofríos y se me cierran los ojos, lo que daría por estar tecleando desde mi cama. Mi reino. Mi reino daría. Ese reino que es mío sin serlo, que me pertenece aunque no exista. No pagué mis deudas ni me traje conmigo lo que me correspondía. No tuve todas las conversaciones que quería tener pero aclaré un par de lagunas que explican lo que condeno con una moral de la que no me hago responsable. 
En algún momento dejaré de desahogarme con ideas vacías que intento en vano traducir a un lenguaje congruente. Uso siempre las mismas expresiones, es inevitable, todo sale de la misma fuente. Un solo órgano no da para más creatividad. No hay tantas formas de representar una sola situación.
No puedo permitirme ser sincera. La omisión la traté como mentira durante un periodo demasiado extenso pero en estos casos es la única esperanza. Una sonrisa con la que decirlo todo sin que nadie pueda jurar que te escuchó decirlo. Cada uno con sus conclusiones y si alguno acierta, no lo sabrá nunca. No volveré a usar mi voz para compartir lo que ya me obligué a soltar. Si fue el todo o una parte, no te importa y a mí menos debería importarme, por extensión, por deducción. 
Te habrás ido a dormir y yo sigo el mismo camino. Unas copas desperdiciadas según mi yo más dependiente, muy bien invertidas según esa que se jura ser como realmente es. Pero sé estar conmigo misma como pocos podrían hacerlo si se viesen en mi situación actual. Un poco de egocentrismo y amor propio nunca viene mal, te aleja de los otros sin apartarte del todo si sabés manejarlo. Otra noche más, otra noche menos. Otra prueba superada con la desazón habitual acechando. No digo nada pero me quedo tranquila, un final perfecto para despertarme mañana sin culpa alguna.

sábado, 6 de diciembre de 2014

La relatividad de lo relativo

Lo peor del invierno son las manos frías. Manos frías, corazón caliente. Me lo repito mentalmente una y otra vez, como buscando que signifique algo. Sería terrible, después de tantos años, pensar que las manos frías no tienen ninguna relación con mis sentimientos o mi forma de expresarlos. Aunque lo cierto es que no me creo nada de todo eso. Tengo las manos frías porque la circulación funciona de una forma muy concreta y práctica. Lo importante son los órganos internos, las extremidades son prescindibles. El cuerpo humano pretende, como nosotros, ser lo más lógico posible. Digamos que el desarrollo de patologías autoinmunes es algo así como tomar decisiones estando borracho. Por todo lo demás, el cuerpo es un sistema de lo más hábil y complejo. 
Lo peor del invierno son las manos frías porque formo parte de la clase media. Lo peor del invierno sería mucho peor que tener las manos frías si no tuviese las necesidades básicas cubiertas. A veces se me olvida que tengo suerte porque tuve suerte al nacer. A veces me acuerdo. A veces me digo que no debería pensar en estas cosas, que me hace mal preocuparme por algo que no está bajo mi control. Después lo pienso un poco más y me dan ganas de llorar porque hay gente pasando frío. Y es que mañana me voy a levantar y me voy a haber olvidado de esta angustia, voy a seguir sin hacer nada al respecto, voy a volver a mis dramas semi-adolescentes de clase media. 
Tengo argumentos para defender que soy ridícula y mis problemas también.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Una de mosquitos, malaria y pelo sucio

Me voy a dormir porque de nada vale estar acá dándole las mismas vueltas al mismo tema. Las mismas preguntas con las mismas respuestas. Las mismas historias con los mismo personajes con las mismas caras en los mismos espejos. No queremos pero no podemos evitarlo. El plural de cortesía o de la doble personalidad, de la contradicción. A mí nadie me metió en esto, me metí sola, como buena mujer independiente me abrí paso. Tengo que admitir que cincuenta metros no son nada en la Amazonia, estar acá parada es cómo no estar, el ecosistema no se ve afectado por mi no presencia, soy el orgullo de cualquier ecologista. Y sin embargo, acá estoy, aunque a ningún animal, a ninguna planta siquiera, le importe lo más mínimo. Acá estoy, incapaz de darme la vuelta y salir por donde vine. Tengo una orientación malísima, aunque mi visión espacial no era tan mala cuando me hacían dibujar perspectivas. Perdón, perdón, ya habíamos concluido que "la perspectiva es un invento para vender cuadros", no era mi intención contradecirme. En cualquier caso, que si muero será de inanición porque los mosquitos no me van a contagiar la malaria y no voy a morir con las alucinaciones como último contacto con mi subconsciente, preconsciente o cómo sea que se le llame ahora. Esto de la psicología, que ni sirve ni deja de servir. Lo que quería decir es que si empiezo a moverme a lo mejor me pierdo y en lugar de salir me quedo acá metida, como rodeándola, siempre a cincuenta metros de la libertad. No creo que me adentrase más en la selva, no, aunque lo intentase las plantas empiezan a espesarse por este lado y sin machete sólo conseguiría quedarme atrapada. Que, bueno, atrapada ya estoy, pero por lo menos a las dos de la tarde, con el sol bien arriba, me llegan unos escuálidos rayos de sol que me traen alegría. Me convencen de que en este lugar, a cincuenta metros de la libertad, a kilómetros del corazón amazónico, estoy bien. Sé que no, si estuviera bien no querría salir corriendo, pero cuando me calienta el sol de las dos de la tarde no estoy segura de querer hacerlo. El resto del día... el resto del día estoy convencida de que esta humedad va a llevarme a la desesperación, me deja el pelo hecho un asco, ¿viste? 

martes, 2 de diciembre de 2014

No está dicho ni está escrito

No me soporto. A base de alejar a las reales me convertí en mi propia amiga insoportable que te llora por un consejo, no te hace caso alguno y te vuelve llorando porque todo salió mal. Ya no doy consejos. ¿Para qué? Si la culpa al final no era de ellas, que los escuchaban para olvidarlos. 
De mí no me puedo distanciar, a mí no me puedo olvidar. Así que me empiezo a caer mal, porque ya me conocía a este tipo de persona, ya la había tenido incrustada entre los dientes y me había convencido de que habían sido suficientes. No volvería a encontrarme con alguien así, o no lo reconocería al menos. Si no doy consejos, no se quedan en el aire. Si admito mi ignorancia y el absurdo que mueve los actos de cada uno, si me doy cuenta de que nada de lo que pueda decir pesa, nadie me dará la razón como a los locos.  
No poseo la verdad universal, pero nací cansada de las contradicciones humanas. Tenés que ser consecuente, tenés que ser consecuente. Y digo que uno tiene derecho a sentir, pero yo no siento. Digo que nadie traiciona si no es con voluntad y que aún así es normal sentirse traicionado, pero yo estoy traicionando sin querer continuamente y nadie me está traicionando aunque quiera vengarme -¿de qué?-. Digo que si vas a soportar algo, lo hagas, y con una sonrisa, y que para tanto no será porque sino te irías, pero estoy cansada, tan cansada, quiero llorar y explicarte lo que ya te expliqué tantas veces y no me quiero ir, esta vez no, de repente tengo las plantas de los pies hechas de cemento. Digo que hay cosas por las que llorar y lo que no fue no es una de ellas. Digo que si vas a llorar por alguien que sea porque está pasando hambre, porque está intentando cruzar la valla y lastimándose, porque está luchando las guerras de quienes se bañan en oro y juegan a tocarse las narices. 
Consecuente un poco sí que soy, no te lloro, no merecés la pena, pero pienso, ¿y si te llorase? Porque la pena no te la merecés pero la siento. ¿Y si esta es la vez? Bueno, no la pero una. Si fuese de las que lloran, ¿qué tan distinta sería la situación? ¿Para bien o para mal?
Digo que si sos de una forma u otra no pasa absolutamente nada, que podés cambiar de parecer, pero no digo mi hipótesis en voz alta, no quiero estar equivocada. 
Digo que la verdad no hay más que aceptarla, pero no sé cuál es, no quiero elegir una y que resulte ser la otra.
Así, sin querer irme, me quiero ir, para no enfrentarme a lo que sea que está pasando. Entre las pocas posibilidades, mi instinto se decanta por la que peor me sabe: soy normal.
No quiero admitirlo, no quiero decirlo. 

domingo, 30 de noviembre de 2014

Una pileta por etapa, la gran metáfora literal

No entiendo cuánto sos capaz de entender ni si entendiste ni si dejaste de entender. 
Estoy ocupada y eso está bueno pero tampoco tanto, no exageremos. 
¿Pido para irme o no? Pido y después lo pienso, mejor, ¿no? 

Quiero que haga calor y estar metida en la pileta, que nunca es la misma, y hundirme en el agua y gritar. Y ponerme anteojitos para poder abrir los ojos ahí abajo y darme la vuelta hasta estar boca arriba y mirar el cielo con una cortina de agua cristalina en el medio. Nadar del revés y esforzarme por no salir a la superficie, todo por seguir viendo las palmeras desde ese ángulo extraño, con ese filtro que me obliga a mantener la respiración. Llegar al fondo por reposar la espalda sabiéndolo imposible, fallar en el intento, salir a la superficie a tomar aire por fin y repetir el proceso.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Tal cual

- Qué pesado, estaba funcionando, chee.
- Pero esto también se puede borrar entonces.
- Sí, claro, pero no quiero, hacelo vos, a mí me toca las pelotas.
- ¿Te toca las pelotas?
- Sí. Me toca las pelotas. Todas las pelotas que tengo, me las toca.

Ehhh...

Se acercó a nuestra fila dispuesto a sentarse al lado de nosotros. Creo que no supe disimular la cara de pánico. "Ehhh...", susurré.
Había cinco sillas para cinco personas pero sólo éramos cuatro en ese momento, y en el momento va el error, ¿saben? Así que sólo pude decir "ehhh...".
Y fue suficiente porque me miró sorprendido y dijo "¿Puedo sentarme?"
"Ehhh...", respondimos las dos al unísono. "¿No?", insistió sin insistir, sin llegar a sentarse, dándose cuenta, digamos. 
"Mm, bueno", dijo ella.
"Es que somos cinco", murmuré, en un ataque de valentía.
"Bueno, bueno, no pasa nada, me siento por allí y así no os rompo lo que tenéis aquí montado", o algo así dijo, lo escuché y lo olvidé al segundo sin querer. 

No es bullying si se trata de un profesor, ¿no? Además, éramos cinco, sólo que uno no había llegado todavía.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Consecuencia o Porque quiere y sabe, ¿no?

Se repite la verdad en un intento de ahogar las voces que la atormentan. Pero las voces son muchas y las mentiras que le cuentan tantas y tan elaboradas que la lucha no parece más que una anécdota cómica y fácil de recitar, como aprendida de memoria. Como si ya la hubiese contado muchas veces, porque la vivió hace tiempo. Como si no fuera ella quien la estuviera viviendo.
Cree distinguir la voz honesta entre todas, a veces con más claridad que otras. Se dirige a ella sin tapujos, sin ocultarle nada, es un espejo cruel y sincero que no le tiene miedo. ¿Por qué debería? No puede hacer nada en su contra, nada consciente. Tampoco quiere, sabe que es la única que la respeta.
Las otras voces se alimentan de sus supuestas respuestas inevitables, involuntarias, a un ataque que ella sabe que no es tal. La mensajera de objetividad violenta la reconfortaría y la decepcionaría, la oscurecería y la iluminaría, o eso cabría esperar. Las demás crecen en número con cada realidad potencial, con todo aquello que no es pero podría ser, con todo lo que podría llegar a ser si el presente fuera otro.
Se superponen y la confunden, no la dejan identificar a su predilecta. Algunas le cuentan cuentos de alegrías y tranquilidad, de emociones fuertes y equilibrio, de justicia poética; su verosimilitud en el absurdo la deja vacía. Algunas aúnan pesadillas, la aterrorizan con arrepentimientos y le susurran horrores; invalidan cualquier posible lamento propio con un contexto terrible, una consciencia excesiva del dolor que no siente. Unas cuantas, más equilibradas, completan esa extraña comunidad a la que pretende en vano acostumbrarse.
Todas ellas le dan una versión de lo que querría escuchar si no quisiese conocer la verdad, si no supiese valorarse y valorarla.

Tengo un personaje, pero me falta la historia. Literalmente.

Ay

Hacía mucho que no me iba a dormir tan tarde un día de semana. Hay un no sé qué que qué se yo en esto de dejarte las cosas para el último momento. O de eso, por lo menos, intento convencerme. Porque por qué, me pregunto, y no sabría responderme. Y ahora estábamos todos siendo eficientes y eficaces. No, sólo una de esas dos, pero no intenten que averigüe cuál. No es el momento. 
¿A qué hora me pongo el despertador? Qué pocas ganas y qué eterna se me está haciendo esta espera. Y mañana no habrá quién me levante porque últimamente lo único que quiero es dormir. Y ahora, ¿qué? Nada, nada, estoy desvariando como siempre, sólo que un poquito más tarde, o más temprano, depende de cómo lo mires. 
Adoro la tecnología y ella me odia. 
Che, ¿y después cómo se haría si no funcionara? Siempre me adelanto. Relajá, che, relajá. 
Bueno, intentemos aprovechar el rato para algo productivo, que no necesariamente interesante.

martes, 25 de noviembre de 2014

Cumpliendo expectativas

En realidad no tenía ni hambre, pero estaban ahí mirándome y suplicándome piedad. ¿Cómo ignorarlos? Ya les había prometido que serían el postre. 

Otro de esos vacíos

Cheeeee, cuántas cosas que tenemos esta semana. Déjenme dormir, carajo. Por lo menos los cereales estaban ricos. 
Las erasmus me saludan con una sonrisa, y todo bien, ¿no? Pero, ¿por qué? O sea, tampoco para tanto. No es que una sonrisa sea mucho, ¿no? Pero igual. Es como difícil de explicar. 
Mejor me voy a hacer la cena.
Qué frío que empezó a hacer de repente.
Estaría bueno dejar de gastarme plata así tan como si fuera rica. SOY POBRE.
Y de postre: dátiles. 

lunes, 24 de noviembre de 2014

Bueno, tranqui

La semana que viene ya tengo examen y no me creé el glosario. Todavía. Ya haré que alguna clase me sea útil dedicándole el tiempo a eso. 
De repente se me cae el reloj encima otra vez, la misma guerra de siempre. Sigo una estrategia que me agota, pero es eficaz, al final siempre venzo, y por eso se repite. Si perdiese, si hubiese perdido al menos la menor de las batallas, entonces me vería obligada a replantear mi ataque. En cambio, me quedo en este limbo en el que no puedo celebrar las victorias.
Y me gusta cuando te confundo, aunque me gustaría más confundirte de otra forma. Tendremos que conformarnos cada uno con lo suyo.
Los parlantes hacen ruido de interferencias, como si me estuviesen llegando whatsapps, pero es mentira. 
¿La mentira no era invención humana?

domingo, 23 de noviembre de 2014

Doblepensar perjudica seriamente su salud

Estoy comiendo oreos con leche.
Estoy contemplando la existencia humana cuando debería estar redactando un trabajo. 
Estoy pensando en el sentido de la vida en este domingo que para mí es como un sábado. 
Estoy harta de tener la misma conversación una y otra vez, una y otra vez, y seguimos diciendo lo mismo porque nada cambia, es el inevitable, el gran por siempre de lo que ya fue. No, miento, sí que cambian cosas. Cambio como reacciono, cambio mi voluntariedad. Donde antes me dejaba caer por curiosidad ahora consigo decir en voz alta lo que pienso cuando puedo razonar. Me busqué otras obsesiones, estuvieron siempre ahí pero las había relegado para dejar que esto me comiese la cabeza. "Sólo es para distraerme" y fue cierto, hasta que mi subconsciente se acostumbró a la nueva realidad y terminó creyéndose todo lo que sabía que era mentira. Como cuando querés creer en Papa Noel aunque sabés que los regalos los compraron tus papás, porque los viste con tus propios ojos. 
Estoy volviendo poco a poco a reencontrarme.
Estoy sintiéndome orgullosa de mí misma. 
Estoy siendo consecuente.

-Pero estás bien, ¿no?
-No.
Estoy siendo sincera.

La obra de arte que escribí anoche no puede ver todavía la luz.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Trescientos dieciocho mil

Se iba a llevar el bote. 
Estábamos viendo el programa y mi hermano me dijo, "hoy se lo lleva porque todavía es temprano". Le creí. Cuando uno se lleva el bote dejan más tiempo al final para compartir la celebración. Uno le toma cariño a los participantes, sobre todo si parecen buenas personas. Así que queríamos que se lo llevara. Algo así como si significase justicia dentro del sistema. En realidad no, nada que ver, todo forma parte de la retroalimentación. Cuando uno se lleva el bote dejan más tiempo al final para vender la celebración.
A lo mejor no se lo llevaba.
"Bueno, ¿ponemos la película?", "¿pero no se iba a llevar el bote?", "no creo, mirá la hora que es ya", "bueno". Así que la dejamos con tres palabras sin contestar, pero el programa es grabado, lo que pase ya pasó y lo más seguro es que fuese igual que siempre. No las iba a responder todas o fallaría una, como mucho. 
Se llevó el bote.
Habíamos puesto la película y nos lo perdimos. "Bueno, no pasa nada, podés verlo por Internet". Eso hice y cayó alguna lágrima de alegría empática. Me gustó que ganara y no lo vimos por la tele. No hubiese sido más real, el programa es grabado, lo que pasó ya había pasado. Me dio pena porque esa alegría absurda nos la hubiese provocado a los dos y nos hubiésemos reído nerviosos como si la conociésemos. Como si hubiésemos jugado un papel importante en todo eso. Como si fuera también mérito nuestro. Habríamos compartido la alegría absurda, duplicándola, la habríamos hecho propia.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Llegó el libro

Tengo mejor plan de viernes que cualquiera: puse el lavarropas. 
Bueno, parece que esto salió bien. "Se nota que lo habéis trabajado." Bue, ellos, porque lo que es yo... y me siento culpable. Pero eficaz. Así que bue, estas cosas pasan, hoy por ti, mañana por mí.

Y hoy vemos Frank por fin.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Es maravilloso, ¿te lo repito?

- ¿Te dolió?
- No, nada, un poco incómodo a lo mejor, pero nada más.
- ¿Incómodo? Puede ser. Da vergüenza.
- No. Incómodo como molesto.
- ¿Molesto?
No le gustó el tono asustado.
- No, molesto no.
Pero sí. Molesto.
- ¿Entonces?
- Incómodo.
- Pero, ¿cómo incómodo?
- No sé, físicamente incómodo.
- Pero, ¿te dolió?
- No, no me dolió.
- Entonces te gustó, ¿no?
- Sí, supongo. Fue incómodo. Quería que se terminase.
- ¿Entonces?
- Entonces no sé. Estoy igual que antes. Pero no del todo.
- ¿Qué?
- Nada, dejá. Estuvo bueno.
- ¿Sí?
- Sí.
Su interlocutora parecía satisfecha. Buen trabajo.
- ¡Qué bien! Me alegro.

Al final les decís que sí como a los locos, por miedo a ser vos la loca.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

¿Hipocondría? No, eso no

No se me escapó. Lo dije sabiendo lo que estaba diciendo. Era un buen momento. No me arrepiento. Compartí un poquito de mí; no soy una hipócrita. No soy una hipócrita. No soy una hipócrita. 
Ser un hipócrita tal vez no sea lo peor que se pueda ser, pero en mi escala personal está bastante cerca. Como que ser otras cosas peores conlleva serlo o serlo te conduce a ser esas otras cosas peores. 
Yo no lo soy, me esfuerzo por no serlo aunque a veces pueda parecer lo contrario. O sólo era una boludez, no debería darle tantas vueltas, me lo dijo sin más, sin pensarlo. No, no fue así, sabía lo que hacía, o por lo menos quería decirlo. Tampoco a él se le escapó. 
Quizás lo dije por eso; o quizás lo dije porque quería soltarlo, porque quería que lo supieran, porque no quería sentir que estaba ocultando otra cosa más, y menos algo que no me parece que merezca la pena esconder. No quería sentir que me estaba intentando hacer la interesante. Puede que todas sean la misma cosa. La parte por el todo y el todo por la parte. Como lo de los tres mosqueteros pero en abstracto.
La cuestión es que nada de lo que escondo me parece que merezca la pena esconder. Nada de lo que escondí mereció la pena nunca, sólo que en el momento creía que sí, o ni siquiera, la mayor parte de las veces es pura inercia.
Esto es mío y a vos no te lo cuento. No porque no quiera contártelo a vos, sino porque no te importa. No te importa y no te incumbe, ¿para qué vas a querer saberlo? Si es que la cosa es que no querés. O sea, no vos, alguien, quien sea, la gente en general. Quiero decir, no te estoy privando de nada, no tengo nada que compartir.
Nadie quiere saber nada y a mí eso de hacer que me escuchen no me sale muy bien. Me esfuerzo a veces, después me siento como una paria. Tampoco lo necesito. Bueno, un poco, pero ese poco lo tengo medio arreglado, digo, más o menos de más más que menos, no del todo. Nadie arregla nada del todo. 

Contaminación acústica

No es dolor de cabeza, es sueño.
Un par de trabajos menos. A lo mejor consigo que no me salga joroba. "Sentate bien, sentate bien", sí, sí.
O pasás calor o pasás frío, no hay punto intermedio. 
¿Vio?
Paren con esos videos, por favorrrrr.

Ingredientes para 100 personas

Necesitaba un café. No quiero empezar a tomar café a la mañana. Estábamos en clase y teníamos que leernos un texto en alemán y no era capaz. Entre que se me cerraban los ojos y que cada dos palabras no entendía la mitad, era pedirme demasiado. Así que me sentía más bien inútil. 
Ahora tenemos que estar acá unas cuantas horas porque nos odian y nos ponen unos horarios que parecen llegados del infierno. Espero aprovechar el tiempo, aunque eso signifique que quede como una mentirosa o una exagerada. Veamos cómo va saliendo todo. Tengo que aprender a tenerme paciencia.

martes, 18 de noviembre de 2014

Pará, pará

Tengo el cansancio que se tiene después de esmerarse mucho en algo. Un cansancio satisfactorio. Esfuerzo bien empleado. Si cierro los ojos, hasta me arden un poco. Es la forma que tienen de pedirme que duerma. Es muy temprano todavía para darles el gusto. 
Al salir de la facultad regalaban palomitas, pochoclo. En paquete de plástico, como si fueran papas fritas. Ya saben de lo que hablo. Regalaban dos por persona mínimo, de repente te veías a uno llegar con 20 paquetes que parecía un chiste que no se le fueran cayendo por el camino. Lo lindo que hubiera sido eso, ver cómo se le iban cayendo. No, no se le cayó ninguna. Yo llegué a casa con cinco porque uno me lo comí en el recorrido. Una dieta variada la mía.
La vida se ríe de mí.

lunes, 17 de noviembre de 2014

¿Por qué no tenemos matamoscas?

Eh, eh, eh, una, dos yyyyyy tres. Cabezazo contra la pared. Me encantaría que me preguntaran cómo hago para relajar las tensiones. Cero estrés después de eso.

Todo lo que puede ser, es

Ahora que voy a hacer algo al respecto resulta que está todo bien y todo tranqui. Qué ridícula me voy a sentir mañana. Me estoy riendo, eh, no lo digo sufriendo. Todo se reduce a la Ley de Murphy, si no hubiese dado el paso estaría maldiciendo todo lo maldecible y lo inmaldecible, también, por qué no.
Iba a decir que me había ahorrado un gasto, pero ahorrarte un gasto no es ahorrar en sí. No gasté un posible gasto sería más preciso. Tengo sueño. Últimamente no estoy soñando nada. ¿Quién se llevó mis universos paralelos?

Sólo existís mientras te lo permita

Si alguien hubiese entrado en la casa, se la habría encontrado sentada en el sillón, seria, enfrentada a la nada. Los ojos ciegos, los oídos sordos. La espalda recta y los hombros echados hacia atrás. Los dedos entrelazados con las manos apoyadas en sus muslos. Las rodillas juntas y los tobillos también. Los pies fríos, como siempre. La pose antinatural que adoptaba por inercia.
Le costaba horrores respirar, el salón estaba repleto de seres, seres de todos los colores y tamaños, seres que hacían ruidos extraños y se comunicaban entre sí. El calor la sofocaba. Unos dientes a su derecha rechinaban y desde su izquierda le llegaba una risa vil que le producía escalofríos. No se atrevía, ni podía, girar la cabeza para ver qué aspecto tenía su dueño, sería distinto a todos los demás, es decir, una copia de los otros. No había en la habitación quién ignorase que estaba paralizada por el miedo. No podía echarlos porque sabía que no saldría sonido alguno de su boca. Estaba muda. No quería molestar a los vecinos, no quería que se asustasen. Si alguien llamase a su puerta, perdería el conocimiento.
A pesar del miedo, tenía la certeza de que esas deformidades cambiantes no le harían absolutamente nada. Respetaban el milímetro de espacio personal obligado, aunque no lo hiciesen por propia voluntad. Le invadían todos los sentidos menos el tacto. Esa era la única norma que les hacía seguir, al fin y al cabo, eran sus demonios y haría con ellos lo que le apeteciese. Bastaría con ponerse de pie para que desapareciesen. 

domingo, 16 de noviembre de 2014

Recién

-¿Estás descargando? - La misma pregunta de siempre, si descargo le va lento Internet. La respuesta no suele variar demasiado, "no" le digo la gran mayoría de las veces.
-Sí.
-...
-¡Pero es una película para los dos!- Añado, lo más rápido posible.
-... ¿Cuál?
-Frank.
-Ah, creo que ya la descargué yo.
-¿Sí?
-No.

Me cagué de risa con esta pelotudez.

Si quieren entenderme, me entienden

Hablan más de ellas que de ustedes mismos. Parece complicado porque son unos egocéntricos de los de ombligo del sistema solar, pero sé que son buenas personas. No es egoísmo, es simple egocentrismo. ¿Se aprecia la diferencia? Quien critica al criticón tiene cien años de perdón, y yo quiero llegar al paraíso. Van a disculparme pero hago lo que me da la gana con los dichos, que para algo están. El único pero que le encuentro a mi modificación es que ni el perdón (divino) ni el paraíso existen. En cualquier caso, que si dejases a la gente ser, como ellos deberían dejarte ser a vos, ¿no sería todo maravilloso? Casi un sueño. Una utopía. Asumí que lo actos de otros tiene consecuencias distintas a los tuyos y no hay nada de malo en ello. Es como funciona la tercera ley de Newton o el principio de acción-reacción. Más o menos.

No tengo mérito alguno

Facmi. No estaba decidida pero ahora que no puede ser y otros decidieron por mí, pienso en lo mucho que me hubiese merecido la pena. Culpa, culpa, culpa en mí y en él y en ella y en mí otra vez. Culpa en vos. Culpa, culpa, no existe la culpa. ¡No existe la culpa si no hay voluntad detrás! Me lo voy a repetir hasta la saciedad porque sé que es cierto aunque quiera arrancarle la vida al inocente.

¿Para quedarme ciega?

Me salió caro este cansancio que me traje. Creo que encontré algo. Éramos muchos. No puedo callarme, tengo cosas que no decir que decir. Déjenme que los ilumine con mi no sabiduría. Si hoy no puede ser, será otro día. Vas a saberlo aunque no preguntes. No pregunta por qué no le importa, carajo. ¿Y vos qué sabés? Lo mismo que vos, vos también lo sabés, vos me lo contaste. No, yo guardo muy bien los secretos. Esto no es ningún secreto. Depende de cómo lo mires. Probá a mirarlo con los ojos abiertos. 

sábado, 15 de noviembre de 2014

No tenía sed

Tenía que decidir si cruzaba el río. Era un río sin puente, la corriente no tendría piedad, chocaba amenazante contra las rocas y saltaba subiendo por el aire en espirales, burlándose de la gravedad. No llovía pero estaba empapada, llevaba horas parada en la orilla, dejando que el agua enfurecida hallase el camino hasta sus huesos. No tenía miedo de ahogarse, se sentiría en el agua tan cómoda como fuera de ella, luchar para llegar al otro lado sería como cruzar el bosque, exactamente igual. Podría hacerlo si se empeñase.
Iba descalza desde hacía varios días, sus embarrados pies habían sobrellevado el sufrimiento estoicos. Había dejado el bosque a sus espaldas, pero tenía la vista nublada por el cansancio. El esfuerzo no era suficiente para cerciorarse de que este no continuara del otro lado de la formidable avenida. En tal situación no se declararía capaz de encontrar la salida en ese segundo laberinto todavía incierto. 
La supervivencia, había escuchado muchas veces, dependía en gran medida de encontrar una forma de mantenerse hidratada. Localizar un río y seguir su cauce era la clave para asegurarse de que uno no estaba moviéndose en inútiles círculos. Se había cansado de estos después de tantas jornadas atravesando la espesura, pero algo en esa confusión la atrapaba, no podía negarlo, quizás por los infinitos desenlaces que al final de ella podía concebir. La claridad te roba posibilidades que tal vez nunca existieron.
Seguía sin saber por qué camino optar. En su mente existían ahora dos acciones viables. Llegar a la desembocadura del río bajando junto a él se le antojaba inteligente, cobarde y aburrido. Someterse al caos conocido o a la tranquilidad casual que la esperaba en la ribera opuesta le despertaba curiosidad, lo juzgaba entretenido, estúpido y autoflagelante. 
Mientras reflexionaba, se le hundían los pies en la tierra húmeda. Si dejaba pasar mucho tiempo más, no podría sacarlos nunca, tendría que quedarse allí para siempre. Comenzaba a notar el pánico crecer dentro de ella.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Eso es un problema, pero no el mío

Hago oídos sordos aunque no sean palabras necias. No sé qué necesitás, o sí lo sé y todavía tengo que convencerme, lo más probable. Estoy dispuesta a ser tres cosas, la más sencilla de ellas no es plausible en estas circunstancias. ¡Habrá que echarle coraje! 

And how can you know me and I know you
If nothing is true?

Es viernes y no se nota, me estoy perdiendo la sensación más agradable de la semana. Qué obsesión con el paso del tiempo y la verdad y qué pesada que soy.

Aunque me quede dormida

¿Os habéis leído Moby Dick?
¿No?
Bueno, leeros Moby Dick.
Bueno, o no, leeos Moby Dick si queréis, sino no, claro.

Me cae bien, señora.

jueves, 13 de noviembre de 2014

V de Burro

Lo que me molesta en realidad es no saber, la ignorancia. A mi me educaron para valorar el conocimiento, te da independencia o algo así decían. Así que no soporto esta falta de información. No es que nadie me prive de ella, sé que me falta porque no me la merezco, además de que no hago las preguntas (si lo hiciese, ¿me responderían? ¿Qué pensarían de mí?). Nadie me la debe pero me carcome la curiosidad como si implicase posibilidad cuando sé que esta es nula y lo cierto es que si pudiese llegar a ser, ya no debería buscarla ni aceptarla. Creo, ni de eso estoy segura.
En este caso, la tranquilidad tendría que venir desde otro lado. Me siento y espero a que algo cambie sin saber exactamente qué es lo que tendría que cambiar.

Me parece que este post me había quedado mejor la primera vez que lo escribí. No me acuerdo bien cómo era pero sí de que estaba más satisfecha. Una pena eso de que NO SE GUARDASE. 

No estoy acá aunque me vean

Esto es de lo más frustrante que me pasó en toda mi vida. Debería levantarme e irme y después ya ver cómo carajo seguir con todo el resto. Cuánta paciencia que tiene que tener una con la vida que se busca. ¿Ven? No soy una inmadura, me doy cuenta de que esto es tanto mi culpa como la de cualquier otro. Darse cuenta de eso no significa que no me frustre. Es como cuando sabés que querés chocolate porque te está por venir. Sabés el motivo, aún así querés chocolate, casi una necesidad, vas y te lo comés. 
Así que sonrío y me siento bien y después me quiero cortar los dedos de los pies para olvidarme. Al nene le duele una herida en la rodilla, el otro le hace el favor de golpearle el brazo. Dolor combate dolor. Tiene que doler hasta que pierdas el conocimiento. Será peligroso, pero también efectivo.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Lais, pero no las papas fritas

-Cheeee.
-Tampoco es para tanto.
-¿Cómo que no es para tanto? ¡El nene!
-Y, sí, es el penúltimo capítulo, ¿qué esperabas? ¿Que no pasara nada, como en el resto de la serie?
-¿Cómo que no pasó nada? Pasaron un montón de cosas.
-No, no pasó nada, todo lo que pasó era mentira.

Así que no sé si al final resultó que estábamos de acuerdo o todo lo contrario. Aunque lo que pase sea mentira, pasa. ¿O no? Empiezo a darme cuenta de que no estoy de acuerdo con la yo de hace diez segundos. Sea sincero, ¿es grave, doctor? No hay ningún médico en la sala. Grave no sé, pero suficiente. 
Ya me lavé los dientes, no merece la pena ponerse a comer pasas de uva.

Cosas

Qué lindo. Fue bastante absurdo, pero está bien que sea absurdo. Me esperaba que fuera absurdo. Tipo, fue exactamente cómo esperaba que fuese. Así que por lo menos estaba preparada. 
Ridículas las lágrimas pero inevitables. Agradables.
Como cuando llegás a casa y te sacás las zapatillas y el corpiño, para que se entienda fácil. Bueno, tanto no, las zapatillas sólo. 

Gracias a esos compañeros que de repente ya tienen todo el trabajo organizado. Va a ser más sencillo de lo que parecía. 

Uy, y el gigante, el gigante mañana o me aplasta o me da unas palmaditas a lo "tranquila, hoy no termino con tu vida".

martes, 11 de noviembre de 2014

Primera persona del singular, pretérito perfecto simple de indicativo

Te hacés el opaco y no podrías ser más transparente.
Abrí los ojos.
Segunda persona del singular, imperativo.

Aceite

Se descongeló la acelga. Vamos a hacer pascualina. En realidad no me gusta mucho la pascualina. Me gustaba la que hacía mi abuela y supongo que si mi vieja hiciera, también me gustaría. A nosotros no nos sale tan rica. Nos pasa igual que con el puré. No podemos hacer puré de papa porque siempre nos queda con un gusto a nada que para qué tanto esfuerzo.
De la pascualina algo sobrará y así mañana no tengo que comprarme la comida en la facultad. Los tortellini con tomate del otro día tenían gusto a aceite. Cómo puede ser, que alguien me lo explique. 

LO ESCUCHO

AHORA MISMO ESTÁ PASANDO EL CAMIÓN DE LA BASURA.

No me vengas con obviedades

El misterio de los tachos de basura continúa. 
Hoy tiré la lata de maíz dulce y dije "uy, mierda". Mi hermano me comentó "hoy te toca a vos tirar la basura". "Sí, por eso dije uy, mierda". Miré por la ventana y ahí estaban. El de la tapa naranja y el amarillo. Bueno, parece que no importa que sea feriado.
Lo fui estirando todo lo que pude y en piyama, por primera vez en mi vida, bajé con las bolsas. Pero los tachos ya no estaban. "Oh, debo haber mirado mal y no los sacaron. O ya es tan tarde que pasó el camión y no me di cuenta. ¿Me estaré quedando sorda? No, no pasan hasta la una y no era la una. Bue, los dejo en los tachos que deben haberlos metido ya en el cuarto, por un día no pasa nada". Los tachos tampoco estaban en el cuarto de los tachos. Los portales vecinos sí que tenían sus tachos. 
Que no cunda el pánico, pero alguien nos está robando nuestros tachos.


Esto, que no tiene nada que ver con los tachos, no tiene pinta de que vaya a terminar bien.


lunes, 10 de noviembre de 2014

Teo va al supermercado

-Mañana vamos al mercadroga.
-Y, a lo mejor.
-¿A lo mejor qué?
-A lo mejor vamos mañana.
-Eso no me sirve.
Esa noche de domingo escuchó gente gritando por la calle. Estaban borrachos. "Ni que fuera sábado", pensó.
A la mañana siguiente no lo despertaron los trabajadores de la esquina. "Qué bien que dormí", pensó.
-Vamos al mercadroga a las dos y media o así, ¿no?
-Pff, no sé.
-¿Cómo que no sabés?
-Que no sé, no sé si vamos a las dos y media al mercadroga.
-No hay nada, tenemos que ir.
-Pfff, bueeeno, listo, sí, está bien. Pfff.
-Me voy a duchar.
A las tres de la tarde, después de poner un pie en la acera, se dio cuenta de que el pelusa de la esquina estaba cerrado.
-Pará. ¿El mercadroga va a estar cerrado también?
-¿Qué día es hoy? Lunes. No, por qué. ¿Qué?
-Subamos.
-Sí, pero por qué está cerrado.
-¿Será fiesta? Si este está cerrado, el otro también.
-Bueno, volvamos a casa... Mañana vamos. ¿Para esto me vestí hoy?
-Y yo también.
El 10 de noviembre es el día de la P- Virgen de la Almudena.

La variable constante

No sé por dónde empezar. ¿Viste cuando se te juntan tantas cosas que no sabés establecer prioridades y después es como que si empezás con una es tiempo que podrías haber invertido en otra y entonces la culpabilidad es la misma y al final te terminás quedando sin hacer nada?
Estoy terriblemente molesta porque sí y no sé cómo arreglarme.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Ya no le quedaban migas de pan

Estaba tirándoles piedras a los patos. Se fijaba en uno y lo intentaba. Sabía que no tenía la habilidad necesaria para darle, ni con todo su empeño lo conseguiría. Así que apuntaba y lanzaba la piedra con sinceridad. Por lo menos eso era lo que quería creer, que la voluntad existía y el fallo era cuestión de coordinación. 
A lo mejor no funcionaba así. Cabía la posibilidad de que su subconsciente controlase la situación, tal vez en ningún momento pretendiese dar en el blanco. Esa hipótesis le producía un miedo tranquilizador que complicaba todo más de lo meramente indispensable. Para salir de dudas solo existía una manera: lograr que, como mínimo, una de las piedras golpease alguno de esos animales y estudiar su propia reacción. 
Con los ojos cerrados lanzó un par que chocaron contra sus objetivos. Al abrirlos se obligaba a reconocer que las piedras no habían sido más que bolas de algodón y los patos, ratas. Tenía que seguir probando para conocerse. Empezaba a cansarse. Si realmente no le interesaba hacer sufrir a los patos, todo esto era una pérdida de tiempo. Tenía que averiguarlo, cuanto antes mejor. 

sábado, 8 de noviembre de 2014

"La perspectiva es un invento para vender cuadros"

No soy la persona profunda que pretendo, vendo filosofía barata. Me tranquilizo con la idea de que por lo menos es honesta. Filosofía barata honesta. Filosofía honesta barata. Honestidad filosófica barata. El orden de los factores altera el producto literario. Siendo el producto, el mensaje y los factores, las palabras. Parece que dijera cosas inteligentes.
A veces me pregunto si de verdad Kafka estaba intentando decir algo con La Metamorfósis o si es lo que nos gusta pensar porque sería terrible estar venerando las ideas ridículas de un aburrido. Que conste que a mí me gustó. Nombro a Kafka como podría nombrar a cualquier otro. U otra. Es sólo que a veces me pregunto cosas. Las suelto al aire porque las respuestas de la gente siempre me decepcionan.
Me da miedo pensar que el arte está tan calculado.
Calcular es pretender. ¿Será el arte simple pretensión?

jueves, 6 de noviembre de 2014

Va quedando menos

Intento que dejes de ser la misma persona.
No te alarmes, mucha gente que conozco no es la misma persona. 
No cambiaron de nombre ni de documento ni de número de seguridad social. Tampoco su forma de ser, no necesariamente. En algunos coincidió, puede, pero eso no tiene por qué relacionarse con dejar de ser la misma persona. 
Todos cambiamos, muchas veces, para bien o para mal. Nos vamos perfeccionando a nuestra manera y si tenés suerte te da tiempo a ser lo que pretendías, hasta que te mueras o vuelvas a cambiar, ambas tragedias llegados a este punto. A pesar de todos esos cambios, yo diría que seguís siendo la misma persona, para vos.
Acá la cuestión no es que te comportes de otra forma, que trates distinto a la gente o que modifiques tu visión del mundo. Acá en realidad no sos vos la cuestión. Esto es todo cosa mía. Porque uno sólo deja de ser la misma persona a los ojos de. A mí lo que me importa es que dejes de ser la misma persona para mí, para el resto podés seguir siéndolo, me es totalmente indiferente.
Suena muy frío y calculado, pero no tiene nada de malo. Que alguien no sea la misma persona sólo significa que la relación se está especificando a las necesidades de los interesados, en este caso, vos y yo. 
El problema es que me está resultando más difícil de lo que me esperaba. Con la cantidad de gente que pasó a ser otra persona como llevada por la inercia, sin pretenderlo y sin que yo me diera cuenta... venís vos y te resistís, involuntariamente, encima. Así que no es tu culpa ni la mía. La culpa no es de nadie. La culpa no existe. Hay cosas que simplemente son.

La vecina

Cuatro semanas igual, 28 días. 
-Ahí está otra vez, mira, mamá, mira.
-Ya lo sé, pero no señales que es de mala educación - dijo esto sin levantar siquiera la mirada.
Una semana había sido suficiente para que hasta el niño aceptase la derrota. Todos sabían que estaba allí, todos la verían si mirasen. Llegados a ese punto, el asombro hubiese sido mayor de no encontrarla. No merecía la pena preguntar ya por qué. También es cierto que todos dejaron de preguntarlo y de preguntárselo al cabo de dos días. Tal vez en algún curioso extranjero surgiese el inicio de una duda, la cual, aunque no desapareciese, se disipaba con la tranquilidad que emanaban los transeúntes autóctonos. "Serán costumbres del barrio", pensaban, a lo mejor no todos con esas palabras, a lo mejor en otro idioma.
A final de mes había empezado a soplar el viento. La figura seguía allí, igual que el primer día. Sólo el clima se atrevía a cambiar a su alrededor. ¿Sería un maniquí? Un muñeco. Cosas de críos. Un experimento social. Una estrategia publicitaria fue la conclusión general. "Que sí, que sí, esto en un par de días lo cambian por un cartel y te venden lo que quieran. Un perfume o algo de eso. O alcohol. Vete tú a saber." O bien la empresa había caído en bancarrota o había olvidado tal propósito. 
Fuera como fuese, la broma perdió la gracia que nunca tuvo. 
No hubo testigos, nadie estaba preparado, a nadie sorprendió. Nadie les dio las explicaciones que nunca pidieron, todos sabían que no se las merecían. Todos la lloraron sin estar seguros del motivo. Sólo el niño tenía la consciencia tranquila.
Cuatro semanas igual, 28 días. 
La caída no había sido tal. 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

No nos confundamos

Dos cabezas no siempre piensan más que una. Menos cuando se trata de gente de letras y las matemáticas. Hay en quién la dicotomía se nota mucho. Y hay quién, como yo, se preguntará toda la vida si eligió lo correcto. La improvisación es tan mala como racionalizar demasiado.

El 'por' tiene valor preposicional

Tuve que volver a ir. Cuánta rutina. Me lloran los ojos y las responsabilidades. Cascadas de innecesariedades. Innecesariedad es una palabra útil aunque no estoy segura de que exista. Como el lenguaje lo creamos los hablantes, poco importa que esté aceptada o no, yo la uso igual. Llámenme rebelde si es preciso. ¡Viva la Revolución! Desde el sillón. Y la señora me pregunta cuál es el bus que la deja en el metro, pero el metro está a dos minutos caminando. Tengo los pies fríos, ¿no les importa? ¿Y si les digo que estoy en casa y en piyama? ¿Tampoco? Curioso. A lo mejor es mentira, a lo mejor no. Ser consciente hace que todo pierda la gracia. Se creen que soy de otra forma y al final terminaré siéndolo por agotamiento, uno no tiene la consciencia tranquila si el otro lo acusa y lo juzga de lo que no es. Fallo inapelable. "Pero, pero, pero...". Silencio. Ya fue suficiente. Muy bien, de acuerdo. 
No sé por qué te estás haciendo pasar. 

martes, 4 de noviembre de 2014

Llegó el frío

Cada año que pasa nos volvemos más boludos. 
Ya no sé si dos más dos son cuatro, pero tengo claro que las paralelas se cruzan en el infinito. Curiosa la memoria.
En la tele, Homer acaba de apuñalar peluches con unicornios. Y ahora le hacen propaganda al KFC. 
"Me importa un comino". 
¿Qué digo? 
-Llegará un momento en el que tengamos que prender la calefacción, pero no hoy.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Lo que iba a ser y lo que terminó siendo

El pomelo y la naranja comparten un secreto. 


En el fondo, no son tan distintos a las mandarinas.

Hasta ahí iba a ser la entrada pseudoartítica metafórica basada en el absurdo con la que deleitarlos. Llevaba años sin comer pomelo. Al terminar de pelarlo, pensé, "qué fruta linda". Fui consciente y le puse azúcar. NUNCA MAIS. Casi medio pomelo me comí y me cayó como el cu-. Se lo terminé dando a mi hermano que no entendía si es que se había puesto malo o qué porque cómo era posible que me hubiese dado tal asco. "¿Le pusiste azúcar?". Sí, carajo. Me lavé los dientes y me curé el espanto con cinco kilos de pasas de uva. Sabía que mi paladar no era fan de la cebolla y que no soportaba el picante, añado amargo nivel pomelo a la segunda lista. Todavía me siento mal, me dejó una sensación en el pecho así como de que me voy a morir, horrible. 

En otro orden de cosas, volví a ir a la peluquería y mi hermano me dijo que me quedaba muy bien y que estaba igual a mamá. Me pica todo el cuello.
Como si no estuviese diciendo nada. No estoy. No me escuchan. Pero qué c-.
En el 8 y 1/2 de enfrente del cine vendían cosas muy interesantes. Entre ellas, Desayuno de campeones con la portada hecha por Liniers. Guau.

Eme

Lo bien que me vendría una cerveza.

El océano ya tiene fijo.

Hoy fui al cine. En la puerta de la sala, trabajando, un chico. Nos quedamos con mi amigo parados mientras nos daba la espalda. Mi amigo creía que era de un grupo de rock, le pregunté si pretendía reconocerlo mirándole el culo. "Sí". "Bueno".
-Ve y pregúntale si se llama Javi.
Hago el amago.
-No, no, no vayas.
Media hora después y entre muchos voy-no-voys, fui. No se llamaba Javi, se llamaba De otra forma.
-Ahhhhh, De otra forma, que sí, que es él. Ve y pregúntale si tiene un grupo.
-Acabo de ir y de preguntarle si se llama Javi, y no se llama Javi.
-Tienes razón, no vayas.
Así que fui. Era él. "Un placer", dije. "¿Era eso?" "Sí". Pareció confundido porque alguien lo reconociera, extendí la mano pero me dio dos besos. 
Me siento extrañamente orgullosa de haber saludado a alguien que no conozco.
¿Ya dije que el ser humano me parece ridículo? Heme como ejemplo.

domingo, 2 de noviembre de 2014

No necesito una Nikon ni una Canon

Me pregunto por qué no hay más gente en la plaza. Es verdad que desde los árboles caen de vez en cuando gotas gigantes y desagradables, pero es parte del encanto, ¿no? Huele a lluvia, a pasto mojado.
Tal cual,





El olor a libertad duró un segundo.

La tranquilidad está en otra parte

Tengo mis principios así que no voy a poder hacerte el favor. No significa que no te tenga estima, sólo que no puedo darte algo que no tengo. Tampoco me interesa tenerlo, me caigo mejor así porque considero que es una falta de raciocinio. 
Quién se quiera mentir, adelante, está en todo su derecho. Y si no querés admitir que te estás mintiendo, bueno, la honestidad no está de moda en ninguna de sus formas. Ahora, si de verdad no te estás mintiendo y sos así de corto, te recomiendo que dejes las drogas. O podés seguir viviendo en tu burbuja fraudulenta. Lo importante acá es que no esperes que te siga el juego.
Yo dejé de intentar pincharte la burbuja, dejá vos de hacerme entender el sentido de la vida con falacias. 

BU

Raca, raca, raca. Me da pena la humanidad. No como conjunto de, sino como concepto, como cualidad de. Lo que quiero decir es que me da pena que a un ser le toque ser humano. 

Me obligo a seguir viendo House of Cards y parece que no se termine nunca. 

sábado, 1 de noviembre de 2014

Como un día de resaca, aunque no

Codazos, empujones, chicos que aprovechan para molestar a las chicas y después, claro, llegan a la segunda fila. Si das asco es normal que se alejen de vos, pelotudo.
La magnificencia del directo es evidente.
Uno era igual a Arthur Shelby. Apareció sin la remera y me dije, "ahora agarra a uno del público y lo mata a golpes", pero no.
Después de ese litro de agua a las 2:30 de la mañana pensé que me iba a levantar a las 6 para ir al baño. Estaba tan cansada que no entendía por qué no me quedaba dormida. Cuando abrí los ojos eran las nueve y pico, "no, demasiado temprano, no sé cómo pero voy a conseguir dormir más, si tuviese ganas de hacer pis, esta hora tendría sentido, me levantaría y volvería a la cama. ¿Por qué no tengo ganas?". Luché y gané y a la una menos algo me digné a mirar el reloj otra vez. No sólo seguía sin tener que ir al baño, sino que tenía la boca sequísima. Tal fue mi deshidratación de la noche anterior, que mi cuerpo asimiló el litro por completo. No como yo, que no asimilo nada.
Shuk, shuk, el móvil vibra y yo intento hacer cómo si no me importase.
Hoy es día de darme vueltas y escuchar Adam Green. 
Dicen que lo importante no es lo que hagas, sino con quién. Bueno, yo no sé, no estoy tan segura. ¿Ya está? ¿Ya soy la mala de la película? ¿O es que doy pena?

Prioridades, prioridades, establezcamos prioridades

Buena idea: tomar agua después del concierto.
Mala idea: que sea un litro de golpe.
Muy épico, muy agotador, muy "social, sí, pero hasta ahí".
¿Cuánto durará el efecto?
No doy más. No da para más.

viernes, 31 de octubre de 2014

Metaburrimiento

Cuando vuelve la calma aparente, renace la complicidad y las similitudes se exageran. No te dejes llevar por la corriente porque al final te vas a ahogar. 
Si digo cosas sin decirlas, ¿las estoy diciendo?
Las preguntas absurdas parecen distintas pero en el fondo son la misma. 

Ayer a la noche pensé que el interruptor de la luz de mi cuarto había desaparecido. Buscándolo en la oscuridad, la pared parecía eterna y desierta. La histeria duró el segundo que tardé en encontrarlo, demasiado. 

Mi aburrimiento es metafórico, metafísico, metamental. Metaburrimiento. 

jueves, 30 de octubre de 2014

Y yo que quería ser gato bien adoptado

-Pero, ¿por qué me pasa esto?
-Porque sos humana.
-Ay, ya, ojalá fuéramos, no sé, medusas. Sería genial, piénsalo, vives en la playa puteando a la gente. Lo único que hacen es ir e invadir, no sé, Mallorca. Molaría ser una medusa... pero un día, más tiempo no.

Comenzamos a plantearnos serio proyecto en clase con un amigo. Si al final veo que no va saliendo, compartiré por acá los puntos más importantes; si no me olvido. Si veo que la cosa va saliendo, contaré el proceso hasta haberlo conseguido. 

GRRRR


Mis abuelos me reenvían cadenas por mail. No de las que te dicen que te vas a morir, de las de power point, las que uno aprende a no reenviar y a marcar como spam a los 13 años. No es que les esté echando nada en cara, me hace gracia que piensen en mí y me lo manden.
Me acuerdo ahora porque acabo de abrir uno. Para las mujeres endiabladamente guapas, listas y noséquémás, uia, mirá vos. Con dibujitos de Mafalda, vamos bie-NO. No, no, no, no. ¿Por qué te parecería bueno decir que ser mujer hay que celebrarlo porque no pagamos la cuenta; podemos hacer trabajo de hombres (pero ellos no, que entonces son maricones); que nos dejan salir antes de un barco que naufragia; o que todo esto lo hacemos con tacos? 
TODO MAL. LOS QUE HICIERON ESTO NO ENTENDIERON UN CARAJO.

Unos dedos rítmicos golpean la mesa

Me duelen los dientes de apretar la mandíbula. Creo que el gigante venció. No está claro. 
El tiempo pasa muy rápido y muy lento a la vez. Siento que no me va a dar para hacer todo lo que quiero y a la vez no llega nunca. Un tic-tac histérico y drogado. ¿Quién me entiende? No lo hagas. No lo soporto. Me encanta. Así va la cosa. Con frío y con calor; con hambre y empachada; quiero dulce y salado; quiero dormir y madrugar; quiero gente con la que estar y mandarlos a todos a la-. 
Soy una contradicción de mí misma.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Me voy a dormir con culpabilidad y cansancio, en un rato

Hoy descubrí que una de mis profesoras es como un dementor, estás en clase y te roba el alma.
Otra es maravillosa, sabe todo sobre todo y nos anima.
El otro es medio rarito y creemos que tuvo problemas con la universidad en la que trabajaba antes; tiene pinta de que no sabe lo que hace y que no controla un carajo.
El siguiente se volvió medio loco y cambió el método de trabajo de un día para otro y ya no nos evalúa como habíamos arreglado.
La última sabe lo que hace y nos hace trabajar, pero llegó tarde. 
Mañana a la tarde ya no seré la inútil que no tiene de qué escribir.

Elefantes que no vemos pero están

Día absurdo y, aunque eterno, genial. Día de dos días, como tantos otros, y día de ignorar elefantes sin pretenderlo porque dejé de pretender lo contrario. Día de primer (¿o sengundo?) café. Y día de olvidar que mañana toca enfrentarse al gigante inabarcable, lo absurdo aquí influyó en gran medida y lo agradezco. 
Hoy estuve con dolores de cabeza, mas no creo que fuese apreciable. 

Los menús de la cafetería son demasiado grandes y siempre se me olvida.

Ese señor estaba perdido y yo también, pero distinto

Este señor que tenía sentado al lado era una caricatura de sí mismo. Tenía la cabeza pequeña y todo su pelo había emigrado desde lo alto de ella hasta el bigote. Un bigote canoso con personalidad propia.
No estaba perdiendo el tiempo porque a las 8 de la mañana no hacer nada no es comparable a perder el tiempo.
¿Alguien me mira y piensa que soy una caricatura de mí misma?

La profesora me mira con pena porque sabe que no sé alemán y sufro. Tenía que venir a clase porque faltar el día anterior a suspender un examen me parecía de mal gusto. 
Estoy perdida.

martes, 28 de octubre de 2014

Como las tortugas

Me acabo de releer todas mis entradas del blog porque:
1. ESTOY ENFERMA.
2. NO QUIERO HACER ESTE TRABAJO.
3. ME ENCANTA LO CANSADA QUE VOY A ESTAR MAÑANA Y EL SUSPENSO EN ALEMÁN DEL JUEVES.
4. EL 3 ES PURA IRONÍA, EH, CORTITOS.


Iiiiiiiiiiiiiiiii.

Creo que lo que me da dolor de cabeza es la lámpara que tengo para iluminar el escritorio. Suelta mucho calor y un ruidito insoportable que se te mete en el cerebro y te deja medio boludo sin que te des cuenta. Iiiiiiiiiiiiiiii.
Mañana me voy a arrepentir de darle tantas vueltas y no haber hecho este trabajo de una.

Tantas cosas dando vueltas

Me gasto un poco más con tal de no coincidir. No, no, no me interesa. Ya tuve bastante la última vez. 
No me gusta esta dependencia, no me gusta pedir, perdonen. Juro que es esto lo que quiero, pero también juro que mi felicidad no depende de eso. 
Cansancio, no sé que hacer con vos, no me dejás tranquila. Te disimulo sin querer, entonces, ¿estoy disimulando? Me atacás cuando estoy con la guardia baja, o alta, te da igual la guardia, de hecho, no, no te da igual, cuando bajo la guardia me dejás tranquila. Qué kilombo. Quiero que me hables pero no así, así que cuando me hablás me dan ganas de vomitar. 
La tele se apagó sola. Qué miedo. 
Mañana madrugo para llevarme la comida hecha de casa a la facultad. No quiero ir a clase, no quiero hacer trabajos inútiles. La universidad me deprime.
Pero me voy, me voy, me voy muy acompañada, demasiado acompañada, pero es así, es distinto, irá bien, no puede ir mal. Canalizar, lo que no me interese lo ignoro, lo que me pese no existe, ommmm.
¿Y el curso que viene? ¿Me quedo o me voy?

Una hora y media tu gou

Cuántas mujeres que hay en la biblioteca, en comparación con los hombres, digo. ¿Por qué será?
Siempre tengo la sensación de estar estudiando cosas que ya debería saberme y NO es una sensación agradable.

Paciencia

No sé si aguanto dos horas más sin hacer pis, pero no puedo levantar el campamento para ir al baño, después tendría que volver a ordenar todo. 
Acaba de llegar una chica que va a algunas de mis clases, ¿qué estará haciendo? Irrelevante curiosidad, lo importante es no hacer contacto visual. 
Tensión.
Listo, se sentó.

lunes, 27 de octubre de 2014

Schreiben schrieb hat geschrieben.

Ya no sé qué es lo que se puede decir y qué no. Perdí el filtro.

Me vine a la biblioteca porque no rendía en casa. "A las tres empiezo a hacer cosas útiles. Pero un segundo que miro esto, y después aquello, y me sirvo un vaso de agua, volvamos a ver esto, y después aquello, y mejor me traigo unas almendras, se me acabó el agua, ah, no, espera que me la tomo, ahora, voy a servirme más después de volver a mirar esto, y después aquello, ahora sí, más agua. Son las ocho de la noche. NO.PUEDE.SER." No me crucé con nadie. Bueno, sí, pero para conversación de tren y listo. Ojalá no me hubiera cruzado con nadie si sólo me iba a cruzar con ella.
Siguiente verbo. Vamos, vamos, centrémonos.

Schreien schrie hat schrien.

domingo, 26 de octubre de 2014

sábado, 25 de octubre de 2014

Reconclusionando

A lo mejor no es el tiempo, a lo mejor somos nosotros, círculos planos que reincidimos en lo mismo una y otra vez. No nos conformamos con tropezarnos dos veces, seguimos volviendo para atrás y hacemos de cuenta que nunca antes vimos esa piedra.

Yo siendo lo que ya fui tantas veces

Doy por hecho que perdí el día entero a las seis menos cuarto de la tarde. No tengo remedio. EL ABURRIMIENTO. Una historia, un algo. Nada, todo plano. Todo lo nuevo se parece a lo viejo. Todo ya está vivido, si no por mí, por otra como yo o totalmente distinta. 
No queda nada para entretenernos si no aprendemos a entretenernos con lo de siempre.
¿Cómo era eso? Alguien dice que el tiempo es cíclico, ¿así? ¿Voy bien? Me parece que no era cíclico la palabra pero más o menos la idea. Algo de que no se puede cambiar el futuro porque es el pasado de lo que ya fue, ¿me siguen? Ya vivimos el futuro.
Cuando aprenda a expresar lo que pienso, ¿me daré cuenta de que no tengo nada para decir?
Editado:
True Detective:
"F***, I don't want to know anything anymore. This is a world where nothing is solved. Someone once told me, 'Time is a flat circle.' Everything we've ever done or will do, we're gonna do over and over and over again."
No era cíclico la palabra pero casi, el tiempo es un círculo plano. ¿Vieron? 

No sé quién intentaba convencer a quién

-Uh, mirá, un 59.
-Estaría bueno, ¿no?, que nos llevara a lo de los abuelos.
-Y sí, imaginate. Sería un poco largo igual el viaje.
-Eso sí.
-Unos días.
-Claro. Porque si a 1000 por hora son 12 horas, a 100 por hora son 120 horas.
-120 horas que entre 24 serían/
-Serían como 5 días.
-6.
-No, 5.
-Ah, bueno, sí, che, tampoco es tanto tiempo. ¿Cuánto días te creés que estuvo Colón subido al barco?
-Y, no sería tanto tiempo más o menos. Sumale además que iría parando cada dos por tres.
-Si... no tanto igual, hay un cacho grande en que no pararía nunca, ¿quién subiría? ¿Un delfín, una orca? No, no hay delfines ni orcas en el Atlántico, ¿no?
-No. Bueno, no sé. Pero sería horrible.
-No tanto, che.
-Tendríamos que hacer pis por las ventanillas, para los hombres no es tan complicado pero...
-Si son ventanillas como esas, lo tienen tan complicado como nosotras.
-No, bueno, sí, es verdad.
-Tendría que ir abriendo la puerta.
-Sí, parece que sí. Pero cinco días.
-No, tenés razón, no tiene sentido, sería carísimo.
-No, por dos euros.
-Ah, entonces sí que merece la pena. Pensalo. La última vez tardaste más de un día y te salió mucho más caro.
-Sí, y tampoco fue muy agradable el viaje que digamos.Igual no sé si serían cinco días. ¿8? No, no sé, ni idea, supongo que 5 es una buena estimación.
-Por eso, ¿viste? Estaría bueno.

HDMI tu de resquiu

Milanesas, milanesas, milanesas con ketchup para almorzar porque los sábados hay que saber disfrutar. Un capítulo de Peaky Blinders para amenizar y una ensalada para disimular. Rico, rico, rico almuerzo y cuando me quiera dar cuenta voy a tener que sentarme a hacer el trabajo o estudiar. Primero el trabajo, primero algo que se note el final, que tenga una evolución perceptible; estudiar alemán te deja con dolor de cabeza y la sensación de haber estado mirando la pared, por eso no estudio, por eso no aprendo. Esta noche me distraigo o vuelvo cansada y hastiada, no es lo mismo, no es lo mismo en absoluto. Tic-tac-tic-tac, si las milas tardan más me voy a desmayar.

La eterna duda de si algo me gustó o nada que ver

Estás leyendo un libro, viendo una serie o una película, y entendés que con lo que te están contando, están opinando sobre algo más. Podés estar de acuerdo o no, pero el mensaje está ahí. "Los gobiernos son todos unos corruptos", "más control igual más seguridad", "sí a las armas para protegerte de los malos", "no a las armas porque al final resulta que el malo sos vos", "la homosexualidad es una perversión", "la homosexualidad es una orientación", "sos feliz y no lo sabés", "sos miserable y lo sospechabas", y así. 
Después de averiguar el mensaje e interpretarlo, me pregunto: ¿ven los demás el mismo mensaje? 
No creo.
Por eso me siento incómoda recomendando cultura, porque para mí lo que estás recomendando es el mensaje y no el material. Cuidado.

Me explico mal, mal, mal, pero juro que estoy intentando decir algo.
Bueno, cortala, ¿no? La cortamos, ¿la cortamos? La cortamos. Dale, dejate de jorobar.

viernes, 24 de octubre de 2014

Cactus

Estoy acostumbrada a tener mascota.
Cuando era chica teníamos una gata malísima a la que todos queríamos a pesar de su hijaputez y una perra maravillosa que todos adorábamos a pesar de dar un trabajo increíble. Claro que yo era muy chica, no suponían ninguna responsabilidad para mi persona, como mucho les ponía de comer a la mañana y porque me despertaba a las 7 en fines de semana, los horarios de los nenes, ¿vio?, que no tienen sentido alguno. Cuestión, que quería mucho a mis mascotas. 
Después no tuvimos durante un tiempo por x e y motivos hasta que la siguiente gata nos adoptó. Nosotros a ella no, cuidado con la confusión. Ella se apareció un día en la cocina estando yo sola, y la vi, toda desnutrida y chiquita y mirándome. Me quedé parada un rato mirándola. No suelo quedarme mirando, sé que es de mala educación, pero ella me estaba mirando a mí, ¿qué dice el protocolo al respecto? Lo correcto será mirar al otro a los ojos, digo yo. ¡Hasta que el más débil sucumba! No, no creo que sea eso lo que dice el protocolo. Y, sinceramente, no creo que ponga nada en el protocolo porque ¿de qué protocolo estamos hablando? No me distraigan. ¿Por dónde iba? El protocolo, los ojos, la gata desnutrida. Un poco de leche y jamón y la gata que volvía todos los días y mi viejo con la manguera y yo y mi vieja con la leche y el jamón y la gata hacía balanza sin saberlo y le convenía aguantarse el agua de la manguera si después conseguía leche y jamón. Y mi hermano le lloró a mi viejo y mi viejo dejó la manguera y nos contó todo lo que iba a pasar y efectivamente después pasó. 
No salió barata la gata. Pero a mi viejo ya le da igual porque es imposible no quererla. Y extraño a los gatitos que desaparecieron pero confío en su bienestar. Confío ciegamente como quien tiene religión. A quien me venga a decir que no están felices y contentos, lo reviento. 
Esta gata sigue estando. La seguimos queriendo y mimando y es la gatificación del cariño, el amor, la tranquilidad y la lealtad porque no sólo los perros son leales y cariñosos, lo que pasa es que los gatos lo demuestran de otra forma. Una forma independiente. Los gatos representan el amor sano. Que no estén todo el santo día saltándote encima y chupándote la cara no quiere decir que no te quieran. Mi gata me ama y me lo demuestra con una indiferencia que me encanta. 
El único problema es que se quedó en lo de mis viejos, obvio, no la iba a traer a la capital a que se muera de asco y además, tanto viaje de acá para allá y de allá para acá, entonces sí que dejaría de amarme, y eso no, eso nunca.
Así que me compré unos cactus.
Pero se me están muriendo.
Una nunca piensa que puede llegar a ser de esas personas a las que se le mueren los cactus. 

Minuto. Minuto. Minuto. Minuto. Minuto. Minuto. Minuto.

Quetrenquetrenquetren. Minuto. Minuto. Minuto. Minuto. Minuto. Me dejo los datos en esto. Aunque hubiese corrido no llegaba y además no me importaba no llegar. Me dejo los datos en esto. Descifrando lo no cifrado o lo cifrado involuntario. El mismo buzo. Mismo, mismo buzo, buzo. Suyo. Cifrado voluntario de mala calidad. Minuto. Minuto. Minuto. Eterno pero feliz sin motivo como cuando estás mal sin razón, o con razón para lo contrario; esto es lo mismo a la inversa, ¿me explico? Minuto.

jueves, 23 de octubre de 2014

Si lo intento, no me sale

Cuatro éramos los que volvíamos en tren. Uno+dos+yo. 
Hablábamos de nada, de la facultad, del cansancio y del pequeño Nicolás. Pero no del personaje literario, aunque alguien habrá que escriba un libro sobre esto. Hablábamos del corrupto, del estafador, del chico que lleva haciendo estas cosas desde los quince años. Y ahí dije:
-Es que le diagnosticaron melo melag meloganía megalonía 
-Megalomanía.
-Eso.
Y no pretendía, quería decirlo bien.